Caralvá
Con tantas opiniones sobre el caso de los poderes del Estado enfrentados con decretos e inaplicaciones, con leyes que son interpretadas de acuerdo al poder del Estado que las respalde, lo mejor sería guardar un respetuoso silencio.
La discusión está agotada.
El resultado es que la Constitución debe prevalecer sobre cualquier otra instancia, los otros poderes deben acatar estas disposiciones. Al menos este es el marco ideal.
En perspectiva el tema de los conflictos entre: Asamblea Legislativa, Corte Suprema de Justicia con su Sala de lo Constitucional y el Poder Ejecutivo, observamos un panorama insospechado sobre nuestro ideario nacional: ¿Qué reformas políticas son posibles? ¿Qué democracia podemos esperar? ¿Quién asume el liderazgo nacional en estos casos? En su origen parece que todo se inició por las candidaturas independientes, luego la ilegalidad del PCN y PDC, posteriormente el decreto 743, en general todas son reformas políticas que surgieron precipitadamente, su inercia en lugar de ser controlada ha perdido la dirección y no parece tener fin; puede parecernos superficial pero discutimos también la democracia para los siguientes años, puesto que las candidaturas independientes son un verdadero detonante de procedimientos; muchos ciudadanos desean involucrarse bajo esa perspectivas, etc. No obstante, la persona investida para crear consenso nacional es el presidente de la República.
Si realizamos un acto quirúrgico de la ideología sobre esos temas, es posible que los actuales problemas reflejen la urgente necesidad de modernizar al sistema democrático, hace mucho tiempo que no se realizan reformas en profundidad, por esta razón las mínimas acciones nos conducen a este nivel de crisis institucional.
Necesitamos mucha imaginación y voluntad para construir un marco de entendimiento para la nación, por ello sería adecuado cerrar la discusión e iniciar una ronda de propuestas entre los involucrados.
La política tiene como último fin hacer el bien..
De ahí que el bienestar de la población se debe orientar hacia la concreción de un estado democrático donde ganemos todos, de lo contrario si la clase política solo tiene como objetivo el poder, la discusión actual no terminará en nada, excepto en una severa distorsión de las próximas elecciones.
Pero debemos ser optimistas, con cierta dosis de racionalidad, este momento es educativo, existe la posibilidad de unir a la nación hacia el objetivo que las próximas elecciones se realicen exitosamente, pero si no logramos coincidir, puede ser el precedente para descarrilar el tren de la democracia en nuestra nación donde todos perderemos.
Si en el presente no existe un acuerdo nacional entorno al tema de las reformas electorales, ni tampoco sobre la modernización de la democracia, al menos esos temas ubican los puntos que pueden ser prioritarios en la agenda nacional, bajo un calendario de soluciones posibles.
La democracia significa: reformas, participación, diálogo, pactos sociales permanentes, etc., de esta forma el actual momento puede convertirse en un aporte para el futuro si consideramos que esta nación en democracia puede unirnos a todos y en paz social.
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