Los pobladores de Gualindo Arriba, en Morazán, tienen un latente problema de hundimiento debido a las constantes lluvias. Foto Diario Co Latino/Ana María Merino Gómez
Ana Merino
Redacción Diario Co Latino
A finales de 2008, los pobladores de Gualindo Arriba, en Morazán, se percataron que la tierra se estaba agrietando, a pesar de ello no le dieron importancia. Poco a poco la tierra se empezó a hundir.
Ubicado al noreste del departamento de Morazán, Gualindo Arriba es un caserío que se encuentra rodeado de montañas y cerros, entre los que se destacan el Marillo, el Mojón, el Jolote y Corobán. Asimismo, en la localidad existen tres lagunas.
A finales de 2009, la tierra presentó hundimientos y grietas, las cuales se hicieron más largas, anchas y profundas al punto de derrumbar dos casas. Hasta la fecha, 28 casas han sido dañadas, lo que equivale a 100 persona afectadas.
Las casas presentan grietas en paredes y pisos en diferentes magnitudes, dependiendo la ubicación de las mismas. Las más afectadas son las casas ubicadas a la orilla de la quebrada el Mojón.
Las grietas inician a la altura de una laguna ubicada en un cerro sin nombre, a medida avanzan buscan diferentes direcciones. Aproximadamente existen aberturas de un kilómetro y medio de largo, lo ancho de éstas varían, van desde los 10 centímetros hasta los tres metros y medio.
En Gualindo Arriba, el terreno no es plano sino rústico y montañoso, por lo que se cree, que la zona afectada es de cinco cuadras aproximadamente.
Debido a la magnitud del problema, en las primeras dos semana de mayo, miembros de la ADESCO, enviaron dos cartas a Protección Civil, en San Francisco Gotera. En las que se pedía, visitar el terreno, hacer un estudio y realizar obras de mitigación.
Se convocó una reunión en la que participaron el Alcalde de Lolotiquillo, Alfredo Fuentes; Rutilio González, Delegado de Protección Civil; miembros de la ADESCO de Gualindo Arriba y la comunidad. En dicha reunión se creó el Comité de Emergencia.
“En 2009, cuando le enviamos la carta al alcalde pensé que no nos quería ayudar, él dijo frente a todos en la reunión, que había informado en San Salvador sobre el problema, pero que no había hecho nada”, dijo Lorenzo Guevara, Síndico de la ADESCO
Silvio Argueta, Delegado de Protección Civil explicó que se realizó una inspección con técnicos de Protección Civil y Ministerio de Obras Pública (MOP), estos llegaron a la conclusión de que las casas y el puente están dañados debido a su mal construcción. En el caso de las casas, están construidas de adobe y les falta a hierro, y el puente presenta fallas en los extremos.
El 25 de mayo Protección Civil buscó ayuda en la Universidad Nacional de El Salvador, para que realizaran una inspección geológica e hidrológica.
Las grietas que existen en el terreno rústico no se pudieron explicar, debido a que los técnicos que visitaron la zona no les competen esas áreas. Por el momento, se espera que realicen el estudio -el cual se pretende realizar lo más pronto posible- y a partir de ello conocer el origen de la grietas.
“La cordillera que está al oriente de Gualindo Arriba, parece que tienen demasiada concentración de agua. Pero eso, es lo que se dice y se da en el periodo invernal, eso carece de un estudio técnico y científico. Como protección civil, para prevenir necesitamos partir de un estudio y no de comentarios, tampoco podernos dar una valoración de las fotografías que tenemos”, comentó Argueta.
Héctor Guzmán, primer vocal de la ADESCO comentó que su casa, construida de adobe ya presenta pequeñas fisuras en la pared y piso. Al igual que la casa de un familiar, la que a pesar de estar construida de ladrillo y cemento ya presenta fisuras en la pared y el piso.
Por otro lado, Reina González, Secretaria de la ADESCO, aseguró que hace cinco años se pretendió impulsar un proyecto de agua potable en la zona. “El ingeniero explicó que a la par del puente se podía perforar para hacer el pozo, porque en esa zona se encontraban dos ríos subterráneos”, comentó.
La comunidad espera proyectos de mitigación, sin embargo, solo el puente se podría mitigar. No así el terreno rústico afectado, porque implica mucho gasto y en esa zona solo existe una casa. Tanto Protección Civil como los habitantes esperan el informe que será enviado desde San Salvador. El primero para conocer la forma en la que actuarán, mientras los segundos conocer las medidas que tendrán que acatar.



