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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
Última actualización : 4/09:29 h.

Miércoles, 07 de Abril de 2010 / 10:11 h

Tristeza y amargura sufren los niños de la calle

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Nosotros no queremos que nos lleven al ISNA  porque la comida lleva mucho yodo, nos maltratan, nos pegan los más grandes y nadie les dice nada, aunque nos dieran dinero para ir, no nos vamos. Aquí nos protegemos unos con otros. Foto Diario Co Latino/Ricardo Chicas Segura

Nosotros no queremos que nos lleven al ISNA porque la comida lleva mucho yodo, nos maltratan, nos pegan los más grandes y nadie les dice nada, aunque nos dieran dinero para ir, no nos vamos. Aquí nos protegemos unos con otros. Foto Diario Co Latino/Ricardo Chicas Segura



Fidelicia Flores
Redacción Diario Co Latino

Los niños sueñan con jugar, ir a la escuela o simplemente disfrutar con la familia una tarde en el parque, pero la realidad de muchos niños en el país es cruel, ya que están sumergidos en vicios que día a día los consumen.

Y es que los niños no disfrutan de su infancia, porque muchos de ellos tienen que trabajar para ayudar a su familia, y otros abandonan el hogar por el maltrato que reciben de sus respectivos padres.

Ello se refleja en el rostro de los niños que viven en las calles de San Salvador; la angustia, la soledad, la amargura, y la tristeza son evidentes , pero sobre todo, se percibe un vacío espiritual, debido a que suponen que nadie los toma en cuenta.

Este es el caso de «Kevin» (nombre ficticio), él es un claro ejemplo; tiene apenas 13 años de edad, y como muchos otros niños que sobreviven en las calles, no sabe nada de su familia, pero lo más terrible es que con ellos, comparte el frasco de pega y otras cosas más.

Parece increíble cuando afirma: «Yo me fui de mi casa porque mi mamá se fue a vivir con otra mujer, y aparte de eso, ella me maltrataba, y en la pega me refugio… y me siento libre».

Kevin relata que cuando se fue de su hogar, fue llevado al Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA). «Estuve 7 veces allí, pero me escapé, porque los niños más grandes nos golpeaban» asegura.

Asimismo, recuerda que en el ISNA, la comida que les dan no tiene sabor, las tortillas delgadas y duras, los frijoles llevan el ajo entero, mientras que las sopas la tomaban sin verduras, porque los otros niños la manoseaban y dejaban solo el «agua».

«Y por eso decidí escaparme porque no hay vigilancia y los más grandes abusan de los más pequeños, las personas encargadas no hacen nada por los más pequeños» recuerda.

Según Kevin, los maltratos de su madre y el que se acompañara con una mujer, influyó para que abandonara su hogar y se refugiara en la calle, él vive debajo de un puente por la Plaza El Trovador de San Salvador.

Allí encontró amigos que le brindaron su amistad y sobre todo un bote de pega, y al oler la pega, comenta que olvida sus tristezas, se le quita el hambre y lo relaja.

Kevin sueña en tener una casa, asimismo manifestó que quiere cambiar de vida, y cuando tenga su casa espera sentirse un joven renovado.

Inhalan la pega hasta quedar dormidos y nadie hace nada por ellos. Foto Diario Co Latino/Ricardo Chicas Segura

Inhalan la pega hasta quedar dormidos y nadie hace nada por ellos. Foto Diario Co Latino/Ricardo Chicas Segura



En la Plaza El Trovador se encuentran alrededor de 15 niños, ellos habitan en ese lugar, desolado y cuando tienen hambre se suben a los buses para pedir monedas y así comprar algo para comer.
Para satisfacer su paladar tienen que pedir comida, «las sobras» en los comedores; algunas veces les dan, otras veces no; incluso, asegura que por lo general los ultrajan.

Las calles del gran San Salvador tienen refugiados a muchos niños que no tienen donde vivir tal es el caso de Arturo (nombre ficticio), él también vive en las calles y es otro niño que dice haber sufrido maltratos en el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA).

