José Luis Preza
Viena, Austria.
Abril 13, 2011
Siempre me sorprende.
Lo he visto en cada pais y continente que he visitado. Se puede observar claramente y en particular por las tardes, a eso de las 5-6pm, la “hora pico” que le mientan. Lo mismo pasa tanto en países super desarrollados como en los más tercermundistas. Y en las grandes metrópolis no se diga, allí el “fenómeno” se multiplica exponencialmente.
Cabe decir que el „fenómeno“ en cuestión afecta a toda capa y estrato social, desde el más rascuache acabado, hasta al más oligarca explotador y al político bien hartado.
Me refiero a los mares de gente que van apresurados, ya sea caminando, en buses, o manejando carros o bicicletas o motos. Todos llevan el mismo ritmo apresurado, como que si algo importantísimo les espera al llegar a donde van. Esos mares de gente que supuestamente vienen de hacer el mate en el trabajo o la escuela, entre los que se cuelan los que vienen de andar hueviando o conspirando.
Hoy no fue la excepción. Son los vergos de gente corriendo para no perder el bus o el tranvía o el metro, todos corriendo para no “perder” el minuto o dos que se tarda en venir el otro. Llevan prisa. Todos. Se despeinan corriendo, trastrabillando, para lograr alcanzar el bus. Unos hasta se caen y rebotan.
No el otro día no se descalabró todo un baboso pues, casi lo hace tortilla un carro. Al ir corriendo tras el bus se le destromparon las chancletas y de hocico se fué el maje, y todas las babosadas que llevaba embolsadas quedaron allí todas desparramadas en la calle. A saber que gran prisa llevaba ese tipo.
Así como ese, todo lo hacen con tal de no perder un segundo, arriesgan hasta la vida por “llegar a tiempo”.
Ya una vez sentados, para matar el tiempo se refugian en sus celulares, jugando jueguitos como que si fueran bichitos.
Semejantes coyolones y jugando jueguitos. Todavía los bichitos digo yo, pero ¿gente vieja? Allí van en los buses, en los trenes, totalmente sin vergüenza, haciendo muecas, ajenos al mundo. Amenizándose a la vez con música bajera, alejada de cualquier noción de intelectualismo y creatividad. Rellenan el tiempo con babosadas. Cualquier cosa, menos pensar. A no ser que piensen ilusionadamente en lo que les espera. Hasta los ojos se les ponen brillosos a los pobres.
Los que van en carro manejan agresivamente, esquivándose unos a otros, levantando las grandes polvasones, putiando a medio mundo, haciendo la gran alharaca con la bocina. Los mas guapos allí con su mapa GPS que les indica cómo llegar más rápido, cómo evitar trabazones de tránsito, accidentes, retenes. Se pasan los semáforos en rojo. Les vale madre cualquier ley de tránsito o muestra de cortesía, no digamos derechos humanos. Muchos manejan como autómatas, sólo mirando hacia adelante, sin pensar, su único objetivo es “llegar a tiempo”. La mayoría se van allí sacando los mocos en la gran capiasón que llevan de „llegar a tiempo“. Unos hasta se los hartan. Según ellos nadie los ve allí dentro de su carcacha... resma de cochinos..
Un chango envaselinado fuera más precavido al volante que cualquiera de estos motoristas “licenciados”.
Todos van como desesperados, mirando atentamente al reloj cada vez que hay la más mínima distracción, en cada semáforo en rojo, en cada parada, cada vez que deben desacelerar y manejar despacio. Siempre rezongan del par de segundos perdidos, enrollan los ojos, pujan, se quejan. Van llamando por teléfono a saber a quienes para informarles que ya van de camino..
Lo que sí es cierto es que todos llevan la gran urgencia de “llegar a tiempo”.
“Llegar a tiempo” ¿de qué? ¿Qué tendrán una cita con el presidente? ¿van a la sala de urgencias a ver a su madre agonizando? ¿se les estará quemando la casa? ¿los deja el avión? ¿irán a firmar la herencia del rico abuelo que ya está en los últimos suspiros y si no firman inmediatamente los dejan en la calle? ¿Se irán acaso muriendo de hambre? ¿Habrán secuestrado a su hijo? ¿dejaron prendida la plancha? ¿un levante acaso?
Lo dudo.
Entonces, ¿cuál será la gran urgencia? ¿Para qué gran putas quieren “llegar todos a tiempo”? es la interrogante que siempre me hago.
Pero lamentablemente la respuesta es siempre la misma: todos quieren “llegar a tiempo” para ver la puta televisión.



