Sí, así de claro. Del gran capital criollo y las internacionales que obtienen sendas utilidades de sus negocios en el país depende la lucha contra el narcotráfico.
Así se los hizo saber el Presidente de la República, Mauricio Funes, en la reunión que tuvo el viernes con las cúpulas de la empresa privada, es decir la ANEP, la ASI, CAMAGRO, entre otras.
En dicha reunión, el Presidente Funes les expuso la segunda etapa del plan de seguridad y como los empresarios podrían contribuir con el pago de Impuesto Extraordinario para la Seguridad, el cual estaría en vigencia solo tres años.
Con dicho impuesto, el gobierno pretende hacer llegar a las arcas unos 300 millones y medio de dólares, 120 por año.
El impuesto afectaría solo a unos dos mil contribuyentes, cuyos capitales netos superen los 500 mil dólares.
El Presidente de la República, Mauricio Funes, estuvo acompañado del Gabinete de Seguridad del Gobierno y el Ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, quienes dieron detalles de la Segunda Fase del Plan de Seguridad.
En la reunión, el Presidente de la República hizo un llamado a la unidad y al establecimiento de un debate serio sobre la lucha de El Salvador contra el crimen y el delito. Asimismo, solicitó a los empresarios apertura, comprensión y apoyo para abordar este tema que es de Estado.
Y es que el gobierno urge de más recursos para formar y equipar a la Policía Nacional Civil y a la Fuerza Armada. Se necesitan fragatas rápidas para perseguir las narcolanchas, así como más vehículos para dotar a todos los puestos policiales.
De nadie es desconocido, que el crimen organizado, como los narcotraficantes, cuentan con el suficiente dinero y toda la tecnología, para operar en cualquier país.
Recientemente salió a la luz pública, que el narcotráfico ofrece hasta cinco mil dólares mensuales a los policías que decidan dejar ese cuerpo de seguridad y unirse a las filas criminales.
De ahí que el Presidente Funes considere que para hacer frente al alza de la criminalidad que vive no solo El Salvador, sino toda la región centroamericana, es necesario redoblar los esfuerzos para disminuir drásticamente los índices delictivos y de violencia, pero eso pasa por llevar mayores ingresos a las arcas del estado.
Y es que sin más fondos, el gobierno difícilmente podrá evitar que el narcotráfico, que sí posee todos los recursos, siga operando en los niveles que hoy lo hace en el país, con el peligro de enraizar su presencia y sus desmanes. En este sentido, sin lugar a dudas, del gran capital depende la lucha decidida contra el crimen organizado.



