El voto republicanoen USA, amenaza con llevar a la suspensión de pago a sus obligaciones, que llevará – conforme la publicada opinión mundial de los economistas – a una crisis internacional de imprevisibles consecuencias.
Hasta este punto ha llegado el sistema capitalista que, al imponer el neoliberalismo y la globalización con la falacia de que el mercado se regula solo, concluye que no debe haber intervención ordenadora del Estado. Si para el resto del mundo no tiene ningún peso lo que en consecuencia se hace en El Salvador, para nuestro país es estúpido – sin desconocer que el latrocinio de bienes del Estado movió a nuestra derecha y no la doctrina — haber socavado la poca actividad agrícola e industrial, agravando la siempre precaria situación nacional. Para colmo, la dolarización nos pone como una astilla en el torbellino de la colapsante economía USA, a punto de llegar a una situación que repercutirá en la miseria de nuestros seis millones de habitantes, excluidas las 2,000 personas del clan de 23 grupos familiares privilegiadas.
No es necesario copiar lo que se está diciendo de la crisis USA y tampoco es necesario repetir cómo el modelo de acumulación se profundizó con la era industrial, que convirtió el feudalismo basado en una economía agraria y artesanal, en un esclavismo que ha llevado a un imperio financiero sin patria, que hace vivir en la opulencia a unos pocos millones de privilegiados frente a la pobreza mundial y la inanición de mil millones de asiáticos, africanos y americanos; y en el medio, todo un mundo sometido por el consumismo. Ante la hambruna que se pronostica para mediados de esta década, la FAO ha declarado que sería inmoral permitirla, considerando que hay alimentos suficientes para la población mundial, pero que está sólo a disposición de los menos en los países del primer mundo.
Otro mundo es posible
El modelo neoliberal ha llevado a los EE.UU. a ser el Estado más endeudado. Y en nuestro país, veinte años de endeudamiento han obligado a continuar tomando nuevos préstamos (es la dinámica proyectada por el sistema financiero transnacional) por lo que debe presupuestarse cerca del 30 % para el pago del servicio de la deuda. Privatizaciones, dolarización, desactivación de la agricultura, importaciones que triplican el valor de lo exportado, han conformado un acelerado crecimiento de la pobreza. La emigración forzada y las remesas que desincentivan el trabajo agrícola, son caldo de cultivo para la delincuencia usada por el crimen organizado y el tráfico de drogas. Son mil problemas las consecuencias del modelo neoliberal que promueve la derecha.
Pero mientras en El Salvador vivimos la insania que sirve a las minorías del dinero, América del Sur da lecciones con la cooperación regional hace posible superar sus problemas, conformando un claro consenso que haga efectivo que sus recursos sean la riqueza de todos y no de minorías. No es lo que el privilegio quiere en nuestro país: veamos por ejemplo números publicados por el Banco Central de Reserva:
>> la inversión extranjera de 2001 a 2009 (se incluyen 1,500 millones en 2007 cuando compraron bancos, empresas de seguros y de pensiones, que no son precisamente inversiones) fue de 4,300 millones y repatriaron más de 2,000 millones. Un dato más: USA debe a la banca y en la banca internacional seguramente están los fondos del sistema de pensiones.
>> los empresarios locales durante ese periodo invirtieron en el exterior cerca de 3,000 millones e hicieron depósitos también en el exterior de más 8,300 millones. Son los empresarios que reclaman por que venga inversión extranjera; son los empresarios que aquí regatean y evaden el pago de impuestos, pero que en otros países sí deben pagar.
Libertinaje económico
El modelo neoliberal adoptado, más allá de una concepción económica que ha hecho entrar en crisis a una de las economías más fuertes, fue usado aquí para desmantelar el Estado y saquearlo — RASA, los bancos, las pensiones, ANTEL – así como hacerle perder soberanía con la firma del TLC y anular las funciones de política monetaria con la dolarización que, habiendo acelerado la pobreza de los más, ahora amenaza con arrastrarnos en el torbellino que el fracasado modelo ha generado en los EE.UU. La desdolarización es de urgencia aunque seguramente tendrá sus costos, pero es necesario recuperar la capacidad de poder manejar una política monetaria que dé salidas a las asimetrías económicas.
Es parte del caos creado por la derecha, en el que la izquierda no parece poner distancia, no para resolver lo que se nos impone por ser deudores y no soberanos, sino para evitar que la población votante no se sienta huérfana de opciones y que, aún con todas las deficiencias actuales del gobierno, volvamos a la rapiña de la derecha con la mano de ARENA, PCN, PDC y GANA.
Es claro; el modelo neoliberal es modelo para enriquecer minorías. Acerquémonos al modelo que está construyendo América del Sur. Pero la obediencia nos acerca más a Taiwán y a Israel.



