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El Salvador, Sábado 25 de Mayo de 2013
Última actualización : 15/06:45 h.

Miércoles, 22 de Diciembre de 2010 / 07:21 h

El silencio del águila

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Por Néstor Martínez
Editor Trazos Culturales

Julio Rodríguez me entrega un libro con la recomendación de que le escriba un comentario. “Lo leés en un rato”,  me dice y que me va a gustar. Soy escéptico, me reservo las razones, más cuando leo en la portada “una anécdota sobre cómo aferrarse el éxito aun en la adversidad”.  Uno más, me digo a mí mismo. “Esperá”, dice Julio e invita a un señor que baja de su vehículo. Es el autor, Mauricio Alfredo Paz Manzano. Tras las presentaciones conversamos un poco. Le grabo unas palabras:

“Lo que me motivó (a escribir) es que queremos dar a la sociedad un libro para que se motive, para que salga adelante. La fuente específica ha sido  las vivencias que hemos tenido con uno de nuestros hijos (se trata de Mauricio Alejandro), él es un hijo especial y nos ha dado muestras de una autoestima alta, fuerte, y nos ha cambiado la vida, la valoración de la vida”.

Mauricio Alfredo Paz Manzano


Nos despedimos y prometo un comentario.

Tiene doble razón Julio: en el camino a casa me lo leo. Me gustó. Lo cierro, empiezo a meditar sobre el contenido que toca mis fibras. Pienso en Juan Salvador Gaviota, uno de los clásicos favorito mío. Mi escepticismo se esfuma. La lectura no me deja indiferente.
Es poderosa la influencia de Mauricio Alejandro, que de seguro es el águila del que no se daba un cinco por ser un muchacho especial.

Esta águila, de andar a tropezones, casi mudo, temeroso del mundo que le rodea, que no se valora así mismo, encuentra en sus padres, primero en su madre el ejemplo de la tenacidad y luego en su padre en ejemplo del sacrifico.

Así, el águila que se compadece de sí misma por sus defectos, tiene los elementos espirituales para darse cuenta que no es un inútil, y se lanza al vuelo, la primera vez fracasa y llora su fracaso, se refugia golpeado por la caída, pero su madre, que a éstas alturas ya fallecida, lo anima. Reconfortado alza el vuelo y… ¡lo logra! Nadie le cree, pero su triunfo es a la vez el secreto con que le ayuda a su padre a fortalecerse.

Pero, ¡vamos! No voy a seguir narrando, pero les voy a escribir el final, que es, de nuevo, la voz del autor: “es por eso que, al final, la vida también terminó de abrazarme de forma peculiar, y así nació esta historia, la historia de todos los seres diferentes”.

A propósito de “El silencio del Águila” la Psicóloga Consejera, Zulma Estela Galdámez, quien vive en Miami, Florida, escribe: “si salimos de la narración y la llevamos a la vida, podemos decir que el individuo es el único que puede solucionar sus situaciones a través del poder de la voluntad, pues la fuerza de la motivación interna y no la externa, es la que conlleva al éxito”. Usted estimado lector, con toda seguridad, al leer esta obra, tendrá suficientes motivaciones para suavizar el duro camino de su vida. 

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Trazos Culturales



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