La prioridad que se dé a los proyectos sociales, siempre merecerá aplausos; es el caso de la construcción de hospitales, ayudas a los estudiantes pobres, servicios integrales para aliviar la condición de la mujer pobre. La reciente inauguración de una de las programadas instalaciones de Ciudad Mujer en Lourdes, ha contado con la cooperación internacional y es la primera de varias localidades planificadas: Usulután, San Vicente, Sonsonate, Santa Ana y otras.
Lo valioso del programa, sus repercusiones en la estabilidad social, tan precaria por nuestra secular marginación, debe reconocerse; su importancia debería desaconsejar medidas paralelas que las desvirtúan, como la intención de desposeer – violando leyes y tradiciones locales — a los niños huérfanos que se atienden en el Hogar Adalberto Guirola en Santa Tecla.
Ese programa para beneficio de cientos de miles de mujeres vulnerables, se ha ganado el apoyo financiero internacional y el aval de la comunidad de naciones, manifestado en la presencia de la ex presidente de Chile, Michelle Bachellet, ahora Directora ejecutiva de ONU Mujeres. Es un logro gubernamental que no debe desfigurarse con acciones que contradigan los objetivos de aliviar la brecha social que nos enferma, por lo que es gratificante ver que ya se dan señales para corregir excesos seguramente no deseados.



