Lo que está sucediendo en Perú nos pinta el difícil aprendizaje de vivir en democracia. La paridad aparente de los electores para elegir entre Humala que amenaza con la radicalidad y la sra. Fujimori, cuya relación con su padre encarcelado es natural, por contradictoria parece inexplicable. Al darle su apoyo a Humala, un importante grupo de de intelectuales han expresado “es como escoger entre el cáncer y el sida”.
Por eso, ante la complicada disyuntiva de la escogencia que enfrentan los peruanos, esos intelectuales de derecha han puesto como condicionante de su apoyo a Humala, la promesa de renunciar a las pretensiones de una reelección, ya que en América Latina se ha desatado una manía reeleccionaria, incluso recurriendo a argucias como llevar a la sucesión presidencial a la esposa.
Estamos por ver lo que suceda este domingo 5 en Perú. Por el momento, los mismos partidarios de Humala lo están saboteando, pues en el Depto. del Puno (2.2 millones de habitantes) bastión electoral de Humala, donde obtuvo el 62 % contra el 5 % en la vuelta eleccionaria anterior, la popular protesta que exige un no definitivo a la explotación de minas en la región, anuncia que impedirán las elecciones del domingo. Son los difíciles caminos de la democracia. Son también las pocas opciones, ante las carencias morales e intelectuales de muchos que aspiran o ya tienen altos cargos públicos; en Guatemala por ejemplo, tan golpeada por el militarismo, un coronel encabeza la intención de voto presidencial.



