Beatriz
Menjívar
Redacción
Diario Co Latino
El
atrio de Catedral Metropolitana se convirtió nuevamente en escenario para el
canto social. Grupos musicales, que un día denunciaron
los atropellos de la guerra, se reunieron para brindarle un tributo a “San
Romero de América”.
La
vigilia para recordar el XXX Aniversario de su “martirio”, y esperar la
madrugada para celebrar simbólicamente la “resurrección” del santo de los
pobres, se convirtió en una fiesta musical.
Durante el evento, participaron grupos históricos como Yolocamba Ita, Cutumay Camones y Los
Norteñitos. Y otros más recientes, pero igualmente queridos: Sal y Vida, Sierra
Madre y Xolotl.
El
cansancio por la peregrinación y el desvelo no fueron obstáculo para que los
salvadoreños de todo el país disfrutaran y bailaran al ritmo de
canciones, que reflejan la vida y obra del mártir.
“Podrán
matar al profeta, pero su voz de justicia no, y le impondrán el silencio pero la
historia no callará”, coreaban centenares de personas en las afueras de Catedral, cuando el reloj anunciaba que el sábado llegaba a su final e iniciaba
el domingo.
“El
Profeta”, canción compuesta por Jorge Palencia, horas después de conocer del asesinato
de Romero, fue coreada de forma espontánea por los presentes, quienes vivieron cada interpretación
de los Yolocamba.
Franklin
Quezada, vocalista del grupo, contuvo por un momento la euforia de los
asistentes para compartir sus anécdotas: “en marzo de 1979, jóvenes del Bloque
Popular Revolucionario tomábamos esta Catedral en solidaridad con los compañeros
del Sindicato de Industrias La Constancia”, relató.
“Yo
era parte del grupo de catorce, duramos diez días asediados por la Policía de Hacienda y la Guardia Nacional. Una noche particularmente difícil, desde una
puerta cerca del altar, salió Monseñor Romero para preguntarnos cómo estábamos,
si habíamos comido, si no había disparos, preguntó muchas cosas…”, recordó Quezada.
“Al
día siguiente regresó (Monseñor Romero) y nos trajo pollito, porque la noche anterior sólo habíamos
compartido frijoles. De Monseñor podemos hablar muchísimo”, testimonió el
vocalista del grupo.
La
vigilia, en honor al "Santo Romero" no ha necesitado ratificación papal para ser reconocido
así por los humildes, pues mueve masas. Desde su asesinato en 1980, la viligias en su memoria se han convertido en una tradición, evitando que la historia
sea ahogada por intereses políticos.
La
labor de Romero fue recordada por los acordes de diversos grupos, unos con más
trayectoria que otros. “Los Norteñitos”, reunidos para la ocasión,
interpretaron las legendarias canciones que les ocasionaron la persecución política.
Sus
canciones evocaron recuerdos entre los salvadoreños, que vivieron el fragor del
conflicto armado. Igual efecto tuvieron las interpretaciones de “Lolo”, “Chinto” y “José”,
algunos de los cantantes que quedan de “Cutumay Camones”.
También
las interpretaciones de Xolotl, Sal y Vida y Sierra Madre fueron esperadas. Y es que fueron
los designados para imponer su ritmo durante la madrugada, para evitar que el sueño y el
cansancio pusiera a dormir a los presentes.



