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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
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Jueves, 04 de Noviembre de 2010 / 07:24 h

La palabra en acción: los cuatro manifiestos de la RIET por la vida

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Por Néstor Martínez
Editor Suplemento Eco-Lógico
Miembro de la RIET

Se dice y escribe fácil: La Red Internacional de Escritores por la Tierra (o en su versión comprimida RIET)  “centra sus principios en incentivar la sensibilidad ambiental e implicar a la sociedad en el compromiso por aquellos temas que requieren de una ampliación general” (Cambio 16. sept. 13 de 2010. pags. 46 y 37).

Pero para ampliar esas breves palabras se requirieron cuatro encuentros y cuatro manifiestos: El I, en Solentiname, Nicaragua, en marzo de 2007, llamado “En Nombre de la Palabra”; el II en Jalapa, Veracruz, México, en marzo del 2009, llamado Declaración de Veracruz; el III, en la ciudad de Santa Tecla, La Libertad, El Salvador, en julio de 2010, llamado “Manifiesto de Santa Tecla; y el IV en la ciudad de Cáceres, Extremadura, España, en septiembre de 2010.

En Nombre de la Palabra

Este manifiesto sienta las bases de lo que la RIET será y promoverá en lo futuro. Este manifiesto “firmado por más de cien escritores, científicos, creadores y líderes mundiales, recoge una extensa relación de propuestas y metas en materia de medio ambiente, cooperación para el desarrollo y derechos humanos” y establece que “Es necesario, ya, dejar de ser meros espectadores y reescribir el mundo. Y en este empeño, los Escritores por la Tierra estamos comprometidos en la participación activa que haga brotar la conciencia responsable. Debemos utilizar el patrimonio propio y común: la palabra y el arte, para abrir caminos y alzar la voz en pro de una reflexión de alcance planetario, sobre la vida que queremos para nosotros y para nuestros hijos, porque en un planeta finito, el crecimiento infinito no es posible, tenemos que levar anclas y reconducir el futuro de nuestra nave Tierra, la Pachamama, la Madre Naturaleza, Gaia”.

Luego se en este I Encuentro se demandan “acciones reales encaminadas a “lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer; reducir la mortalidad y la explotación infantil;  mejorar la salud materna; combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades;  garantizar la sostenibilidad;  fomentar una asociación mundial para el desarrollo y  impulsar la información, educación y la economía ambiental”, además de treinta iniciativas para concretizar los objetivos.

Termina este manifiesto alzando la voz al mundo: “Gritemos, para que se nos oiga, con eco al futuro, nuestro hastío por la prepotencia, el abuso, la guerra, la corrupción, el hambre, las injusticias…y conquistemos el derecho a la vida, para todos por igual… 
Usemos las palabras de Thiago de Melo:

‘Queda decretado que los hombres están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar
La coraza del silencio
Ni la armadura de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa
Con la mirada limpia,
Porque la verdad pasará a ser servida antes del postre’
Que así sea…”

La Declaración de Jalapa

Esta Declaración es clara desde sus inicios: “Vida y Agua, dos palabras que son una misma, creando el milagro de donde nacen todas las demás palabras, donde brota el arroyo de nuestra existencia, manantial de estrellas y jaguares: Planeta Tierra - Planeta Agua.  Venimos del agua. Somos agua. Somos los millones de ojos con los que el Universo se mira a sí mismo, cada uno distinto y único, buscando con los infinitos tentáculos de la diversidad el camino que nos lleve a la paz y la verdad”.

