LOCUTORA: En el principio, la Tierra era de color gris.
LOCUTOR: El planeta recién nacido estaba envuelto en un manto espeso, opaco, de dióxido de carbono.
LOCUTORA: La Tierra giraba en torno al Sol sin poder desembarazarse de aquellos gases venenosos, ahogándose por la falta de atmósfera.
LOCUTOR: Así pasaron cientos de miles y millones de años. Nuestro planeta siguió dando vueltas sin esperanza.
LOCUTORA: Pero sucedió que el dióxido de carbono se combinó con el óxido de calcio. Poco a poco, milenio a milenio, la temperatura fue bajando y los vapores de agua se condensaron en lluvias.
LOCUTOR: Diluvios universales lavaron la faz de la tierra.
LOCUTORA: Las cuencas gigantes se llenaron y formaron los océanos primordiales.
LOCUTOR: Pero todo continuaba siendo gris. Grises los mares, grises las rocas, gris el aire. Todo mantenía un monótono color plomizo.
LOCUTORA: Y sucedió que en el borde de los océanos, como un regalo inesperado, apareció la vida.
LOCUTOR: Eran algas pequeñísimas, microscópicas, que aprendieron a capturar los rayos de sol con un pigmento mágico llamado clorofila.
LOCUTORA: Comían luz y botaban oxígeno. Y el oxígeno despedido iba coloreando el cielo.
LOCUTOR: Fue una labor titánica, de infinita paciencia.
LOCUTORA: Durante tres mil millones de años, aquellas plantas diminutas se multiplicaron y fueron dibujando, puntito a puntito de clorofila, la tonalidad de los océanos.
LOCUTOR: Las algas pintaron de verde el mar. Y la respiración de las algas pintó de azul el cielo.
LOCUTOR: Y sucedió que la vida marina conquistó la tierra. Las montañas se vistieron de flores y la sangre roja de los animales palpitó en todo el planeta.
LOCUTOR: Cuando la mujer y el hombre llegaron a la Tierra, encontraron un paisaje esplendoroso, dibujado con una paleta de mil colores.
LOCUTORA: Durante épocas inmemoriales, nuestros ancestros vivieron en armonía con la Naturaleza. Tomaban de ella lo necesario para vivir.
LOCUTOR: Pero corrieron los años y, con ellos, las ambiciones. La revolución industrial llenó de gases el mundo.
LOCUTORA: Los desechos venenosos del carbón y el petróleo comenzaron a intoxicar la atmósfera.
LOCUTOR: Ferrocarriles, fábricas, autos, bosques incendiados, más autos, más chimeneas, más pozos de petróleo, más gases de invernadero...
LOCUTORA: Y las bombas. Miles de bombas arrojadas sobre la frágil corteza del mundo.
LOCUTOR: La Naturaleza empleó 3 mil millones de años para pintar de colores la tierra, los mares y el aire.
LOCUTORA: A los humanos nos bastaron unas cuantas décadas para ensuciarlo todo.
LOCUTOR: Nuestro planeta azul se está volviendo gris, como al principio.
LOCUTORA: Gris como el humo que cubre nuestras ciudades.
LOCUTOR: Gris como la guerra. Como las cenizas de la muerte.
Jean-Marie Pelt, La historia más bella de las plantas, Anagrama, Barcelona 2001.



