José Guillermo Mártir Hidalgo
El Carácter Social es un concepto fundamental para la comprensión del Proceso Social. El Carácter Social es el modo de pensar y de obrar compartido por la mayoría de individuos de una misma sociedad. El Carácter Social determina el pensamiento, la acción y la vida emocional de los individuos.
En El Miedo a la Libertad1 , Erich Fromm sostiene que las condiciones sociales, económicas y políticas, ejercen influencia sobre los fenómenos ideológicos, a través del Carácter Social.
El Sistema Industrial Moderno, en su fase monopolista, desarrolla un determinado Tipo de Personalidad que le garantiza su reproducción, como sistema. Fromm afirma que el Capitalismo liberó al Hombre de sus vínculos tradicionales y aumentó la libertad. La Libertad es la expresión de las potencialidades intelectuales, emocionales y sensitivas. Es la realización del Yo y el desarrollo total de la personalidad. Por lo que hay un rechazo de la sumisión a todo poder superior. Pero, el Capitalismo también propició consecuencias inversas: el individuo se hizo más solo y aislado, inspirando un sentimiento de insignificancia e impotencia.
Las consecuencias adversas del Capitalismo producen inseguridad en el individuo aislado. Lo anterior fomenta mecanismo de evasión. Es decir, el Hombre capitalista abandona la independencia del Yo individual, para fundirse con algo o con alguien exterior a uno mismo. Y las principales formas de evasión colectiva son la sumisión al líder y el conformismo compulsivo automático.
La Conformidad Automática induce al individuo a dejar de ser el mismo y adoptar el Tipo de Personalidad, que proporcionan las pautas culturales. De ésta manera, se transforma en un autómata idéntico a millones de autómatas.
Por otro lado, el Carácter Autoritario es la base del fascismo. Éste, prefiere condiciones que limitan la libertad. La característica común del pensamiento autoritario es la convicción que la vida está determinada por fuerzas exteriores al Yo individual, por lo que la única manera de hallar la felicidad es la sumisión a tales fuerzas.
Fromm expresa que la aceptación del fascismo, por parte de todo un pueblo, debe entenderse sobre una base psicológica. Por ejemplo, una parte de la población alemana resistió y se resignó a la psicología del nazismo. Mientras que otra parte del pueblo alemán, fue militante de esa psicología. Había millones de personas que estaban ansiosas de entregar su libertad.
La base humana del fascismo alemán fueron las capas inferiores de la clase media. Los rasgos característicos dichas capas eran el amor al fuerte, el odio al débil, su mezquindad, su avaricia y su ascetismo. Las capas inferiores de la clase media alemana sufrían una decadencia económica y una frustración social. Por lo que la declinación de la clase media y el surgimiento del poder monopolista, tuvo un efecto psicológico profundo que condujo a estructurar el carácter autoritario.
En la práctica, la ideología nazi creó una jerarquía en la que cada cual tenía un superior a quien someterse y cada cual tenía un inferior sobre quien ejercer poder.
El fascismo es un sistema que subordina al individuo a propósitos que le son extraños y debilita el desarrollo de la genuina individualidad. En cambio la Democracia, es un sistema que crea condiciones políticas, económicas y culturales, dirigidas al pleno desarrollo del individuo.
La ideología nazi intensificó los rasgos sádicos y masoquistas de la baja clase media alemana y los transformó, en apoyo efectivo a la expansión del imperialismo alemán.
EL FENÓMENO DELINCUENCIAL
Carlos Aguilar, en su artículo Delincuencia amenaza con quebrar El Salvador2 , opina que el fenómeno delincuencial impacta las áreas sociales, del desarrollo económico e institucional. En el país acaecen trece homicidios diarios y la tasa de asesinatos es de setenta y seis por cada cien mil habitantes. Mientras que la tasa latinoamericana de asesinatos es de veinticuatro por cada cien mil habitantes3.
A nivel social sostiene que los hechos fatídicos, producto de actos criminales, como el del veinte de Junio, son vistos por las entidades oficiales como mera estadística. La vox populi considera, que los criminales parecen tener derecho a que se respeten sus derechos sobre los derechos de sus víctimas. Igualmente, se da prioridad a la represión en lugar de poner a la prevención en un primerísimo lugar dentro de un plan anti delincuencial. Aguilar es de la opinión que no se debería emprender un Plan Anti delincuencial, sin proteger antes a la infancia.
Para éste autor, el fenómeno delincuencial hunde sus raíces en el daño profundo que se le hizo al tejido social durante y después de la guerra. Señala que los gobiernos del pasado, jamás se preocuparon por restaurar el tejido social. Por lo que se acostumbró a ver a la muerte como algo natural.
De ahí que los jóvenes encontraron en las pandillas, la identidad y el espacio que no se les ofrecía. En nuestra sociedad hay una pérdida de valores morales tradicionales, desintegración de familias y negación de los padres en el proceso de educación de sus hijos.
Nuestra cultura es una cultura de muerte, con poco o nulo espacio y cero alternativas de desarrollo y empleo a jóvenes. Prevalece en ella el deterioro de los valores familiares y un continuo daño al tejido socio-familiar.
