Por Néstor Martínez
Fotografía cortesía de CEG
Al momento que el periodista, poeta y
escritor salvadoreño Carlos Ernesto García responde a esta entrevista, está en
el aeropuerto de Costa Rica, escenario de un encuentro fugaz que tuvimos un día
de éstos, él fumando un cigarro en espera para viajar hacia España, donde
reside, y yo con una cerveza en el mismo trajín, pero para Alemania tras el
conocimiento ambiental. Así que debo imaginar que estamos en nuestras
respectivas esperas, y que esta entrevista sobre su recién actividad literaria
en Europa, no la hice por el frío Email, sino en la fraternidad de un
conversatorio.
– Has viajado mucho con la
maleta de la poesía a tus espaldas. ¿Qué te motiva a difundir tu palabra?
Creo que siempre que escribimos un
poema, lo hacemos con la intención de que éste sea leído, no importa tanto si
es en nuestra tierra natal o lejos de ella, de modo que la motivación que me
lleva a difundirla está íntimamente ligada a la que me lleva a escribir uno o
más poemas. No hay otra.
– Hace pocos días
presentaste tu poesía en Albania, ¿cómo llegaste a un país en el que menos
pensaría un autor salvadoreño?
No sé en lo que piensan o no los
poetas salvadoreños, pero en cualquier caso, decir que llegué a Albania por
medio de la poesía, pues fui invitado a asistir al Festival de Poesía de Struga
(Macedonia), donde conocí a la que ahora es mí editora en Albania.
– ¿Y la barrera del idioma?
La barrera del idioma, en
literatura, la salvas gracias a la traducción y cuanto mejor sea el traductor,
más garantías existen de que llegues a los otros, sean estos en China,
Alemania, Inglaterra o, como es el caso, Albania.
– ¿Qué actividades poéticas
hiciste en Albania?
Realicé una gira por varias
ciudades capitales albanesas donde fui recibido por jóvenes estudiantes, por
académicos, por poetas y donde siempre la prensa prestó mucha atención a mí
presencia en su país, por lo que concedía algunas entrevistas a distintas
cadenas de televisión, periódicos y radio.
– Quizá no debería
preguntarte la siguiente, sino a un albanés, pero… ¿cómo fue recibida tu poesía
en Albania?
La verdad, es que sentí que mí
presencia en ese país, era uno de los acontecimientos literarios más
importantes de esos días. Algunos académicos, que imparten su cátedra en
distintos departamentos de literatura en las Universidades sobre figuras
poéticas tan importantes como las de Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, César
Vallejo, Federico García Lorca, José Martí, Ernesto Cardenal o Alberti, por citar
sólo a algunos de los que se suelen estudiar, mostraron interés en realizar un
estudio más en profundidad sobre mí poética. De modo que lo menos que puedo
sentirme es honrado, más que sorprendido. Fue muy emocionante ver a los jóvenes
albaneses que declamaban, en su idioma y de memoria algunos de mis poemas. En
Elbasan, considerada popularmente como la cuna de los poetas, un hombre que
había leído atentamente mi obra, se acercó hasta la biblioteca de la ciudad
donde se celebrara el evento, leyó un largo texto en que se refería a mí
poesía, luego, se marchó. Supe que él se había acercado hasta ese lugar a pesar
de tener a su hijo en el hospital en un estado de salud tan grave, que se
pensaba que moriría. Aquello fue un gesto que sobrepasaba cualquier tipo de
pronóstico. En otra ciudad, concretamente en Durres, un joven estudiante se
aproximó hasta la mesa donde estaba firmando ejemplares para solicitarme que
escribiera una dedicatoria para un compañero de clase que había fallecido
recientemente, de modo que fue una sensación extraña escribirle a una persona
que ya no estaba entre nosotros y fue muy conmovedor.
– Te devuelvo la pregunta que una vez me hiciste, ¿es importante
viajar para un poeta o escritor?
No sólo para los escritores o poetas,
creo que es bueno para cualquiera que desee conocer otras culturas diferentes a
la suya, a los que tienen y muestran curiosidad por lo otro, por lo
desconocido, por lo que está por descubrir en nuestras vidas. Durante muchos
años, yo lo hice a través de los libros, hoy, afortunadamente, lo hago gracias
a invitaciones que recibo de diversas instituciones culturales o académicas.
Pero para viajar hay que tener los sentidos alertas y no perder de vista que a
veces puedes hacerlo del salón de casa a la cocina.
– Es notoria la madurez que
has alcanzado en la poesía, así que es inevitable reciclar esta pregunta, ¿qué
es la poesía para vos?
Para mí, siempre lo fue, lo es y espero
que lo sea, parte de mí mismo, pues no entiendo una vida sin la poesía, la
entiendo sin muchas otras cosas, especialmente si son materiales, pero no sin
la palabra escrita, que es para mí como el oxígeno que alimenta el espíritu.
– ¿Tu próximo escenario?
Ahora mismo, me encuentro en Costa
Rica, vengo de Nicaragua, se supone que a finales de mayo he de asistir al
Festival Internacional de Poesía de La Habana, al que estoy invitado desde
finales del pasado año y me hace mucha ilusión asistir, especialmente porque
dedican la edición a dos grandes poetas: Miguel Hernández y José Lezama Lima.
Pero también es probable que viaje a Rumania, a Hungría y Rusia, donde he sido
invitado.
– ¿Algún nuevo proyecto
literario?
Hace unos días firmé un nuevo
contrato para la edición de una antología que saldrá paralelamente en Rumania y
Hungría en edición bilingüe y agregar que en estos momentos, se está
musicalizando mí poesía en Nicaragua, trabajo discográfico que verá la luz en
los próximos meses y que se presentará en distintos países, pero también el
pintor belga Mark Debroux, está realizando una colección de 50 cuadros, cada
uno de ellos, inspirado en distintos poemas contenidos en los tres libros de
poesía publicados hasta la fecha.
– Y el ineludible El
Salvador. En mayo y junio habrá mucha actividad poética, ¿vendrás por estos
lados?
Sí, tengo entendido que se aproxima el
festival de poesía “El turno del
ofendido”, que según sé, lidera Otoniel Guevara, evento que por cierto
coincidirá con los homenajes que los poetas salvadoreños rendirán a la memoria
de Roque Dalton García en el 35 aniversario de su asesinato.
No, no
tengo previsto asistir, pero deseo que esos eventos sirvan una vez más para
poder elevar el interés en la obra poética de Dalton, un autor del que más que
hablar hay que leer, que estoy convencido es el mejor homenaje que se le puede
rendir a Roque.



