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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
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Lunes, 30 de Agosto de 2010 / 12:11 h

Leyendo el lenguaje del enemigo

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Alirio Montoya*
alimontoyaopinon.blogia.com

Antes de desayunar, como algo rutinario, tengo que hojear efímeramente los principales periódicos conservadores de El Salvador para ver lo que está pensando la derecha política y económica. Conste que no los compro. Siempre los reviso en un comedor popular de la Colonia Málaga, contiguo al puente donde el autobús de la Iglesia Elim fue arrastrado por el agua en tiempos de las desastrosas administraciones del partido ARENA, en donde murieron decenas de feligreses. Debo leerlos primero para después desayunar, por eso de la náusea y el vértigo a causa de mi maldita gastritis; no crean que sea por la repulsión que provocan la sola lectura de sus titulares. Es un ejercicio que hago porque la lectura –cualquiera que sea- previene el Alzheimer.

Estos medios de comunicación de derecha, las grandes cúpulas empresariales y dirigentes políticos conservadores del país, se han ensanchado en bloque contra el FMLN como primer partido de izquierda en la historia política salvadoreña que defiende los intereses de las mayorías populares. Los medios de comunicación de la derecha hablan en y para la clase dominante, en una evidente ofensiva clasista que pretende desestabilizar al gobierno del cual forma parte el FMLN. Estos medios y sectores son el engranaje de la superestructura del gran capital nacional desde el ángulo de una perspectiva gramsciana de la realidad. 

Por ejemplo, estos medios de comunicación han hecho el gran descubrimiento del siglo XXI: la criminalidad. La cual se “incrementó” a las cero horas del día primero de junio del año 2009. Un señor llega ebrio a casa, golpea y mata a su esposa; una persona asesina a su vecino por haber removido el mojón que ocasionó el deslinde de ambas heredades continuas; un joven al volante atropella a un menor y los padres del difunto lo asesinan en señal de venganza. La lista se ampliaría. Esos casos son parte importante de los 12 homicidios diarios. ¿Si las maras y el sicariato abonan a esa lista de homicidios? Claro que sí, de eso no hay duda; homicidios han habido desde que Caín mató a Abel. ¿Hay que combatir la delincuencia? Por supuesto que sí, esto se ha convertido en prioridad del gobierno. Lo que es un despropósito y un acto reprobable a su vez, es la dimensión que los medios de comunicación le dan a esos hechos igualmente reprobables.

La clase dominante y sus instrumentos políticos crearon una novela llamada “Estado fallido”. Pero con los planes anunciados y puestos en práctica por nuestro Presidente Mauricio Funes, el Ministro de Seguridad Manuel Melgar y el Director de la PNC, Dr. Carlos Ascencio, ese castillo de naipes se le vino estrepitosamente abajo a la derecha retrógrada. Con el Presidente Mauricio Funes he discrepado en ciertos temas en materia económica y de política exterior, pero eso no le resta el mérito de ser a mi juicio el mejor Presidente –por ahora- en toda la historia política del presidencialismo salvadoreño, incluyendo al ex presidente Ing. Arturo Araujo en los inicios de la sangrienta década de 1930. El Presidente Funes ha llamado a la empresa privada a  concertar un pacto fiscal, es decir, no hay tal acoso, lo que ha habido es resistencia de estos bloques hegemónicos de poder económico a concertar por el bien del país.

Resulta que después de la idea disparatada del “Estado fallido” han creado otra novela de nombre “Estado policía”. Sin duda alguna esta es una de las derechas más ortodoxas de toda América Latina. El señor Carlos Araujo Esersky, como vocero del bloque hegemónico del poder económico ha dicho en los medios de comunicación que, la PNC y el Ministerio de Trabajo están siendo “politizados”. Todo aquello que afecte sus intereses mezquinos y avarientos de ahora en adelante serán actos “politizados” para estos bloques hegemónicos. El asunto es que la PNC ahora tiene un nuevo rostro, un nuevo accionar apegado a las normas más elementales de la ética, y eso es “politizar” la institución para ese sector de la sociedad.

El Ministerio de Trabajo lo que está haciendo es simplemente que se cumpla la Constitución y las leyes laborales. Los anteriores ministros eran pro patronos y relegaban los derechos de la clase trabajadora a un segundo plano; ahora al trabajador se le van a respetar sus derechos. Aparte de apropiarse del plusvalor, no quieren concederle los beneficios que constitucionalmente deberían de gozar los trabajadores. Eso para los grandes empresarios son acciones “politizadas”. Ahora que se le están llevando mejoras a los campesinos y a la clase trabajadora, la oligarquía y sus medios de comunicación han emprendido una ofensiva en contra del primer gobierno de izquierda. La propaganda burguesa, sea esta televisiva, radial o escrita, pretenden a toda costa contrarrestar todo lo que vaya en beneficio de las mayorías populares. El camarada José Luis Merino (Ramiro Vásquez) ha manifestado que sería injusto que nosotros le llevemos mejoras a los campesinos y a la clase trabajadora, para que después venga Arena, cinco años después, a desmontar todo lo que se ha construido a favor del pueblo.

Esto quiere decir que el FMLN no es la alternancia, sino, la alternativa para el pueblo. En otras palabras, no debemos permitir bajo ninguna circunstancia que Arena regrese al Ejecutivo porque sería una regresión de conquistas populares.

Estamos claros que la derecha va dar la batalla de muchas formas. Por eso hay que recordar las palabras de nuestro líder histórico Schafik Hándal pronunciadas el primero de mayo del año 2000 en la toma de posesión de esa legislatura: “esos son aires viejos, del siglo pasado; son aires viejos que derrotamos y a mucha honra… ¿quieren ir por el camino de imponer la represión o el atemorizamiento? Con nosotros eso no va y ustedes lo saben bien por experiencia propia; entonces qué quieren hacer, ¿quieren romper la institucionalidad del país?”.

Desde ese momento en que la izquierda iba en ascenso, la derecha comenzó a temblar y a descomponerse porque el pueblo comenzaba a despertar. La gente de los mercados populares, de las plazas, los campesinos ya no se tragan esas falacias. Hay que saber descifrar los mensajes de la derecha de este país y trasladárselos al pueblo. Por ello necesitamos un partido político aun más sólido como herramienta de la clase trabajadora. Porque la lucha apenas comienza, en 2012 tenemos el primer enfrentamiento y la batalla más importante la ganaremos en el 2014. Por ello, Roberto Regalado, encargado del Departamento de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Cuba, lo ve más allá, y señaló en este vespertino que “la primera batalla que tiene que afrontar este gobierno es dentro de cinco años (2014). Estos cinco años, el gobierno tiene que demostrarle a la gente que cambiará y mejorarán sus condiciones de vida.” (Diario Co Latino 6 de junio de 2009).

*Licenciado en Ciencias Jurídicas y Militante del FMLN 

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