Texto: Iván Escobar
Fotos: Iván Escobar y Rodrigo Sura
La tranquilidad de las familias que residen en las humildes viviendas de cartón, lámina, plástico u otro material, se rompe cada amanecer, cuando el tren inicia sus operaciones entre los municipios de Apopa y San Salvador.
El recorrido permite movilizar diariamente a unas 500 personas, y aumentar la intranquilidad de cientos de familias que habitan a lo largo de este tramo. Muchos han comenzado a ver la luz al final del túnel. Por años han reclamado la legalización de las parcelas o lotes donde habitan, que están en la zona aledaña a la vía ferroviaria.
Este año la Asamblea Legislativa, aprobó la Ley de Desafectación y Traspaso de los Terrenos del Tramo Ferroviario en Desuso, que beneficiará a unas 18 comunidades ubicadas a lo largo de la línea férrea. No obstante, son miles los que aún siguen a la espera de una solución, y sobre todo, que se frene el paso del llamado “Caballo de Hierro”.



