Caralvá
Nuestro máximo contrato social es la Constitución de la República y esta hace dos décadas refiere al Acuerdo de Paz.
En estos momentos las reformas para el momento electoral del año 2012 hacen crisis en las instituciones, puesto que no existe el hilo conductor supremo que ilumine los pasos que seguiremos en los próximos meses, mientras cada poder del Estado se atribuya el predominio sobre el otro.
Mientras los poderes del Estado discutan las leyes, cada cual bajo su óptica e intereses el resultado que obtendremos será la incertidumbre institucional, esta condición no es nueva y la hemos vivido en otros momentos pero nunca bajo el esquema democrático.
El punto central de la discusión es la revolución institucional donde prevalezca el derecho o por el contrario viviremos los próximos años una incertidumbre permanente sin posibilidad de reformas electorales o constitucionales.
Debemos anotar que nuestra vida institucional es breve, la independencia de poderes casi una ficción, el ejercicio de la justicia muy pobre, etc. bajo estas circunstancias de pronto surgen: la iniciativa de candidaturas independientes, la inconstitucionalidad de los partidos políticos PDC y PCN, el Decreto 743, y ahora en las papeletas electorales, la introducción de las banderas de los partidos políticos, los candidatos sin bandera, y las fotografías con nombres y sus respectivas banderas partidarias, cada elemento con su propia dinámica.
El conjunto de estos conceptos muestra la inexperiencia institucional, también la falta de madurez de la clase política al promover un decreto que riñe con todo, incluyendo con sus principios democráticos a los cuales juran defender, pero el daño está consumado ahora que incluso se llama a la Fiscalía General por un falso decreto, etc. ¿es un error de la antigua clase política? ¿o acaso el agotamiento de añejas tesis aplicables en tiempos de la guerra civil?
Si pensamos en un momento propositivo, las candidaturas independientes oxigenarán las rígidas estructuras de la representación ciudadana que de otra forma solo perpetuarían la delegación de las decisiones en los institutos políticos; mientras los partidos PDC y PCN son forzados a renovarse, esta acción bien orientada será positiva si abandonan su pasado irregular; en el caso del Decreto 743 tiene los días contados y será sustituido por otro que permitirá flexibilizar las actuales tensiones entre los poderes del Estado.
En las últimas semanas las alianzas políticas en la Asamblea Legislativa son visibles a través de los acuerdos al designar nuevas autoridades, todos bajo el signo de sustituir a quienes se consideraron en su momento los pilares del templo perpetuo.
En este panorama parece que nos enfilamos hacia una revolución institucional y no hacia una incertidumbre permanente en la vida política ciudadana.
Nuestra mejor actitud propositiva será participar en la toma de las decisiones defendiendo la democracia en todo su alcance, trabajando por la justicia social y apoyando las reformas electorales.
El aporte constructivo debe ir orientado hacia consolidar la democracia, promoviendo las reformas necesarias. Ahora recién iniciamos la participación ciudadana en esta nueva era de respeto constitucional.
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