Su enfermedad ha estado rodeada de una publicidad negativa, enfatizando las reservas médicas por la incapacidad que sufría. Con su regreso a Venezuela, se ha tenido un escenario totalmente diferente, con masivas manifestaciones de apoyo y un Ejército que declara su lealtad al gobierno.
La tradición autoritarista de América Latina despierta contradictorias expectativas, ante el supuesto de una posible ausencia de un gobernante cuyas acciones sean adversadas por sectores tocados en sus intereses. Pero en democracias consolidadas, la sucesión de jefes de gobierno no son traumáticas, pues la fuerza de las instituciones y del estado de derecho garantizan un seguimiento sin fracturas de los proyectos nacionales y así vemos alternarse gobiernos de izquierda, de derecha, moderados o coaliciones.
En nuestro medio, la sucesión a personajes como Fidel Castro y en este momento del Presidente venezolano, genera incertidumbres subrayadas por versiones mediáticas sesgadas. En el caso concreto de Venezuela, cuya sucesión electoral se avecina, es de esperar que los grandes avances en la redistribución de los beneficios de su riqueza nacional, tengan una correspondencia y seguimiento en cuadros políticos de similar compromiso social que el Presidente Chávez. Observadores del proceso venezolano, señalan nombres de personas que en la alternancia democrática, darían una sólida continuidad al proceso. Son las expectativas para un cono sur que está avanzando en un modelo de justicia social.



