Desde hace 70 o más años, los diputados, en una humillante aceptación de su triste papel servil, soportaron envilecidos, que se les llamara “chivos”. Nombrados entre amigos y favorecidos de la cúpula militar, tuvieron un empleo para “legislar” obedientes lo que se les ordenaba.
Fue hasta las elecciones a diputados en 1964 que, en una virtuosa decisión del Presidente Julio Rivera (en el marco del incontestado autoritarismo de siempre) se eligió a los 52 representantes, bajo el sistema de representación proporcional; disminuidos los fraudes, quedaron electos 32 por el PCN, 14 por el PDC y 6 por el PAR (merced a los “residuos”, tan absurda y sectariamente adversados en estos últimos meses). Fue la primera vez que llegó gente de calidad, gracias al PDC y al PAR.
Naturalmente, el peyorativo “chivos” siguió siendo válido para los diputados del PCN que votaban siempre en cumplimiento de las órdenes del Ejecutivo, aunque hubo folklóricas excepciones como el “curulazo” de 1969 que escindió brevemente al PCN, cuando complotaron con la oposición para cambiar la Directiva de la Asamblea; fue una aparente rebelión con entendimientos bajo de agua.
La historia de diputados oficialistas obedientes al autoritarismo siguió hasta ahora, aunque ya no limitada a un Partido, pues PCN y el falso PDC, se plegaron a ARENA para poder recoger lo que cae de la mesa de prebendas. Pero las mil tropelías de la Asamblea desde 1989
— madrugones para privatizar ANTEL, robar a los pensionados, dolarizar, el TLC; todo inconstitucional — casi están siendo opacadas por la delictuosa desestabilización que ha generado el desacato de la Asamblea a la Constitución y a los fallos de la CSJ. Tan grave, que la opinión jurídica y la opinión pública coinciden en advertir que los actuales diputados, están provocando irresponsablemente, la aplicación legítima del Art. 87 Const. que “reconoce el derecho del pueblo a la insurrección …” derecho que, advirtamos, no es Golpe de Estado y menos aún, golpe militar. Es el derecho constitucional a “separar a los funcionarios transgresores …”
No es necesario extenderse más en esta reflexión que aunque fundada en razonamientos, también es dictada por el repudio general que causa la desvergüenza de una muchedumbre de diputados, reos de ofensa a la República.
Si antes fueron serviles “chivos” del autoritarismo, los diputados de hoy suman a su ignorancia e irresponsabilidad, una indisciplina a la obediencia que deben al pueblo que supuestamente representan.



