Caralvá
Si funciona la institucionalidad, parece que todo es ganancia, pero que sucede si el ritmo de la legalidad no coincide con las demandasciudadanas, el resultado es un desastre.
En el momento actual percibimos diferencias profundas entre los poderes del Estado, son el resultado del retraso de las reformas que debieron aplicarse hace muchos años, por esta razón es traumático.
Las Reformas Políticas usualmente surgen del Poder Ejecutivo, en realidad los cambios para modernizar las relaciones de la sociedad con sus gobiernos no deberían ser motivo de preocupación para nadie, pero entre nosotros en lugar de prevalecer el criterio académico o nacional, se impulsa el factor ideológico que provoca la división de la sociedad entre sectores irreconciliables, bajo ese argumento no existe coincidencia posible.
¿Cómo podemos sumar esfuerzos para solucionar este problema?
¿Cómo responder a las demandas de una nación que proclama la seguridad como bandera nacional?
De esa forma podríamos llenar un catálogo completo de situaciones apremiantes. Existe una pregunta ineludible para muchos: ¿qué nuevo acuerdo político debe abordar la nación para encontrar el camino de la unidad?
Al margen de las muchas opiniones, las soluciones no deben sufrir más retrasos, por supuesto apegadas a la Constitución de la República.
El fondo del problema no es un cambio de partidos políticos o las elecciones, el verdadero factor que revoluciona nuestro modelo es la urgencia de las reformas políticas y la conducción de este cambio, en otras palabras construir nuevas relaciones entre gobierno y sociedad.
El cambio no es un concepto abstracto y lejano, es la reforma que permita acercar a los ciudadanos con sus gobernantes, donde los diputados rindan cuentas a sus electores por las decisiones que incumben a todos, lo mismo que los alcaldes y demás funcionarios.
Un cambio que facilite la representación proporcional de los partidos políticos en las diferentes unidades políticas.
Muchos temas en realidad parecen ficciones, otros sueños infantiles, tenemos un largo lastre de autoritarismo que no lo podemos superar en una administración, pero otras naciones han logrado grandes avances y sus ejemplos son notables.
Al inicio de la nueva administración algunos académicos mencionaron que las reformas políticas deberían ir acompañadas del combate a la corrupción y con solo controlar a los evasores de impuestos la nación podría salir adelante, al menos en alguna parte esta anotada esta sugerencia.
Las reformas políticas, económicas o sociales son necesarias e indispensables en todos los tiempos, puesto que la democracia es perfectible, pero este momento es educativo, al menos nos permite visualizar que el funcionamiento institucional construye nuevas realidades, conduce a la legalidad, permite la pluralidad política, abre nuevos caminos para la vida de la nación.
Es el funcionamiento institucional el que marcará el ritmo de los cambios que la nación requiere, pero las reformas políticas y las iniciativas ciudadanas deben coincidir en una nueva forma de relación entre gobierno y sociedad.
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