Caralvá
De nuevo al principio parece ser una de las salidas más sensatas a las diferencias entre los poderes del Estado. Si bien es una vuelta al inicio de las condiciones originales, estas contendrán puntos esenciales para solucionar este conflicto, tal como ha sido la propuesta del poder ejecutivo, entre ellas: derogar o transformar el decreto 743, límites a la Sala de lo Constitucional y observaciones referentes a la inaplicabilidad de un decreto legislativo, etc.
Si el decreto 743 es el inicio de muchas diferencias, transformarlo no significa una victoria de nadie, acaso significará una nueva lectura de la realidad que vivimos, con la diferencia que el camino recorrido ha dejado grandes lecciones para todos los actores políticos. El tema no es una cuestión de honor para los poderes del Estado, con el tiempo transcurrido es oportuno valorar si es saludable dar por finalizado el evento y considerar soluciones posibles entre las partes involucradas.
Transformar el decreto 743 sin salidas extremas como la unanimidad de los votos de los magistrados o coincidir en la solución apegadas a derecho, podría ser el camino deseado.
De no encontrar solución a esta polémica, en unos cuantos días cumpliremos 2 meses de discusiones, con sumatorias a favor y en contra de las partes en conflicto, parece que encontrar el punto medio puede contener una propuesta hábil.
La resultante de este decreto es la voluntad del diálogo entre las partes involucradas, condición que durante décadas perdió su valor original, pero con un signo conductor tomados por todas las partes bajo la Constitución de la República. Un producto colateral de este decreto ha sido la amplia participación ciudadana en diversos aspectos mediáticos, en pocas ocasiones la ciudadanía se ha pronunciado con tanta pasión sobre un tema, afortunadamente la mayoría dentro del marco institucional.
Transformar el 743 quizás signifique el precedente para los siguientes años de la seguridad jurídica, la cual otorgará la confianza a todos, sin amenazas potenciales que apresuren decretos contra otros órganos del Estado, al menos teóricamente este podría ser el marco ideal.
Al avanzar en formas propositivas, se desactiva el temor de amenazas potenciales de unos sobre otros, acumulando experiencia política para cada parte en el caso que se presente otra condición similar. Esta situación llama a todos a la modernización del modelo político, pide instaurar puentes o espacios nuevos de diálogo entre los órganos del Estado, puesto que las reformas constitucionales o reformas políticas deben ser usuales y no la excepción en un sistema democrático.
Es probable que en la próxima sesión legislativa el decreto 743 sea historia, pero también deberá comprobarse si es la misma historia para otros poderes del Estado, puesto que aún quedan pendientes otros temas que motivaron este problema, entre ellos la Amnistía, las disposiciones electorales etc.
Al menos estas discusiones muestran signos del crecimiento democrático, junto a la vitalidad de la participación ciudadana.
La nación debe distinguir entre un presidencialismo fuerte, junto a una Asamblea Legislativa propositiva y una Corte Suprema vigilante del modelo constitucional, en el marco del desarrollo democrático armonioso, que es al final de ser la vocación de la República.



