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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
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Jueves, 26 de Agosto de 2010 / 09:01 h

Ormuz: Un estrecho muy estrecho

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Oscar A. Fernández O.

Más allá de los accidentes, los estallidos bélicos y sus desenlaces suelen escapar al control de
sus hacedores. Por encima de sus desencadenamientos, han sido más notables los desenlaces recientes de las cinco derrotas consecutivas de EU: en Irak y Afganistán, y en forma indirecta, por conducto de sus aliados, Georgia (aplastada por Rusia), e Israel tanto contra las guerrillas chiíta-libanesas de Hezbolá como contra la guerrilla sunnita palestina de Hamas.

Una nueva aventura bélica está en la agenda del imperialismo. El Golfo Pérsico, aumenta su temperatura. Bajo la espada de Damocles de nuevas sanciones contra Irán pareciera que los actores actúan al borde del abismo y practican la guerra sicológica de un inminente ataque israelí, que paradójicamente sería nuclear, contra las instalaciones atómicas todavía pacíficas de los persas, cuando se pretende insensatamente, que las masivas radiaciones de isótopos de “los defensores del mundo libre” aniquilen las radiaciones de menor cantidad de sus enemigos, acelerando una debacle humanitaria que ya ha comenzado por la contumaz necedad y arrogancia imperiales de imponer a sangre y fuego sus proyectos al mundo.

En diciembre del año pasado, Estados Unidos llevó a cabo mortales ataques militares en Yemen: bombardeos aéreos en el norte y ataques con misiles crucero en el sur de la nación. Se ha acusado a Washington de matar a gran cantidad de civiles en estos ataques en ambas partes del país que se llevaron a cabo antes del incidente del 25 de diciembre en Northwest Airlines utilizado para justificar ex post facto estas acciones anteriores de Estados Unidos, apuntan analistas reconocidos y la prensa crítica. De forma preocupante el incidente se ha explotado para hacer retumbar un sonido constante de tambores de guerra pidiendo que se expanda la intervención militar y sea aún más directa. Sus renovadas intenciones en esta vasta región petrolífera, ponen de manifiesto la verdadera política exterior imperialista de un, hasta hace poco, fenómeno político llamado Obama.

Por su parte, el estrecho de Ormuz, es una entrada de mar relativamente angosta entre el Golfo de Ares, localizado al sudeste y el golfo Pérsico, al sudoeste. En la costa norte se localiza Irán y en la costa sur los Emiratos Árabes Unidos y el enclave omaní  de Musandam. Fue guarida de piratas desde el siglo VII a.C. hasta el XIX.

Este brazo de mar en el Oriente Medio, parece ser el escogido por estadunidenses e israelíes, aliados naturales en la guerra imperialista por estos territorios bíblicos de gran importancia geopolítica, para iniciar su planificada guerra contra Irán, una espina clavada en el corazón del establishment militarista norteamericano desde la revolución pacífica dirigida por el Ayatolah Jomeinhi. Su acceso al petróleo fue cortado de tajo y eso es como que a un adicto ya no le den su droga.

El estrecho de Ormuz tiene importancia estratégica debido a que se encuentra en la salida del golfo Pérsico, que es rico en petróleo. Se estima que aproximadamente la quinta parte de la producción petrolífera mundial es exportada por este medio. Su anchura es de 60 a 100 km.
El golfo Pérsico es una extensión de poca profundidad (30m de media) del mar Arábigo entre la Península Arábiga e Irán. Esta masa de agua de 233,000 km está conectada con el mar Arábigo en el este, mediante el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán, y su límite occidental está marcado por el gran delta del río Shatt al-Arab, llamado Arvand-Rood por los iraníes, el cual transporta agua del Eúfrates y del Tigris, que bañan territorio Iraquí (antigua Mesopotamia), hoy ocupado por los invasores occidentales.

Hay sin duda una delicada situación que pende de un delgado hilo y que sin duda al romperse nos develará una brutal guerra entre los países mencionados. En estos días Fidel Castro en sus lúcidas reflexiones, intenta una vez más alertar desde su análisis, de los “siniestros planes del imperio con relación a Irán y sus burdos pretextos para agredirlo” y se pregunta qué hacen “por primera vez buques de guerra israelitas en los mares del Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y las áreas marítimas de Irán”.