El impacto de la criminalidad en el desarrollo económico se materializa, en la extorsión que sufren los comerciantes y empresarios de bajo nivel, que les obliga a cerrar sus negocios. Los extorsionistas, dice Aguilar, calculan el cobro de la cuota semanal o mensual, según el número de empleados que los negocios tienen.
El fenómeno de la extorsión, comenta, es copia calcada del fenómeno conocido como protección, que sufrieron los Estados Unidos hasta fines de la primera mitad del Siglo Veinte.
Los dispositivos estratégicos “Mano Dura” y “Súper Mano Dura”, provocaron desaliento, pues fue un esfuerzo institucional por desfigurar las estadísticas delincuenciales, acota. Estos dispositivos aumentaron la población carcelaria, al mismo tiempo, el desempleo subió y la gente siguió emigrando al norte.
Éste autor señala que la situación delincuencial es sospechosamente dimensionada y dosificada por los Grandes Medios de Comunicación. Esto fomenta la desconfianza en el país y pone en peligro la inversión extranjera. Todo esto se tradujo en un bajón del desarrollo económico y en potenciación de la auto alimentación delincuencial.
De hecho, el miedo generalizado se plasmó en una baja de la producción y en una baja de las exportaciones. En ésta misma tónica, las deportaciones indujeron al aumento de la delincuencia. Y la baja en las remesas familiares ha constreñido el consumo nacional.
LA ANTESALA AL PODER DESPÓTICO
Un dictador no impone su dictadura al pueblo desde arriba sin que haya habido provocación4 . Su tiranía, es el resultado del caos en la sociedad. Es decir, una situación caótica siempre resulta en el levantamiento del poder despótico. El dictador es una persona que ejerce una autoridad despótica sobre alguna nación, como resultado de una emergencia. El semillero de los dictadores es la anarquía, la ilegalidad, la decadencia moral, la desesperación humana y la adoración al falso héroe.
En el país, muchas personas han dejado de hablar de aumento del crimen y prefieren hablar de una “epidemia del crimen”. Lo que está sucediendo actualmente en el país es la preparación del escenario para que arribe un dictador. Ya que ante el sentimiento de anarquía y que los valores morales son echados a un lado, la gente está convencida que estos problemas solo pueden ser controlados “por una mano fuerte”. Todo el mundo clama por la paz y están dispuestos a recibir a cualquiera que se la ofrezca. Hay muchas personas dispuestas a entregar su libertad.
Los responsables del mantenimiento del orden público son la Presidencia de la República, el Ministerio de Seguridad y la Policía Nacional Civil5 . La gente percibe una patente debilidad en las instituciones responsables del combate a la delincuencia, esto a pesar que hay una reorganización constante de la PNC para mejorar su efectividad y que ésta cuenta con el apoyo del ejército, al grado que la existencia de grupos de exterminio o limpieza social, conocida a través de la distribución de panfletos o comunicados en la internet, intentan cubrir la debilidad del Estado en el freno al recrudecimiento del crimen6,
El diecinueve de Junio recién pasado, el Instituto de Estudios Jurídicos de El Salvador (IEJES), planteó que la criminalidad bien puede ser producto de intereses de sectores de la sociedad. Y es que aunque sectores de derecha no sean los propulsores o estimuladores de la violencia, obtienen ventajas de la ineficacia gubernamental en el combate a la delincuencia. Por ejemplo, los esquemas golpistas no se han superado en el país y sectores de la derecha política y empresarial le auguran corta vida al Gobierno del Presidente Funes7,
El Editorial del veinte de Junio del Diario Co Latino sostenía: “recientemente la derecha política y empresarial del país, aglutinada en Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), trajo al ex presidente golpista Roberto Micheletti, para condecorarlo y mandarle señales veladas y abiertas al Gobierno del Presidente Funes”8 .
René Hurtado en su artículo ¿Comandos Militares o Escuadrones de la Muerte?9 , sostiene que ARENA, a través de “Un Plan Antimaras para terminar con las Maras en El Salvador”, pretende cogobernar con el Presidente Funes y su Equipo de Gobierno. Se aprecia que el poder despótico, enquistado en sectores de la derecha política y empresarial del país, quiere cooptar al Gobierno del Cambio.
1 Fromm, Erich (1982). El Miedo a la Libertad. Barcelona: Ediciones Paidos.
2 Aguilar, Carlos A. (2010). Delincuencia amenaza con quebrar El Salvador. En: elmundo.blogspot.com/2010/07/delincuencia-amenaza-con-quebrar-el.html
3 El Salvador, ¿Aparición de grupos de “limpieza social”?. En: http://salvadorenosenelmundo.blogspot.com/2010/02/el-salvador-aparicion-de-grupos-de.html
4 Lindsay, Hal (1985). La agonía del gran planeta tierra. Miami: Editorial Vida
5 Aguilar, Carlos A. (2010). Opus Citatum.
6 El Salvador. ¿Aparición de grupos de “limpieza social”?. Opus Citatum.
7 Aguilar, Carlos A. (2010). Op.Cit.
8 La derecha salvadoreña y hondureña celebraron el golpe en Honduras. En: Diario Co-Latino. Miércoles 20 de Junio de 2010. Página 20.
9 Hurtado, René (2010). ¿Comandos militares o escuadrones de la muerte? En: El Independiente. Edición 441. Jueves 8 de Julio. Página 4.



