Redacción Diario Co Latino
Monseñor Oscar Arnulfo Romero se ha convertido en el referente de miles, a nivel mundial. Poesía, música, películas, entre otros, van contando la historia de este hombre que ha dejado huella en la búsqueda de justicia e igualdad para los pobres.
Romero fue asesinado un 24 de marzo en la capilla del Hospitalito de la Divina Providencia, en la colonia Miramonte, cuando oficiaba una misa.
Según el informe de la Comisión de la Verdad, el autor intelectual del crimen fue el fundador del partido de derecha ARENA, Roberto D´Aubuisson, quien también perteneció a los Escuadrones de la Muerte.
Romero cayó al suelo luego de que un francotirador le disparara a la altura del corazón, mientras sostenía en sus manos, la hostia que representa el cuerpo de cristo.
En Montreal, la capital provincial de Québec, en Canadá, los romeristas se han sumado a la conmemoración de los 30 años del asesinato, del Arzobispo Mártir, llamado San Romero de América, aunque en El Vaticano, aún se discute su beatificación.
Como parte de estas conmemoraciones, Cebes, Mártires de El Salvador, La fundación Romero de Montreal y el Consulado General de El Salvador en Montreal, inaugurarán una muestra fotográfica sobre la vida, obra y muerte del obispo salvadoreño.
La exposición denominada Monseñor Oscar Arnulfo Romero: Vida y Testimonio de un profeta y mártir, presente en Montreal se presentará en las instalaciones del consulado en: 2055 rue Peel, suite 840.
Allí se mostrarán fotografías de la vida del obispo, desde su niñez, su adolescencia, su paso como seminarista y su labor como sacerdote y obispo. Además, se realizará un cine fórum de la película de Romero, con Raúl Julia, en Oficina Nacional del Film- ONF- 1564 St- Denis, el 31 de marzo a las 6.30 pm.
A Monseñor, los fieles cristianos, el pueblo salvadoreño, la comunidad internacional, entre otros, lo recuerdan como un pastor que luchó junto a su gente.
«En nombre de Dios, pues, en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más, les suplico, les ruego, les ordeno, en nombre de Dios: ¡Cese la represión!», fueron las palabras de Romero en una de sus últimas homilías.



