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El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
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Viernes, 27 de Agosto de 2010 / 09:07 h

La pintura como expresión del pasado, presente y futuro en la obra de  Johannes Boekhoudt

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Ramón D. Rivas

El Museo Forma está presentando al público, en su sala temporal, la obra del maestro Johannes  Boekhoudt que titula: Ciudad flotante. Se trata de una serie de impresionantes cuadros plasmados de arte conceptual, pero muy bien definidos. Tuve la oportunidad de visitar la casa, y en ese entonces también taller, en donde Johannes Boekhoudt plasmaba en obra pictórica las alegrías, las penas y las preocupaciones de una sociedad en que vivimos, que pareciera ir a paso lento y a la deriva.

Y es que el maestro, con sus pinceladas, denuncia y nos lleva a los que observamos sus creaciones a la reflexión. Son pinturas que tienen la urgencia de decir una realidad, de comunicar un sentimiento. Es medicina contra la amnesia, alertar y alienta para generar conciencia. Pero también su obra es deleite, variada y llena de sorpresas. El maestro Johannes Boekhoudt, es de origen antillano y en concreto de Bonaire, una paradisíaca isla que hasta el día de hoy es parte del reinado de Holanda. Radicado en Costa Rica desde hace ya varias décadas, en ese país de la verde naturaleza en medio del gran continente americano, con fronteras, crisol de culturas aún por entenderse, tierra de gran potencial humano y natural; radicado en Costa Rica belleza de Centroamérica. La obra que observé en su casa, retrospectiva individual, pero a la vez social, proyecta  al  pasado y al presente, y divisa el futuro.

En su trabajo  observé dos facetas: una marcada corriente abstracta que es la que  más predomina y otra, en sus inicios de pintor, con estilos figurativos en sus cuadros. Por otro lado, conversando con el artista he procurado buscar respuesta a dos preguntas que me han llamado la atención: ¿Cómo se relacionan estas dos corrientes pictóricas en su trayectoria artística y en su producción? y ¿qué hizo que el maestro Boekhoudt, eligiera el abstracto para lo conceptual?

Él me manifestó que desde joven sus dibujos a lápiz fueron su pasión, y me dijo recordar aún con alegría, pero a la vez nostalgia y tristeza,  aquellos  primeros dibujos que elaboró  sobre papel fabriano,  que vendidos en San José por diferentes lugares de la ciudad, al precio de $2.00 y $4.00 Dólares. Eran los primeros años de la década de los  80’s. Boekhoudt, en sus inicios pintaba paisajes imaginarios con ríos, carruajes y caballos: un paisaje europeo romántico, de una Europa que no conocía aun. Luego, surge en él un profundo deseo por dibujar la casa del pueblo, su pueblo, allá en Bonaire,  con su techo de teja y sus senderos.

Pero me dice; “también, hubo un tiempo que me dedique a hacer retratos. Ya luego en mis inicios como artista profesional. Fue todo un proceso de recuperar imágenes que estaban dentro de mi mente y que tenía que dejar pintado. Por eso, es que al mismo tiempo se pueden ver paisajes y elementos figurativos en mi obra”. Para el maestro, este proceso fue muy importante, ya que de esas experiencias nacieron otras ideas nuevas para otras series que él iba crear.

Y añade: “no tengo ninguna duda de que lo abstracto me llama mucho mas la atención. Considero que lentamente, al haber podido externar mis imágenes, mi mente se estaba alimentando con nuevos bocetos”. Y es que al mirar ya toda su obra, principalmente la conceptual, sobresalen en ella, los trazos en forma de cruces, que van a ser una característica única de este artista plástico; y ante mi pregunta sobre ¿qué significan para él los trazos en forma de cruces y ese cambio ahora a menos cruces, sobre todo en sus últimas obras pero sí predominando aún los trazos, el maestro me dice que luego, después de lo figurativo, vinieron los trazos en forma de cruces que le hicieron muy conocido, tanto en Nueva York como en América Latina.