En sus ojos refleja una mirada triste, su ropa sucia, en su mano un bote con pega, y cada vez que un automóvil se estaciona, corre a pedir una moneda, sus pies maltratados de tanto caminar, estas son las características de Arturo, quien relata que una vez se cruzó la calle y su pie derecho le quedó atrapado en unos hierros, y por ende, le amputaron el dedo medio… todo por subirse al autobús para pedir unas monedas.

Arturo no tiene mucha confianza para platicar lo vivido en el Instituto, aún tiene un alto grado de desconfianza para expresar lo sucedido.

«Yo me escapé porque un niño más grande quiso abusar de mí, también porque los encargados de cuidarnos, si nosotros no les decíamos tíos nos maltrataban» recuerda Arturo.

Arturo y Kevin coinciden con el maltrato que recibían en la Institución, y ambos están de acuerdo en que no regresarán al ISNA, «así nos lleven otra vez nos escaparemos siempre», expresan convencidos Arturo y Kevin.

El ISNA se pronuncia al respecto
El Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA), es una institución que brinda los cuidados necesarios a los niños que fueron abandonados por sus padres, y por ello, dan su postura ante el tema de los niños que viven en las calles, quienes están sometidos a vicios como inhalar sustancias tóxicas, entre estas la conocida como «pega para zapatos».

La Jefa del Departamento de Coordinación Civil y de Gobiernos Locales, Berta Galdámez, explica que el trabajo que se hace con los niños es grande y se requiere del esfuerzo de la sociedad, para abordar y dar soluciones concretas a está problemática.

«Estamos haciendo desde el mes de noviembre una Mesa Coordinadora Interinstitucional de la Niñez en las calles, y está mesa trabajará para prevenir que los niños ya no anden en las calles y para ver de qué manera se les ayuda desde las calles para que ellos se reinserten a las sociedad», detalla.

Además, explica que hay quince organizaciones que están trabajando en la mesa, asimismo la Secretaría de Inclusión Social, la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDDH), y la Alcaldía de San Salvador están trabajando en conjunto para darle solución al problema de los niños.

Galdámez asegura que solo en la ciudad de San Salvador, hay 107 niños en las calles, este total se logró conocer por medio de la comuna, pero los menores se trasladan a otros municipios aledaños donde también deambulan.

«Se trabajará a nivel nacional, y este plan piloto sólo se está implementando en San Salvador por el momento, ya que para trabajar más se necesitan recursos económicos, para poder desarrollar todos los planes que queremos cumplir» afirma Galdámez.

Por su parte la Psicóloga del ISNA, Flora Mazariego, recalca que «muchos de los niños que se van a las calles buscan cariño, amor, una identidad que en la casa no tienen y que por diversas razones no se sienten bien dentro de su respectivo hogar».

Sin embargo, Mazariego resalta que, generalmente, provienen de hogares donde son mujeres las jefas del hogar y eso implica salir a trabajar y si no se cuenta con el apoyo del padre de los niños, ellos se quedan solos, ya sea con un familiar o con otra gente particular.

Y es cuando empieza a faltar el amor de los padres; a los niños no se les presta la atención necesaria, se sienten solitarios, sin nadie que les pueda brindar un momento de ternura. «Otros corren la suerte de quedarse encerrados en sus casas, no hay un adulto que le indique lo que tiene que hacer como las tareas, entre otras actividades, este es uno de tantos factores por lo que los niños deciden abandonar sus casas» señala Mazariego.

Con respecto a la alimentación que se les brinda a los niños, Galdámez explica que en el ISNA, se les da su alimentación, pero que es buena porque ella misma lo ha comprobado y hay un debido orden a la hora de dar la alimentación.

Mazariego detalla que la relación que hay entre educadores y niños que están en la institución es muy buena, ya que en el ISNA tratan de darles el respectivo amor que pueda suplir la ausencia de sus padres.

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