Washington/PL
Pedagogos y sociólogos estadounidenses cuestionan hoy la efectividad de la suspensión escolar como método de castigo, debido a que contribuye a acrecentar los problemas de los grupos con menor rendimiento.
Los detractores de la práctica llevaron su protesta ante la Corte Suprema de Carolina del Norte, donde el próximo lunes deberán decidir si mantienen intacto el orden de cosas, u ordenan un cambio en los distritos escolares.
De acuerdo con el diario The New York Times, los abogados demandantes representan a unas muchachas negras que perdieron un semestre de clases como castigo por una riña en una escuela secundaria.
Los letrados argumentan que negarle la entrada a las aulas a sus representadas viola el derecho constitucional a recibir educación.
El método es aplicado no sólo a quienes portan armas o droga, sino también a quienes incurren en indisciplinas menores que antes eran castigadas con una visita a la oficina del director o una detención, refiere el rotativo.
Acota que, por tal motivo, unos tres millones 300 mil estudiantes son suspendidos al año de escuelas públicas.
Los mayores afectados son los jóvenes afronorteamericanos, que salen castigados en una proporción tres veces mayor a la de los blancos.
Expertos señalan que el método ayuda poco a disciplinar las escuelas, y en cambio, alienta la deserción escolar, los malos resultados académicos, y puede llegar a abrir un camino entre la escuela y la prisión.



