En la tarea ciudadana de recordar a los funcionarios las tareas no cumplidas, repetiremos algunos casos de lo que está pendiente en ANDA, dando lugar a que haya quienes creen que no se descartan las intenciones de privatizar más áreas en ese servicio. Una posición oficial en ese sentido, ayudaría a la transparencia prometida. Ayudaría a una credibilidad que se pierde aceleradamente.
Por el momento recordemos que del anunciado estudio de los contratos con las “descentralizadas”, cuyo papel es únicamente cobrar recibos y quedarse con una comisión, ya no se ha dicho nada; es fraude montado por ARENA y no es explicable que la actual administración lo tolere y no acabe con él; si hay trancas ¿por qué no las denuncian hasta el cansancio?... También está pendiente el rescate de 42 pozos nacionales (Dominio Público) en manos de privados que venden agua “de más calidad que la de ANDA” causando, según estudios de agencias transnacionales, un gasto familiar de $ 16 mensuales; esos estudios puntualizan que el rescate de pozos beneficiaría a 80 % de los usuarios. Fueron proyectos de la efímera primera administración de ANDA en este Gobierno; una puntual explicación es necesaria y le quitaría validez a lo que en este espacio dijimos en diciembre de 2009: “Y dice el rumor, que se cesará en el cargo a quien atenta al negocio de estos intereses privados”. Por la transparencia a que se está obligado, debería haber una aclaración de porqué se sigue permitiendo lo que fue creado para dar empleo a los activistas de ARENA. Y por cálculo político, la explicación evitaría que la actual administración sea encubridora de delitos anteriores.
También recordemos que las administraciones anteriores al presente Gobierno permitieron – y son cómplices – que los residentes en las Colonias San Benito, Escalón, Lomas de San Francisco, Residencial Altamira y Cumbres de Cuscatlán, pagaran una cuota mensual de $ 2.29, mediante la trampa de alterar los medidores. La suma de lo robado asciende a $ 8.8 millones anuales. Es otro fraude heredado; en la Fiscalía, informa ANDA, se han interpuesto las denuncias, pero aún no se tiene ninguna respuesta.
Los tres ejemplos son fraudes heredados, pero no revertirlos se califica de complicidad. Y por mero pragmatismo político y electoral (aunque suene cínico), cargar con culpas ajenas conlleva fuertes calificativos. Y sonrisas burlonas del adversario.