Los Estados Unidos e Israel, el único poder con armas nucleares en el Oriente Medio, no han descartado un ataque militar para destruir el programa nuclear de Irán, y cada día amenazan la delicada paz de la región, provocando a los iraníes con la presencia de sus barcos de guerra. «Según testigos presenciales, los acorazados de EE.UU. fueron los más grandes que cruzaron el Canal en muchos años», ha informado el periódico con sede en Londres Al-Quds al-Arabi  y otros cables de prensa.

El general egipcio Amin Radi, presidente de la Comisión de Asuntos de seguridad nacional, dijo a la prensa que «la decisión de declarar la guerra a Irán no es fácil, pero Israel, debido a su naturaleza salvaje, puede iniciar una guerra para seguir siendo la única potencia nuclear en la región», según el diario Yedioth en Internet, un sitio de noticias israelí.

Mientras tanto, el Ministro de Defensa Iraní, respondía a las provocaciones imperialistas-sionistas declarando que Irán utilizará todas las opciones disponibles para defenderse si el país es objetivo de un ataque militar. «Los estadounidenses han dicho que utilizarán todas las opciones contra Irán, por tanto anunciamos que vamos a utilizar todas las opciones para defendernos», dijo Vahidi a el periódico Tehran Times, en abril del presente año.

«Es inaceptable que Irán posea armas nucleares, y nosotros haremos todo cuanto podamos para impedir que esto ocurra», declaraba Barack Obama a un canal de televisión Israelí, en julio pasado. «La amenaza más importante para Israel, Irán y su posesión potencial del arma nuclear, ha sido la prioridad número uno de mi política extranjera de los últimos 18 meses» estableció, subrayando sus intenciones.

Es evidente que Israel tiene la determinación estratégica para iniciar una ofensiva contra Irán para evitar (o retardar) que éste desarrolle armamento nuclear; así como que Irán tiene el arrojo y la capacidad para responder a tal ataque. Estamos en presencia de una disonancia de aspiraciones geopolíticas. Por un lado, Israel entiende el sistema regional como un juego de suma cero en el que la expansión de la zona de influencia de Irán deviene en detrimento de sus intereses vitales. Por tal razón, Israel persigue consolidar su seguridad nacional a través de la preservación y promoción de un balance de poder militar favorable para sí.

La posibilidad de formar una especie de alianza contra el eje Washington-Tel Aviv, en la región, se perfila casi como un hecho, dado que los intereses de Irán en la zona son naturalmente importantes, sobre todo en la defensa de los yacimientos petrolíferos y su derecho a modernizar y aumentar la capacidad de defensa militar frente a estas amenazas. Así, Irán, Siria y muy probablemente Turquía, que a raíz del ataque israelí a sus barcos que transportaban ayuda humanitaria a la sitiada franja de Gaza, ha cambiado radicalmente, podrían constituir una alianza para la seguridad y defensa de la región, a la cual esperan incorporar a Arabia Saudí y Kuwait, cohabitantes del golfo pérsico.

Las cartas están sobre la mesa, el juego está planteado y del bluff a los disparos hay como diríamos en salvadoreño “un pelito”. “El camino a seguir es conocido y no existen otros” sostienen los voceros del imperio norteamericano desde su supuesto triunfo en la guerra fría. El tema de fondo articulado con fuerza y claridad, es “que la victoria de Estados Unidos sobre el bloque soviético, ha representado la victoria de principios bien definidos: democracia y libre mercado” Estos principios representan la “onda del futuro, un futuro del cual Estados Unidos es al mismo tiempo, guardián y punto de referencia” como afirman los editorialistas del New York Times.

Aún tratándose de una imagen convencional, ampliamente cuestionada en el mundo, es aceptada incluso por algunos críticos, como verdadera. Se ha llegado a enunciar como un dogma, que establece que la nueva misión de Estados Unidos es la de consolidar la victoria de la democracia y abrir nuevos mercados, a penas conquistados. (Noam Chomsky. Estados Unidos: hegemonía y caos.)

Mientras, El Movimiento de Países No Alineados (118 miembros) cuestionó la falta de controles del programa nuclear israelí que impide la concreción de una zona libre de armas nucleares en Medio Oriente (Rebelión junio 2010), el general Tommy Franks, encargado del Comando de Operaciones en el Golfo Pérsico afirmaba en 2002: “68 por ciento de las reservas probadas del planeta están en la región del Golfo y 43 por ciento de las exportaciones de petróleo del mundo pasan por el estrecho de Ormuz”. ¿Qué más?

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