Sin lugar a dudas, la intermediación de la Iglesia Católica, representada por el Arzobispo de San Salvador, Monseñor José Luis Escobar Alas, en el diálogo que sostuvieron los Presidentes del órgano legislativo y judicial, para superar las causas y consecuencias del decreto 743, fue oportuna, y por tanto, digna de reconocer.
Recordemos, que el 743 originó prácticamente un choque entre los órganos del Estado, en tanto, que mientras uno buscaba amarrar, al otro, éste se resistía a los amarres, y así, se fue generando un ambiente de grave crisis institucional.
Esa crisis, a todas luces, no podía resolverse de otra manera más que con el Diálogo, que fue clamado por algunos sectores, entre ellos la iglesia misma, y que, tuvo eco, no solo en el Presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes, quien fue el que tomó la iniciativa, sino en el de la Corte Suprema de Justicia, Belarmino Jaime.
Hasta donde tenemos entendido, en el proceso de diálogo se pusieron en la mesa las causas y consecuencias del 743. Entre las causas estuvo presente la extralimitación de los poderes y las inadecuadas respuestas a la misma. Y es que el polémico decreto, elaborado y aprobado por la derecha legislativa (ARENA, GANA, PDC y el PCN), fue una reacción a las sentencias de la Sala de lo Constitucional, que tocaron el fondo del proceso político electoral salvadoreño.
El FMLN, si bien estuvo en contra del mencionado decreto, no dejó de manifestar públicamente su preocupación por “las extralimitaciones de la Sala”, de ahí que aprovechó el momento para propiciar el espacio que permitiera solucionar el problema de forma radical. Esta postura del Frente, dio la impresión que la crisis se agravaría, incluso, algunos sectores con posiciones intermedias vieron extraña la posición del FMLN.
Lo que estaba bien claro para casi todos fue la necesidad de entablar el diálogo, el cual fue retomado por el señor Arzobispo, Monseñor Escobar Alas, y llevado a feliz término.
El diálogo fue importante, no solo porque finalizó la crisis institucional que duró más de un mes, sino, porque, como lo expresó ayer el Arzobispo: “El diálogo ha permitido conocer mejor las posturas de ambas partes, fomentar los principios de nuestra Constitución Política sobre la independencia de los Órganos del Estado, la no injerencia entre dichos Órganos y el ánimo de cooperación mutua, para bien de la Nación”.
Sin lugar a dudas también, la iniciativa de la fracción legislativa FMLN, para aprobar el decreto 798, que no solo derogó el 743, sino que hizo reformas a los artículos 12, 13 y 14, de la Ley Orgánica Judicial, que le devolvió a la Sala de lo Constitucional, su antiguo sistema de votaciones, lo que contribuyó al feliz término de la crisis institucional, tal como lo dijo el mismo Arzobispo Escobar Alas, al término de la misa dominical. Este esfuerzo de la iglesia católica, debe servir, para que nos quede claro, que los problemas graves, deben tener en el diálogo, otra vía de solución.



