David Hernández*
El sueño de la Europa Unida, que tanto pregonaron desde hace siglos los más disímiles visionarios europeos tanto por medio de la filosofía y el arte (Carlos Marx y su teoría social o Beethoven y su Oda a la Alegría) o por medio de la guerra (Napoleón Bonaparte o Adolfo Hitler), está a punto de volverse añicos, debido a la imparable crisis económica que azota no solo a Grecia sino también a Irlanda.
Este sueño se había hecho realidad un 25 de marzo de 1957 mediante el Tratado de Roma firmado por el “Grupo de los seis” (Alemania Occidental, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Holanda) constituyéndose como Comunidad Económica Europea (CEE) y se convirtió en 1992, mediante la firma del Tratado de Maastricht, en Comunidad Europea (CE).
El sueño se consolidó al introducir al sistema «comunitario» existente nuevas formas de cooperación entre los gobiernos de los Estados miembros mediante tres pilares de cooperación intergubernamental (defensa y justicia e interior) creando así una nueva estructura de naturaleza tanto económica como política: la «Unión Europea» (UE).
Los tratados fundacionales se modificaron varias veces, con el ingreso de nuevos Estados miembros en 1973 (Dinamarca, Irlanda y Reino Unido), 1981 (Grecia), 1986 (España y Portugal), 1995 (Austria, Finlandia y Suecia), 2004 (Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y República Checa) y 2007 (Bulgaria y Rumania).
Sin embargo, el barco insignia de la UE será el Euro que comenzará su existencia el 1 de enero de 1999, con un período transitorio, que durará hasta el 31 de diciembre de 2001.
Summa summarum: se trata de una comunidad de 27 países, con una sola moneda, el EURO (curso actual 1 Euro= 1,35 US$) y con la utópica perspectiva de funcionar bajo una sola Constitución, plan que aún orbita en las estrellas .
Si las crisis se lo permiten, y si la economía da para migajas, la UE contempla enfrentarse a los actuales desafíos globales, como el cambio climático, la seguridad y el desarrollo sostenible. Son mensajes que desde Bruselas se transmiten a los interlocutores del Tercer y Quinto Mundo con un doble fin: mantenerles la ilusión de una supuesta “ayuda europea” y al mismo tiempo, para darse golpes de pecho en su corazoncito eurocéntrico.
El Plan geoestratégico europeo, diseñado fundamentalmente por Francia y Alemania, ha entrado sin embargo en choque con los planes de Estados Unidos, de la Europa eslava del Este, del Mundo Árabe y por supuesto de China.
Este plan europeo incluye la incorporación de los países candidatos: Macedonia, Croacia y Turquía, así como la extensión de la UE al Magreb (Marruecos, Libia, Túnez, Argelia, Mauritania) y a la región del Oriente más próxima al Mediterráneo, que incluye a Arabia Saudí, Bahréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Iraq, Irán, Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza (territorios controlados por la Autoridad Nacional Palestina), Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Siria y Yemen.
Todo un sueño geopolítico y económico que se está yendo al traste.
Y ello debido a que uno de los Estados miembros, Grecia, tiene un déficit de un 13,5 % en su economía, lo cual puede desencadenar una Euro-crisis que mine los cimientos de la moneda única europea, y por ende ponga en duda ese monstruo político llamado UE.
Los europeos deben ahora de ayudar a corregir este déficit en uno de sus Estados miembros; sin embargo, tanto los gobiernos como sus conciuda-danos tienen miedo de que ello implique no solo gastos extras en su presupuesto, sino también el aumento de los impuestos a sus ciudadanos o la disminución de las pensiones a los jubilados, lo cual se convierte en un tema de política continental, pues cuando se toca el bolsillo del ciudadano de a pie es cuando los políticos corren el riesgo de quedarse sin empleo.
Por otro lado, los europeos ven cómo los millonarios de Grecia invierten su dinero en “barcos y bancos con otras banderas” y con ello las fortunas de Grecia se pierden en archipiélagos de difícil ubicación en “la inmensa mar océano”.
Grecia está luchando contra la bancarrota del Estado, en medio de una intensa agitación social que ha llevado a los sindicatos comunistas a bloquear puertos en Atenas y otras islas turísticas, lo cual agudiza la crisis económica, pues el turismo es uno de las mayores fuentes de ingreso del país helénico. Para la Secretaria General del Partido Comunista de Grecia, Aleka Papariga, la crisis es una excelente coyuntura para “derribar de una vez por todas el injusto sistema capitalista”. Además, recomendó que cuando en Mayo los trabajadores y los pensionados no reciban sus salarios, que los vayan a tomar de los plutócratas.
Pero Grecia no es nada comparada con el gran deudor de la UE, que es Irlanda. Ahí existe en la actualidad un déficit del presupuesto estatal que pasó de un 7,3 % en 2008 a un 14,3 % en 2009.
También hay otros países en estado de coma, por ejemplo Inglaterra, que experimentó un dramático aumento deficitario de 4,9 % en 2008 al 11,5 % en 2009. España y Portugal también están en la picota con un déficit presupuestario de 11,2 % y 9,4 % en 2009, mientras que Alemania se mantuvo en 2009 con un déficit de 3,3 con un pronóstico de 5,5 % para el 2010.
Definitivamente que el nuevo escenario que viene no es el de una Europa de Odas a la alegría.



