Por René Lovo
Colaborador de Trazos Culturales
¿Qué piensa hacer el Teatro Nacional? Veamos que está planeando para los próximos meses. Según la ley del Ministerio de Hacienda, el Teatro Nacional, tiene una normativa. Según esta normativa, los grupos de teatro debemos pagar un monto de $150.00 diarios, por el uso del teatro. Nosotros llevamos años debatiendo este tema. No queremos, para que no se nos juzgue de parásitos, que el teatro se nos brinde gratuitamente, pero, tampoco estamos dispuestos a aceptar la cuota así nomás , como si somos un grupo de fiestas y convenciones. Por eso comencé el artículo diciendo qué hace un grupo de teatro y cuánto gana, cómo sobrevive.
Supongamos que tengo una obra de teatro, en ella trabajan cuatro actores. Quiero presentarla en el Teatro Nacional. Primero debo enviar una carta “solicitud” para reservar el espacio, cuatro o seis mese antes. Perfecto. Debo tener algún nivel de plan de producción y mantenimiento del grupo, porque sino los actores se me van a ir, es decir, si no hay venta no hay ganancia, visto con las leyes de la realidad. La solicitud es aprobada por el teatro, entonces, se firma el convenio.
Debo aclarar que por ahora, es decir, de febrero a mayo del presente, el cobro queda suspendido. Se va a prestar el teatro a través de una carta convenio pero, de mayo en adelante, se definirá una cuota obligatoria. Muy bien.
Cada grupo de teatro puede tener la sala del teatro por un período máximo de un mes y un período mínimo de cuatro funciones (una semana, con funciones de jueves a domingo). La política del Estado es que un grupo puede hacer hasta un máximo de tres funciones diarias, con el propósito de llenar el teatro con estudiantes, y así, solamente pagaría el equivalente a $50.00 por función. ¿Qué sucede con aquellos grupos que decidan hacer solamente una función diaria de la obra, como es normal en todo el mundo? Igual debe pagar los $150.00 por el uso diario del teatro. O sea que obligan a los grupos que hagan funciones estudiantiles para poder salir con los costos del teatro. Bien. En los colegios no existe una política de teatro estudiantil. Ya mencionamos que salvo algunas excepciones, lo que hay es una mafia brutal que domina la mayor cantidad de colegios, especialmente en San Salvador. Esta política de alquiler del teatro, que obliga a hacer teatro estudiantil para pagar los costos, como hasta la fecha se ha venido haciendo, lo que hace es, contribuir a esta maquinaria de corrupción e imprecisión que ha prevalecido a lo largo de los años. ¿Será que no se dan cuenta de lo que hay de fondo?
Pero vamos otra vez al convenio. Un grupo de teatro acepta alquilar el teatro y decide hacer dos fines de semana de temporada. ¿Cuántas funciones son? Ocho. Decide además, únicamente hacer funciones en el horario habitual: 6:30 pm. El grupo optó por no programar teatro estudiantil, hasta que no se defina de manera oficial una política en relación a este tema. El grupo no quiere tratar con los intermediarios que manejan el mercado con colegios públicos y privados. ¿Cuánta gente llega por función? Supongamos que cuesta el precio normal del boleto, $5.00 general, $3.00 estudiantes y tercera edad. Necesitará un mínimo de cien espectadores para poder pagar el alquiler de la sala y luego, poder pagar aunque sea un equivalente de $30.00 a cada actor. ¿Le llegarán cien espectadores? Lo más probable es que no. El Teatro Nacional de San Salvador, estuvo cerrado durante siete años. El terremoto del 2001, lo dejó fuera del juego. Hasta el mes de noviembre del 2008, se reinauguró con la Muestra Nacional de Teatro, ESCENA 08. Rescatar que el público vuelva al teatro, va costar sino tres años más, siempre y cuando se defina una política clara de captación de público. Echarle esta responsabilidad a los grupos, es lavarse las manos.
Los grupos de teatro deben ensayar, ad honorem, crear los espectáculos, conseguir público, llenar el teatro y además pagar el alquiler de la sala. ¿Quieren que lo aceptemos, así nomás? ¿Quiénes se están orinando afuera de la bacinilla? ¿El Gremio de teatro o nuestros colegas funcionarios?
“Pero se les está arrendando el teatro a un precio especial, porque en realidad el costo real es de $900 para la empresa privada”. Sí señor, pero nosotros no somos empresas comerciales.
Si el Teatro Nacional, contara con una política de construcción y captación de público, entonces tuviéramos un sistema de producción, difusión y divulgación de la cartelera, donde ellos como institución serían los primeros interesados en llenar el teatro. Ese es el lugar donde trabajan. Para eso trabajan ocho horas diarias, ¿no? ¿En qué consiste su trabajo? ¿Sólo en administrar? ¿Administrar qué? ¿Por qué cobran sus honorarios mes a mes, que valga decirlo, no son malos honorarios? Tampoco son personas que ignoran el trabajo. Saben hacer el trabajo, llevan años haciéndolo. El Teatro Nacional y toda la Red de Teatros Nacionales tiene un problema: Adolecen de una cartelera permanente y de público que la consuma. ¿Qué hacen? ¿Cuáles son los planes para llenar los teatros? ¿Quieren que lo hagamos nosotros?
Ningún teatro tiene siquiera una marquesina iluminada, un rótulo decente donde se pueda leer la programación. Da vergüenza la forma cómo se anuncian los eventos. Los grupos somos los que hacemos las campañas, aunque sea con afiches sencillos pero dignos. De parte del Estado, esto no existe. No hay divulgación en la prensa escrita, ni radial, mucho menos televisiva. No hay campañas de propaganda donde la sociedad se entere de lo que ocurre. Las que existen son insuficientes, no cumplen con las exigencias.
No queremos el teatro de gratis. Lo que necesitamos es una política teatral. Reglas claras. Alianzas estructurales entre las diferentes Instituciones del Estado y de la sociedad. Compromisos de ambas partes. Ya basta el cuentecito de que “el Estado presta los espacios a cambio de que los grupos hagan el trabajo”. El Estado no hace favores, cumple obligaciones constitucionales. Para eso están ahí trabajando.
Si quieren que paguemos alquiler por el Teatro, entonces que dejen claro cuáles serán sus obligaciones. Van a cobrar, muy bien, con qué van a contribuir ellos para llenar el teatro. ¿Se va a organizar y destrabar este problema envuelto en la corrupción? La única forma de resolverlo es a través de lo legal, lo oficial, del involucramiento institucional. Entonces a lo mejor el Teatro Nacional entienda que, ellos pueden tejer una red, con otras instituciones, con los que se podrá crear un programa de Teatro Estudiantil como jamás ha existido en el país.
Termino con estas afirmaciones que suenan más a preguntas.
Han visto cómo últimamente se habla de la cultura como eje transversal. Que el país, el Estado, las Municipalidades, las ONG´S, la sociedad entera, habla del arte y la cultura para combatir la violencia social.
¡Cuánto se gasta actualmente en “cultura de prevención”! ¿Existe coordinación entre las instituciones para optimizar la inversión? Parece que no.
No creen que sería bueno que buscáramos de forma seria, implementar un plan a nivel nacional que permita que la población tenga acceso al consumo del teatro y el arte, de forma permanente y abundante.
No es un problema de dinero. Dinero siempre ha habido. Lo que no hay son políticas claras, voluntad y una buena coordinación.



