La Asamblea
Legislativa aprobó en la Sesión Plenaria realzada el pasado miércoles el decreto con el que derogó el polémico 743 y reformó la Ley Orgánica Judicial, que definen reglas de votación en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y que mantuvo en una ligera “crisis institucional” al Estado Salvadoreño.
El decreto en mención, es decir, el 743, aprobado por los partidos de derecha: ARENA, GANA, el PDC y el PCN, obligaba a la Sala de los Constitucional a votar de forma unánime los recursos de inconstitucionalidad, y sin mencionarlo literalmente, la inaplicabilidad de la ley.
De inmediato, voces genuinamente democráticas, voces interesadas y voces ocultas, salieron a la luz pública en rechazo al 743, porque, se afectaba, la institucionalidad del país, y, sobre todo, porque le daba poder de veto a un magistrado, de los cinco que conforman la Sala de lo Constitucional, lo que no cuajaba en la mentalidad democrática de muchos líderes de opinión interesados y no interesados en el enredo político que desataba la coyuntura.
A partir de ese momento se abre un gran debate, que dejó claro, varios aspectos: en primer lugar, que amarrar a la corte por medio del 743 no era conveniente; segundo, que la Sala de lo Constitucional se había extralimitado en sus resoluciones, tanto así que, se corría el riesgo de que aquella modificara el sistema político, lo que constitucionalmente es responsabilidad de los políticos, y que por ende le correspondía a la Asamblea Legislativa; tercero, que todo lo anterior es gracias a la independencia real de los órganos del estado, producto del cambio, del respiro democrático que estamos viviendo, y, cuarto, que pese a esa independencia se necesita del diálogo entre los Órganos del Estado, que lo contempla la misma Constitución, en tanto que los estados deben colaborar.
Ayer, mismo, el Presidente de la República, Mauricio Funes, durante un agasajo a los periodistas en Casa Presidencial recalcó, que lo vivido en la coyuntura luego de la aprobación del 743, fue posible porque el país vive un clima de independencia y democracia. Porque hoy no hay un partido ni un gobierno que dicta las directrices hacia el resto de los órganos del Estado.
Así las cosas, y mientras el Presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes, y los magistrados de la Sala de lo Constitucional del CSJ, mantenían un diálogo de acercamiento y esclarecimiento de los roles de cada uno, con la intermediación del Arzobispo de San Salvador, Monseñor José Luis Escobar Alas, el FMLN afinaba una propuesta para derogar el decreto 743 y reformar la ley del órgano judicial.
La propuesta del FMLN fue apoyada por ARENA, el PDC y el diputado Orlando Arévalo, los que sumaron 56 votos para reformar los artículos 12, 13 y 14 de la Ley Orgánica Judicial, con la cual se dejó sin efecto el 743 , y se inicia, como dijera Roberto Lorenzana, diputado directivo por el FMLN en la Asamblea Legislativa, no solo la solución a la crisis, sino seguramente, “nuevas iniciativas y un nuevo clima de confianza en el país”. Así lo esperamos.