El llamado a la conciencia es claro, profundo y contundente. La palabra en plena acción: “nuestro planeta colapsa, nuestra conciencia se seca y nuestras almas se ciegan. El agua se convierte en sinónimo de guerras, la diversidad biológica y cultural se percibe como amenaza. La indiferencia y la apatía se convierten en la regla. Las cosechas se dejan pudrir a los ojos del que nada tiene. Las tradiciones son vistas como obstáculos para el nuevo amo: el progreso. Secamos mares y nos engañamos construyendo paraísos de césped en el desierto. El instinto humano es pisoteado por una razón desmesurada. Nuestras mentes y corazones ponen un precio a todo, pero no quieren saber lo que realmente vale la vida, nuestra vida.  Sin agua no hay vida, sin vida no hay diversidad, sin diversidad no existe el  futuro”.

Y reafirma: “Estamos ante una crisis del agua que es esencialmente una crisis de gobernabilidad, relacionada con los desafíos sociales, económicos, políticos  y ambientales que conlleva una gestión integrada de este recurso; hace falta voluntad política. Paradójicamente, en la mayoría de las regiones del mundo el problema no es la falta de agua dulce, sino la mala gestión y distribución de los recursos hídricos. Si bien, la disponibilidad de agua no constituye por sí misma una garantía de desarrollo, sin ella el desarrollo sostenible no es factible. Frente a la crisis del agua, la comunidad internacional debe generar más que datos y alarmas; acciones contundentes que reconozcan las voces que llegan de diversos rincones de la Tierra, suplicando por agua en abundancia y calidad”.

En la RIET, dice la Declaración, “estamos comprometidos en sembrar e inspirar confianza en un futuro mejor, más equitativo y sustentable, para reconocer el gran bienestar y la inmensa alegría que la natura y el agua pueden aportar a la vida de los seres de la tierra”.

Este II Manifiesto introduce lo que será una impronta futura: la dedicación final específica para la cultura: el Padre Ernesto Cardenal, uno de los fundadores de la RIET, entonces era perseguido por el gobierno de Daniel Ortega, mientras que muestra preocupación por los que luchan por el medioambiente, entonces se reconoce “el aporte y las voces de denuncia de varios miembros de la comunidad internacional que ha sufrido persecución en la defensa de la biodiversidad, los seres humanos y sus derechos; en especial un fuerte y vigoroso llamado de atención y un “basta ya” a las arbitrariedades y hostigamiento sistemático que está sufriendo el Padre Ernesto Cardenal, con quien nos solidarizamos y advertimos mantenernos en estado de alerta hasta que cesen las mismas, exigiendo respeto y consideración”.

El Manifiesto de Santa Tecla,

Este Manifiesto se pronuncia por “el derecho a la Justicia Ambiental y la protección de la Tierra en línea con los Objetivos de Desarrollo del Milenio: Consideramos que Justicia Ambiental es reconocer el impacto de la Deuda Ecológica creada por las emisiones de gases con efecto invernadero de los países del Norte. Estos países basan su crecimiento económico en dichas emisiones, continuando con el uso gratuito y depredador del espacio atmosférico del planeta Tierra, con efectos directos sobre los países del Sur, que incrementan la vulnerabilidad económica, social y ambiental”.

 Tras pronunciarse en contra de “varias prácticas de injusticia ambiental”, destacando entre ellas la exportación de residuos tóxicos, agroquímicos o basura tecnológica y denunciando la minería a cielo abierto y la explotación petrolera que tiene alto impacto en los ecosistemas naturales tropicales, la RIET critica los desiguales TLC, y alerta sobre “el progresivo debilitamiento de la agenda ambiental centroamericana y su conjunto de políticas y normas, conduciendo al menoscabo de la gestión ambiental, especialmente de sectores sociales vulnerables como las mujeres y los pueblos indígenas, así como la débil aplicación de las normas de derecho ambiental vigentes que llevan a una situación de indefensión de los derechos ambientales de los pueblos de Centroamérica”.

También reclama “la urgente necesidad de construir nuevos parámetros para el cambio, articulando a gobiernos, sociedad civil y sector privado en un innovador y efectivo nuevo régimen ambiental internacional, que incluya la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Ambiental, de carácter vinculante para los países” y reconoce “que la participación ciudadana es derecho y condición indispensable para la aplicación de la Justicia Ambiental, que permite la organización y movilización social para acceder e incidir en la toma de decisiones cada vez más democráticas e incluyentes”.