Y me comenta al respecto: “tenía una necesidad de crear un estilo en el cual la gente se identificara con mi obra. Arquitectónicamente, las cruces pintadas unas con otras: esa era la idea, que se traslaparan  y crearan ese efecto ocular, casi como de rompecabezas. Creo que las cruces, de una u otra manera,  marcaron un estilo dentro de mi obra hasta el día de hoy, aunque esta etapa ya casi ha desaparecido, pero el estilo de mi obra quedó. Cierto que han desaparecido las cruces, pero quedaron esos trazos fuertes resaltando el dibujo que hay detrás de la misma pintura. Esos trazos fuertes se pueden comprender como extensiones largar de aquellas cruces”.

Entonces, le pregunto sobre su opción artística, si esta se dirige  a lo abstracto figurativo o a  lo meramente figurativo, y si hay una escuela pictórica a la que él se identifica. Entonces el maestro me manifiesta  que  cree que como artista autodidacta, el escenario pictórico de su obra se basa en lo figurativo primero,  y que luego con el pasar del tiempo este se tornó abstracto figurativo, y que  como en todo proceso de evolución artística, eso ha sucedido también con él.

“Hoy por hoy, como artista expresionista, mi mundo figurativo lo he transformado en un complejo dibujo a través de la abstracción. Me gusta y me deleito, haciendo la abstracción por medio de mis autorretratos”. Boekhoedt es ahora ya pintor plástico que ha recorrido el mundo, en la conversación, dialogamos sobre el futuro del arte plástico en Centroamérica en el actual momento en que vivimos   y su observación es: “considero que ha sido una evolución muy lenta, si se compara con otros países, como China o Dubai, que no solo por su poder económico han transformado esa búsqueda del arte en hacerlo en algo mayor; sino también culturalmente ha habido un cambio en el coleccionista, ha trasformado el arte en modernista”. En sí, el maestro  es de la opinión que “el arte toca todos los puntos cardinales de una Sociedad.

La evolución en el mundo del arte internacional no se detiene. Sin embargo, todavía se puede observar en Centroamérica el interés de no adquirir obras de artistas emergentes modernos. Ese estigma esta bien arraigada por una cuestión cultural. Ahora bien, no se puede generalizar, porque gracias a la empresa privada y a algunos visionarios en la política, se ha logrado construir grandes museos modernos, como por ejemplo el Museo de Arte de El Salvador, conocido como  Marte, un museo que no le debe nada a nadie y que es orgullo de El Salvador y,  ¿por qué no? de Centroamérica. 

Una cosa si es cierta: el arte se transforma todos los días, y así debería de ser Centroamérica también, evolucionar y a la vez alcanzar lo mejor de lo mejor a nivel cultural. Los gobiernos deberían de crear un interés mucho mayor a nivel cultural para sus habitantes. La educación comienza en casa. Centroamérica se debe de abrir mucho más al mundo, creando nuevas oportunidades para sus artistas, nuevos espacios museológicos para exponer. Es cierto que esta el tema de la recesión  económica desde el  2009. Esta sin lugar a duda ha afectado al mundo entero.

Pero es precisamente durante ese tiempo de silencio y reordenamiento, en donde en mi nacieron nuevas ideas. Por ejemplo, nunca pensé de hacerlo pero lo hice y es que  en la serie que cree que se titula  Metrópolis, y que antecede esta serie de Ciudad Flotante que dignamente el Museo Forma muestra a los salvadoreños, realice dos obras que, en su particularidad, eran recortes de lienzos pegados unos con otros y luego los intervine con acrílico. En Ciudad Flotante, también hay una única obra que también comienza con este colage.  Lo que quiero decir es que por la recesión uno inventa, se vuelve más creativo. Estas obras gustaron mucho, actualmente una de ellas pertenece a la Universidad Veritas en Costa Rica y la otra obra esta en colección privada”.

Continuará...

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