Caralvá
Desde que se firmó el Acuerdo de Paz el modelo democrático no fue exigido en su totalidad hasta este momento, antes de la nueva administración no existió una severa contradicción entre los poderes del Estado, no existía ninguna condición que alterara el orden constitucional, ni la Asamblea Legislativa, ni el Poder Ejecutivo entraba en la línea de colisión con nada, todo era paz y tranquilidad, pero existían elementos que comenzaban a causar ruido a pesar de la quietud aparente como: la criminalidad, el narcotráfico, así como la ineficiencia en la administración de justicia que provoca tanta incertidumbre en la ciudadanía y envía mensajes equivocados a la nación.
Pero resulta que de un tiempo para acá, el lenguaje de la Sala de lo Constitucional altera todo precedente de la vida democrática nacional, el caso no significa la destrucción de los valores del modelo, sino la reivindicación legal de la vida de un organismo olvidado en el tiempo, ahora la sola mención de un concepto provoca temor en muchos grupos acomodados en sus sillones ilegales, provoca estampidas de pánico en otros que nunca pensaron que un dictamen constitucional acabaría con años de complacencia y manoseos extraños a los procedimientos establecidos en la República, así los acontecimientos el adelanto democrático reside en acatar los fallos constitucionales, obedecer las normas de los magistrados, de la misma forma que aceptar la interpretación de sus honorables miembros, este parece ser el camino hacia la paz social.
La democracia despierta nuevos esquemas de valores del ciudadano que pide ampliar sus derechos versus el Estado que los limita, por ejemplo: las candidaturas independientes, las reformas a los modelos electorales o las reformas constitucionales y otros no menos conflictivos como: la dolarización, el sistema de pensiones, leyes de seguridad pública.
La democracia a la salvadoreña a duras penas comienza el zodíaco de su camino hacia la consolidación de la paz, estas discusiones son esencialmente positivas, porque nos remiten al modelo constitucional, nadie habla de rupturas constitucionales y menos de amparos a la insurrección en nombre de violaciones a la Carta Magna.
No obstante el avance democrático, algunas personas sin derechos constitucionales hacen ruido como si fuesen instrumentos políticos contra el sistema legal. La ciudadanía observa a los custodios y la policía nacional bajo agresiones que ponen en peligros sus vidas, en otros tiempos los resultados serían predecibles, ahora es la democracia a prueba. Parece que la violencia de algunas agrupaciones antisociales busca destruir el modelo que vivimos y esto es preocupante, puesto que no se pueden separar eventos sociales y acciones políticas. Aún recordamos un paro al transporte decretado por antisociales con voceros extraños y prevenciones a la nación, aún recordamos a las víctimas de un autobús calcinadas en su interior por terroristas, en todos estos casos tanto los soldados como policías y ciudadanos tienen derechos que se olvidan mencionar algunos interesados y se debe recordar que la legítima defensa es oportuna tanto como la defensa de la democracia.
El conjunto de estos elementos muestran que la democracia se fortalece, es la institucionalidad la que pasa la prueba, es nuestra convicción de respetar la constitución hacia la paz social la que avanza y tiene hasta el momento un balance positivo.
www.cesarramirezcaralva.com