Una preocupación importante es “la creciente tendencia a “criminalizar” la protesta social y ambiental en Centroamérica, vulnerando los derechos humanos reconocidos, en especial el derecho a la participación ciudadana consagrado por diversas convenciones internacionales. En El Salvador las oposición a la minería en el departamento de Cabañas, costó la vida a varios activistas, la desintegración de la comunidad y el “exilio voluntario” ante las amenazas a muerte, situaciones originadas por la presencia de la explotadora minera canadiense Pacific Rim”. Tal es el ejemplo para validar esta preocupación de la RIET.

Y de nuevo, en el plano cultural la RIET se pronuncia por el máximo poeta de El Salvador, Roque Dalton, en estas palabras: “Apoyamos a las organizaciones de sociedad civil y movimientos sociales de El Salvador en su reclamo no atendido para esclarecer el asesinato del poeta Roque Dalton en el 35 aniversario de su desaparición, incluyendo la recuperación y entrega de los restos mortales a su familia, a fin de hacer justicia por un acto reprobable que truncó la obra y vida del poeta.  Instamos a los reconocidos responsables de este crimen que confiesen, aclaren los hechos y pidan perdón públicamente ante el pueblo salvadoreño.


Reconocemos y aplaudimos el apoyo solidario de las personas e instituciones de El Salvador que han contribuido con esta jornada de trabajo, como homenaje vivo y comprometido al poeta Roque Dalton, cuya vida nos interpela a continuar la búsqueda de la justicia y el bien común. Hacemos eco además, de todas las voces de denuncia y protesta ambiental de varios miembros de la comunidad internacional que enfrentan persecución e inclusive la muerte, procurando Justicia Ambiental para un mundo más equitativo, justo y sustentable”.

Manifiesto de Cáceres

 Y llegamos al Manifiesto de Cáceres cuyo eje central es “la defensa radical hacia el  derecho a la palabra y  la justicia por la Madre Tierra”.

Para ello: “Ratificamos que la base esencial de la sociedad de la información y el conocimiento está cimentada en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en tanto que toda persona tiene derecho a la libertad de expresión y de opinión, lo cual  incluye  investigar, recibir información y opiniones y difundirlas sin  ser molestado o perseguido por ello.

Destacamos el mandato universal de la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) el cual promueve la participación ciudadana en “la información, la comunicación y la educación  para la justicia, la libertad y la paz” y  constituye el  “deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con un espíritu de responsabilidad y de ayuda mutua.

Valoramos los aportes de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) convocada por las Naciones Unidas, aportes que derivaron en las declaraciones de principios y plan de acción de Ginebra (2003) y Túnez (2005), los cuales  han reconocido la importancia superlativa de la ética de la información y de la comunicación para la participación y el libre intercambio de las ideas. Valoramos, asimismo, el Consenso de Roma del Congreso Mundial sobre Comunicación para el Desarrollo (2006), que reconoce el enfoque basado en los derechos y el valor de la comunicación para el desarrollo humano.

Reconocemos la revolución digital de la tecnología de la información y la comunicación (TIC) que, viabilizada democráticamente, puede apoyar nuevas relaciones, formas de intercambio y difusión de aprendizaje innovador en todo el mundo y, cuyo acceso universal a la información y a la cultura, debe apuntalar la metas de la sustentabilidad, de la cohesión social, de la diversidad, de la cultura, entre otras, impulsadas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

Dentro de tan amplio aspecto no deja de lado la preocupación por “el fomento de diversos mecanismos de persecución y ‘criminalización’ de la comunicación comprometida y el periodismo social, ambiental e investigativo, que vulneran derechos humanos básicos, en especial, el derecho de participación social y libertad de expresión, reconocido en diversos convenios internacionales. Así mismo,  la sistemática manipulación y ‘contaminación’ de la información y de la palabra, carente de ética, verdad y responsabilidad social”.

