Ya no se encubre. Para justificar la masacre en Libia, los jefes de la OTAN dicen que hay indicios de la presencia de Al Qaída y el Jezbolá favoreciendo a los rebeldes; un supuesto que será usado para intervenir en el Gobierno que sustituya a Gadafi. Se repetirá lo de Irak y Afganistán: posesionarse del país para saquear el petróleo. Para tener parte en la presa, un Ministro de Europa dice que esta vez la intervención es legítima por ser mandato de la ONU y no decisión de USA.
Y justificándose, los países colonizadores han declarado en la reunión en Londres de Ministros de Relaciones Exteriores, que el líder libio debe rendir cuentas ante la Corte Penal Internacional por sus crímenes. Pero no hacen la misma condena de esos crímenes, cuando Israel los comete en Palestina desde hace más de 60 años.
Las contagiadas revueltas en Egipto, Túnez, Yemen, Bahrein, son una ocasión para posesionarse del petróleo de Libia. Es claro que ningún gobierno autoritario se justifica; pero en los últimos 20 años el dinero de las exportaciones se ha usado para el desarrollo humano en ese país: el más alto porcentaje PIB de Africa, la esperanza de vida de 78 años es una de las más bajas tasas de mortandad en el mundo: 3.4 x 1000.
Las horas de Gadafi están contadas, pues el mundo occidental está a las puertas de reanudar la colonización en Libia y asegurarse que el dinero del petróleo sea para las transnacionales. Y ahora, con el bendito de la comunidad de naciones que votó en la ONU por autorizar la intervención. China y Rusia se abstuvieron, pero callan esperando su parte.



