Caralvá
Por qué nos sorprenden los fallos de la Sala de lo Constitucional? ¿Por qué si algunas resoluciones tenían varios
años de retrazo? ¿Quiénes son los afectados? ¿Quiénes son los buenos y quienes los malos? ¿ A qué le tiramos?.
Cada ciudadano puede responder desde su criterio pero debemos ser justos, la democracia funciona y esto no son buenas noticias para todos, de ahí las severas diferencias entre ganadores y perdedores. La facilidad de los calificativos sobre los magistrados de la Corte Suprema de Justicia pasa de héroes a villanos en cuestión de horas, los tres poderes del Estado entran en franca diferencia de opiniones y de pronto las fronteras de derecha o izquierda parecen cambiar de carril, entonces llueven las acusaciones de traiciones de acá para allá y viceversa, un poco más y esto es un carnaval de máscaras donde nadie sabe quién es quién.
La situación ha sido originada porque la democracia funciona. Porque la ilegalidad es insostenible, condición que no debe confundirse con una posición ideológica.
La politización del tema nos limita a partidos políticos en contienda electoral, este esquema esta muy alejado del concepto principal que emite los fallos de la Corte de lo Constitucional.
Bajo este show mediático de pronto aparecen los fantasmas de futuros fallos pendientes: TLC, dolarización, Amnistía etc. los cuales según la Sala han fenecido.
Aún fresca la acción del ruidoso fallo sobre la ilegalidad de dos partidos políticos: PCN y PDC, el drama tiene un punto culminante con el decreto 743 que obliga a los magistrados a resolver con 5 miembros en forma unánime y no con cuatro, lo cual tiene una respuesta contundente de la Sala de lo Constitucional al declararlo: Inaplicable.
El panorama tiene soluciones, una de las cuales es la rectificación de la Asamblea Legislativa ante el fallo de inaplicable, otra que no se acate tal resolución, además es posible llamar a suplentes para completar 5 magistrados etc.
Preocupa el tono de las discusiones mediáticas que parecen haber perdido el rumbo. Cada quién opina según el color de su ideología, otros lo consideran un acto maquiavélico de gobiernos extranjeros, algunos incluso adelantan potenciales peligros que arrasarán a la nación de frontera a frontera y de ahí en adelante solo desastres. Algunos hablan de absolutismo, mientras otros hablan de remoción de los cuatro magistrados, antejuicios, llamados a la Asamblea a no acatar nada etc.
Esto es democracia en funcionamiento.
Todo tiene solución, aceptar las resoluciones de la Sala de lo Constitucional es la mejor medicina para la nación, si los fallos son conflictivos existen mecanismos para resolverlos. En otras naciones los fallos de la Corte Suprema de Justicia son letras sagradas, infunden tal respeto que su cumplimiento es inapelable, acá parece aún no llegamos a esos niveles.
No habrá parálisis de los poderes del Estado, ni caos, ni fin del mundo, nada de eso, la democracia es así, discusiones, avances y retrocesos, la historia no es una línea ascendente al infinito, si nos apegamos a la Constitución de la República esta debe funcionar, es nuestro máximo contrato social, es la vocación de la nación, si no estamos de acuerdo, la legalidad no estará de nuestro lado. La Constitución de la República no tiene ideología, ni partido político.
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