Y por supuesto “reiteramos y reclamamos la creación de un Tribunal internacional de justicia ambiental, que pueda sancionar de forma vinculante a los depredadores públicos y privados de la vida del planeta Tierra y hacemos un llamado para que la XVI Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP-16) en Cancún, México, noviembre 2010, alcance un urgente acuerdo mundial y la creación de una instancia internacional que conduzca a la armonía entre la Madre Tierra y la Humanidad, en sintonía con las conclusiones de la I Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas sobre Cambio Climático de Cochabamba, Bolivia, de abril 2010”.

Y el compromiso son la palabra exige en éstos momentos la propuesta y el compromiso de “comunicar para transformar la sociedad desde una perspectiva ética y de valores que armonicen al ser humano con la naturaleza, que respete y valore la vida, la tierra, para pasar de una comunicación manipulada a favor de grupos económicos y políticos de intereses propios;  a una comunicación  que conduzca hacia una “nueva ética” en construcción social y a favor de los pueblos. Que enfrente el mito tecnológico; que promueva y potencie diversos medios de comunicación alternativos y a los movimientos y colectivos sociales que los sustentan. Así mismo, que reivindique la cultura local de la gente y los pueblos, reconociendo a la cultura y la educación como sustento de la comunicación y como medios para la toma de conciencia, el diálogo y el cambio social”.

Y por supuesto, en el plano cultural “promulgamos a viva voz nuestra Declaración de Adhesión a la Candidatura de Cáceres, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, como Capital Europea de la Cultura – 2016, en contribución al Consorcio Cáceres 2016, plataforma multi-social que impulsa con fuerza unánime, una ciudad que tiene a su favor compromiso manifiesto con la historia, la cultura y el bien común. Reconocemos y aplaudimos la solidaria contribución de todas las personas e instituciones del Ayuntamiento de Cáceres, que han hecho realidad este encuentro de voluntades y utopías; y que además ha servido de enaltecedor tributo al poeta y dramaturgo español Miguel Hernández, maestro de pluma comprometida con la vida llana y la justicia luminosa, preso y muerto en la oscuridad fascista y resucitado en su profundo y pastoril amor a la tierra oriolana.

Por la Palabra, el Compromiso y la Tierra…”

Tras este breve recorrido por los IV Manifiestos de la RIET, dejamos la voz de Ángel Juárez, motor incansable de la RIET ya que es su fundador para que nos resuma el trabajo de la RIET en el discurso inaugural del IV Encuentro de la RIET: “Este es un colectivo de personas individuales que, llegadas de todos los ámbitos culturales y sociales decidieron en su día poner en marcha un proyecto convertido ya en una realidad gracias, justamente a esta suma de voluntades que ha dejado aparte el factor individual para convertirlo en una suma de esfuerzos para conseguir un mundo más justo, más sociable y más preparado para los retos del futuro.
Cuando decidimos crear la Red de Escritores en Solentiname sabíamos perfectamente que no sería un trayecto fácil porque los que estamos en el lado que creemos bueno, el del respeto de los derechos humanos y a las persona en primer lugar, sabíamos que estábamos en minoría. Pero con el paso del tiempo esta minoría ha ido creciendo y cada día que pasa damos un paso para superar esa posición que parecía débil y se fortalece y regenera día a día, encuentro a encuentro…”

Finaliza Juárez evocando unas palabras de un poema de la gran poeta, nicaragüense/salvadoreña Claribel Alegría: “Soy una chispa en la tierra, un desahogo fugaz del corazón que nos piensa” y a renglón seguido afirma: “La Red Internacional de Escritores por la Tierra trata de ser eso: una semilla en la tierra que intenta cambiar las cosas, reinventar un mundo que merece ser más mundo y menos guerra”.

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