Luis Ríos
¿Qué puede surgir de todo este relajo en que ha caído nuevamente el fútbol federado en El Salvador? Esa pregunta me la están haciendo continuamente muchos alumnos, de los más de 60 que reciben el “Diplomado Sobre la Metodología del Entrenamiento en el Fútbol Menor”, que se está desarrollando en la Ciudad de Santa Tecla.
Obviamente que el tema se sale de las materias de estudio que componen este curso, sin embargo, la interrogante es muy válida, porque la difícil situación que vive el balompié nacional, tiene íntima relación con los esfuerzos que en otras instancias se están haciendo en la búsqueda del desarrollo del deporte de las grandes mayorías de esta ensangrentada Nación.
Los participantes en este diplomado provienen de todas las ciudades del departamento de La Libertad y muchos de ellos son profesores de educación física, entrenadores o monitores de fútbol, maestros de aula y estudiantes universitarios, que poseen un amplio criterio sobre lo que está sucediendo en nuestro país, por lo cual, saben perfectamente, que después de esta crisis, vendrá la bendición, tal como lo escribe la historia y lo sustenta también la palabra de Dios.
Que puede pasar entonces en medio de este incendio que vuelve a destruir lo poco construido en estos meses de gestión de la nueva FESFUT. Primero, podría terminar convenciendo a los actuales dirigentes de que el fútbol necesita una total reestructuración administrativa, técnica y dirigencial.
Como yo soy un fiel convencido de que las personas si pueden cambiar, creo que una posibilidad es que en la “agonía de la derrota”, algunos federativos intenten realizar profundos cambios dentro de su mismo comité ejecutivo, porque según tengo entendido, hasta las mismas ADFA´S, están amenazando con desconocer a sus 3 representantes en dicho directorio.
Luego estos federativos buscarían depurar al personal de la FESFUT, que no está produciendo absolutamente nada, después implementarían una verdadera planificación de desarrollo del fútbol, porque a estas alturas ya se habrán dado cuenta que ahora ni las selecciones nacionales distraerán el verdadero problema que tiene el fútbol nacional.
La otra situación que pueda suceder es que el Instituto Nacional de los Deportes (INDES), por fin se aparte, como ya lo hemos dicho infinidad de veces, de la relación directa con el fútbol federado y desarrolle su propia estrategia de desarrollo del “deporte rey” en este país, tomando en consideración que esta actividad es una de las más importantes en la vida de millones de niños, jóvenes y adultos (varones y hembras) de El Salvador.
El INDES ha mantenido el apoyo financiero al fútbol a pesar de las constantes observaciones de parte de la Corte de Cuentas de la República, que ahora dirige nuestro buen amigo Gregorio Sánchez Trejo y conociendo la pasión de este funcionario por el fútbol, no dudamos que ya tiene su propia valoración al respecto. Este respaldo del ente rector del deporte, se enmarca en una visión más humanitaria y de justicia social para no tener que despedir a por lo menos 100 empleados, porque las pasadas administraciones gubernamentales, permitieron que la FESFUT burlara la ley contratando gente con fondos públicos que la ley expresamente orientaba hacia el desarrollo del fútbol o sea a la realización de proyectos en las canteras menores.
Las actuales autoridades de la FESFUT y del INDES no tienen la culpa de este descalabro administrativo –el problema técnico viene desde más antes—, que se agravó en esas pasadas administraciones, pero en definitiva no les quedará más remedio que solucionar la situación de una vez por todas.
Yo creo que el INDES puede perfectamente hacer directamente ese trabajo en las ligas menores de nuestro fútbol, mientras las cosas cambien en la FESFUT, porque tratándose del deporte más popular de El Salvador, un programa específico para su desarrollo se entendería con toda razón, como una responsabilidad moral de una institución que ahora está dirigida por verdaderos profesionales del deporte.
Jaime Rodríguez, Presidente del INDES, ha cambiado la visión de esta institución hacia el desarrollo deportivo nacional, equilibrando racionalmente la gran tarea de llevar el deporte a todos los rincones del país y la subsecuente ganancia que se obtiene de esta masificación con el deporte de alto rendimiento.
El principal problema seguirá siendo siempre el despido de empleados de la FESFUT, sin embargo no queda otra opción que dentro de la planificación que se haga al respecto, se trate de rescatar lo más que se pueda a empleados técnicos y administrativos, especialmente los de menores ingresos, los cuales están mayoritariamente en las ADFA´S.
Obviamente no todos podrán ser absorbidos, porque fue exagerada la cantidad de gente que se contrató en los últimos años con ese dinero del Estado.
El INDES tiene varias opciones al respecto. Creo que trabajar con las ADFAS es una de ellas, como por ejemplo la creación de centros de desarrollo departamentales del fútbol, donde se hagan trabajos específicos de selecciones departamentales sub-13 y 15 o también la fundación de 5 centros de alto rendimiento del fútbol para selecciones sub-17.
La ventaja para el fútbol nacional de que el INDES ejecute directamente esta planificación sistemática, dentro de todo un proceso deportivo, apoyado por las ciencias auxiliares del deporte, es que “La Chelona” Rodríguez y sus especialistas técnicos, los licenciados Rubén Vásquez y Rubén Quintanilla, creen que el desarrollo del fútbol solo es posible si paralelamente a los programas balompédicos en las ligas menores, se llevan a cabo profundas transformaciones en los programas de capacitación y formación de entrenadores de fútbol.
La gente noble que verdaderamente cree en las bondades formativas que tiene este deporte, no se regocija de esta nueva desgracia en el fútbol federado, porque allí hay gente buena que tiene bellas intenciones, como lo sé que también las hay hasta en el mismo directorio federativo, pero hasta ahora el poder y la codicia de la mayoría que se mueven en ese entorno se ha impuesto a esa minoría que a lo mejor ha intentado cambiar muchas cosas. Hasta la fecha esa abrumadora mayoría ha impuesto siempre ese maligno poder, pero es indiscutible que todo está a punto de cambiar.
Ojalá que las cosas se vayan arreglando por el mismo peso que tiene el fútbol, sin que esta situación produzca una “merienda de negros”, como muchos quisieran, porque en definitivamente el que se condene a personas que se han equivocado flagrantemente en la conducción de este deporte, en nada abonará a que se inicien estos planes de desarrollo.
Lo que nuestra sociedad cosechará si se quiere “condenar a dirigentes a como dé lugar”, son más divisiones, como en el sector político, lo cual jamás terminará de sanar las dolencias del deporte de todos los salvadoreños.



