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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
Última actualización : 25/07:29 h.

Miércoles, 13 de Julio de 2011 / 10:39 h

El asesinato de Facundo Cabral nos recuerda que la amenaza es real

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El 9 de julio pas ado será una fecha inolvidable. Nos recuerda que ese día es asesinado el cantautor de Argentina, Facundo  Cabral,  pero a la vez, el día que se impuso el marchamo de su inmortalización, pues desde que se definió que era un ser de la humanidad, pues “no era de aquí ni de allá”, ya se había sobrepuesto a la misma historia.
Y nos recuerda, también, que Guatemala está siendo presa del crimen organizado, irracional y profundo como cualquier cáncer maligno, mientras no se detecta su raíz y se extirpa.


Que Guatemala es nuestra vecina, y como tal, compartimos los problemas, las mismas amenazas. De ahí que no dudemos, que el crimen organizado, ese que se encargó o encargó el crimen de Cabral, no es distante de El Salvador. De hecho, algunos de los sicarios huyeron en ruta hacia nuestro país, donde fue abandonado un vehículo con armas y otros pertrechos criminales.


Esperamos que la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), esclarezca el caso, no solo para despejar las hipótesis del horrendo crimen, sino, para sanear a Guatemala, y con ello el istmo Centroamericano.
Y es que la presencia del crimen organizado en Guatemala nos está diciendo que sus tentáculos van más allá de las fronteras del quetzal, y que, seguramente sus raíces han trascendido territorio salvadoreño y hondureño, sino es que por toda Centroamérica.


Cuanta razón tienen los mandatarios de Centroamérica, sobre todo los del triángulo norte, que el combate al crimen organizado debe ser una lucha transnacional.


Recientemente, hubo un encuentro entre los presidentes de la región y países donantes, en Guatemala, donde se expusieron las estrategias para combatir el crimen que azota Centroamérica, movida, principalmente por el narcotráfico.
Centroamérica necesita más de mil millones de dólares para ejecutar planes que combatan de forma efectiva al narcotráfico y todo tipo de crimen organizado. Pero, lamentablemente, las ofertas hechas no son tan halagüeñas, pues las promesas principales fueron de préstamos de parte de los organismo financieros internacionales.


Esperemos, que la sangre inocente de Facundo Cabral, el 9 de julio en Guatemala, abone no solo la esperanza de que Centroamérica sobrevivirá a la vorágine de delincuencia, sino, que obtendremos la ayuda necesaria, de todo tipo, para combatir efectivamente ese cáncer.


Esperemos, que la sangre derramada del trovador, permita que las fuerzas policiales del Istmo, desarrollen planes conjuntos efectivos, no para contrarrestar, sino que para eliminar el crimen organizado, que hoy ha enlutado al mundo entero, al asesinar a un icono de la música y la poesía de América Latina.

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