Texto y fotos /Josué Parada
Diario Co Latino
El olor a madera y la tranquilidad del lugar invitan a pasar adelante, al fondo de la casa el olor aumenta y se combina con el de pinturas y barnices. En una esquina, Manuel Quilizapa golpea el cincel contra un trozo de madera. Afanado en su labor, talla lo que pronto será la imagen de un San Juan Bautista, en su taller de imaginería religiosa ubicado en el barrio Dolores de Izalco.
Desde hace 50 años, realiza el oficio que aprendió de su padre desde muy pequeño. Nunca recibió clase alguna, ni mucho menos estudios relacionados, todo se lo heredó su progenitor. Con sus manos ha tallado cientos de imágenes que son objeto de veneración en diferentes templos católicos del país. Su trabajo ha trascendido las fronteras, a países como Argentina, Canadá y estados Unidos.
Rodeado de herramientas, también repara imágenes que han sido golpeadas por el paso del tiempo, haciéndolas ver como nuevas, pese a lo complicado que puede ser el proceso de elaboración o restauración.
“La satisfacción mayor es cuando viene un cliente y se ve que queda satisfecho”, expresa Quilizapa.
Pese a que este oficio, que muchos consideran un arte, ha desaparecido en muchos lugares, el taller de Manuel Quilizapa recibe decenas de imágenes durante todo el año. Y en esta Semana Santa, muchas de las creaciones de este abnegado artesano recorrerán las calles de muchos lugares en los diferentes cortejos procesionales del país.
Imágenes de Vírgenes, de la Pasión y de Nacimientos han sido creadas en el taller de Manuel Quilizapa. Fotos Diario Co Latino/Josué Parada.



