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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
Última actualización : 5/11:57 h.

Lunes, 29 de Marzo de 2010 / 12:14 h

Fabiola... Un maestro abusador

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FABIOLA: Llegué a esta escuela cuando recién terminé mi carrera de maestra. Siempre me gustó enseñar y vine con muchas ilusiones. Además, en una escuela rural podría ayudar con el desarrollo de mi país, de su gente. Éramos cinco docentes: tres maestras como yo, dos maestros y el director…

DIRECTOR: Así que usted es Fabiola Rodríguez.

FABIOLA: Sí, señor director. Acabo de llegar.

DIRECTOR: Usted es muy joven, no tiene experiencia.

FABIOLA: Es mi primer trabajo, pero hice prácticas y tuve siempre muy buenas calificaciones.

DIRECTOR: Bienvenida, Fabiola. Ya aprenderá. Ah… le doy un consejo.

FABIOLA: Dígame, director.

DIRECTOR: ¿Ha oído usted el dicho “ver, oír y callar, si quieres de mundo gozar”?

FABIOLA: Sí, pero… no le entiendo.

DIRECTOR: ¿También conoce el dicho “pueblo chico, infierno grande”?

FABIOLA: Pues… sí.

DIRECTOR: Entonces, ande con cuidado. Bienvenida, nuevamente.

FABIOLA: No me gustó el director. Parecía que me advertía de algo, insinuaba que no me metiera en cosas que pueda oír o ver. A mí no me gustan los chismes, así que seré prudente.

EFECTO COMEDOR Y MURMULLOS

FABIOLA: Esa misma noche, conocí a mis compañeras y compañeros…

RINA: Siéntate, Fabiola, ven a comer con el grupo.

FABIOLA: Gracias

FABIOLA: Pasaron ya muchos meses, casi un año. Me hice muy amiga de Rina, otra profesora. El ser ambas de la ciudad nos unía y también tener tantas ideas para la escuela. Un día no me aguanté y se lo comenté…

FABIOLA: Rina, ¿te has dado cuenta?

RINA: ¿De qué?

FABIOLA: El director es raro, siempre está cerca de las chiquillas.

RINA: Sí. Es sospechoso.

FABIOLA: ¿Y si le seguimos la pista?

RINA: No te metas con eso, Fabiola. Eso es muy delicado, puedes perder tu trabajo y es tan difícil conseguir una plaza docente.

FABIOLA: ¿Pero si fuera que está abusando de las alumnas?

RINA: No sé. Alguna gente habla, pero el chisme es fuerte en este pueblo.

FABIOLA: Voy a pensarlo, Rina. No me gusta su actitud.

FABIOLA: No tuve que esperar mucho tiempo, cuando…

EFECTO NIÑA LLORANDO

FABIOLA: La seguí por el camino. (PAUSA) Niña… niña…

FABIOLA: Ella se secó las lágrimas… pero tenía la cara roja y estaba despeinada…

NIÑA: Buenas noches, señorita Fabiola.

FABIOLA: ¿Qué haces por acá a esta hora?

NIÑA: Este… yo tenía una tarea y…

FABIOLA: ¿De dónde vienes?

NIÑA: De ninguna parte.

FABIOLA (SUAVEMENTE): Cuéntame, yo te vi salir de la escuela. ¿Es el director, verdad?

NIÑA (LLANTO)

FABIOLA: La abracé y la acompañé a su casa. Su madre la recibió preocupada.


MADRE: ¿Por qué llegas tarde? La mamá de tu amiguita me dijo que no has ido a su casa. ¿Dónde has estado?

NIÑA LLORA

FABIOLA: Al fin, la niña nos contó que no era la primera vez, que el director la llamaba a la escuela cuando ya nadie quedaba ahí. Y que hacía lo mismo con otras niñas. Al principio su madre no le creyó…

MADRE: ¿Cómo vas a decir eso del director? Él es una persona de respeto. Es bueno, nos ayuda en la comunidad. Dime la verdad, seguro que te has ido a vagar con esos muchachillos ociosos. Ya te he dicho que no me gusta.

NIÑA (LLORA): No, mamá. Él nos toca y dice que si contamos nos va a botar de la escuela. Tenemos miedo, es malo.

FABIOLA: Señora, usted tiene que denunciarlo. Ese hombre está abusando de su hija y de otras niñas.

MADRE: Yo soy una mujer pobre, maestra Fabiola. Si el director dice que la niña está engañando, ¿qué hago? Mejor que mi hijita ya no se vaya a la escuela.

FABIOLA: ¿Y la vas a dejar sin estudiar por culpa de ese abusador?

MADRE: ¿Qué se hace, señorita? Es el director, y seguro el inspector es su amigo, porque cuando viene ese señor, los dos comen y toman. No voy a sacar nada si denuncio, antes nos van a ver mal en el pueblo. (LLORA)

FABIOLA: La niña dejó de ir a la escuela. Y yo veía que el director seguía en bromas y llamando a las otras muchachitas a su despacho.

DIRECTOR (REVER): ¿Qué pasa contigo, Susanita? Estás fallando en matemáticas. Yo te puedo ayudar. (ECO)

FABIOLA: Sí, es muy común que muchos maestros abusen de las niñas en el área rural y, si nadie dice nada, lo seguirán haciendo. Me gustaría poder botarlo de la escuela. No sé, me siento cómplice… ¿lo denuncio? ¿Qué hago? Y tú, ¿qué harías en mi lugar?

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