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DiarioCoLatino.com
El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
Última actualización : 16/09:13 h.

Martes, 23 de Noviembre de 2010 / 10:11 h

El gigante chino en El Salvador

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Texto Néstor Martínez
Fotografía Juan Carlos Villafranco
Redacción Diario Co Latino

Mi primer pregunta es “do you speak Spanish?” y la respuesta de los que atienden la muestra es: “no, I speak English”. Ninguno habla español y uno que otro tampoco inglés. Como el que muestra unos audífonos. A señas me indica que me los coloque en los oídos. Tiene un par conectado a un reproductor de música, de marca china por supuesto. El chino sonríe al aumentar el sonido deslizando un dedo por la pantalla del reproductor. “Ummm, excelente sonido”, pienso. Frotando el dedo gordo sobre los dedos índice y medio, pregunto a señas cuánto vale. El lenguaje universal de los dedos funciona: de inmediato levanta un dedo: un dólar. Lo compro. Es mi primera compra en directo a un comerciante chino en El Salvador.

Se trata de la “Exposición Comercial de la República Popular de China/El Salvador 2010”, organizada por el Consejo Chino para el Fomento del Comercio Internacional y coordinada por la Asociación Salvadoreña de Amistad con el Pueblo Chino.

Sin embargo, tras conocer que los chinos son monumentales en lo que hacen, la exposición me parece chica (de hecho fue montada en dos días). Es más gigantesco el simbolismo de esta primera muestra del comercio chino en El Salvador.

A China se le conoce como el “gigante asiático”, se dice que cuando este dragón aspira tiembla el mundo, porque su demanda de materia prima para mantener su industria en movimiento sacude los precios mundiales, y cuando saca el aliento vuelve a sacudirlos con el comercio.

Veo que los visitantes se agolpan alrededor de las muestras de lencería, telefonía celular, bisutería, un aparato que estampa fotos en tazas y platos de porcelana, y hacen cola en un aparato que da masajes. Esto es gratis.

La muestra incluye herramientas, una casa prefabricada, calentadores de agua solares, toallas, muebles, joyas, adornos, alta tecnología en entretenimiento (como mis audífonos), artesanías, material eléctrico, medicina natural, cosméticos y perfumería, maquinaria industrial…

El comercio se activa. Muchos visitantes están comprando. Otros conversan en inglés. Un chino está cabeceando. Se anima cuando me mira, me atraen unas pulseras artesanales. Este chino no habla inglés. De nuevo las señas y compro tres pulseras por dos dólares.

“ Do you know before El Salvador?”, pregunto. “No”, me responden, pero cuando pregunto “What do you think about the salvadoran people?”, todos coinciden en que los salvadoreños son “gente maravillosa”. Comerciantes al fin.

A la inauguración oficial llegan políticos y empresarios, incluso el Presidente de la Asamblea Legislativa, y Manuel Flores, que no solo es el Alcalde de Quezaltepeque, sino también el presidente de la Asociación Salvadoreña de Amistad con el Pueblo Chino. Un traductor, para destacar la importancia que China le da a este evento, me dice que entre los visitantes está el funcionario “número siete” de China.

Sigo con mis preguntas: Do you think to learn Spanish?. La respuesta es “no.

Recorro una y otra vez los estantes. Veo a un chino tomando fotos de lo que muestra. Este no habla inglés ni español, así que, de nuevo por señas, le pregunto si le tomo una foto. Me regala tarjetas de presentación, una muestra de una pomada y folletos. Insisto con tomarle una foto y me entiende. Me da su cámara y ¡listo! tiene su foto de cuando estuvo en El Salvador.

Cada vez que soy atendido respondo en chino “¡Xièxie! (¡ Gracias!)”. Son las únicas palabras que sé decir en chino, y la respuesta es lo mismo con una inclinación de cabeza y las manos juntas, acompañada de una sonrisa.

Ya en casa saco del estuche (muy bonito por cierto) los audífonos y los pruebo en mi teléfono celular, para mi sorpresa ¡funcionan! Antes probé otros audífonos y la pantalla me indicaba que los rechazaba. Animado me deleito con la música, ¡son excelentes!, mientras, pienso en el precio: ¡los audífonos originales de mi celular valen quince dólares!

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