Beatriz Menjívar
Redacción Diario Co Latino
Las instantáneas del asesinato de Carlos Francisco Garay, a manos de Jonathan Alexander D. han generado diversidad de opiniones, y han puesto en evidencia que “la vida puede llegar a valer una sencilla camisa”.
Mario Antonio Paniagua, director de la Asociación Intersectorial para el Desarrollo Económico y el Progreso Social (CIDEP), afirma que, a nivel de educación, es necesario reforzar la seguridad para evitar que más jóvenes sean alcanzados por la violencia.
“La educación es un derecho humano y todos los jóvenes deben estar en formación. Si este mandato se cumpliera se lograría sacar a ese sector minoritario que se encuentra atrapado en esa espiral de violencia”, señala Paniagua.
El director de CIDEP afirma que la educación fomenta habilidades, conocimientos y destrezas, pero a la par se debe incluir la convivencia social. “La violencia tiene que ver con problemas estructurales del país. La prevención debe enfocarse en las áreas urbanas y sub urbanas porque son 784 escuelas las que están en riesgo”, advierte.
“Apoyamos el plan social educativo en la línea de un enfoque preventivo, sin embargo recomendamos que se garantice a todos la educación, sin exclusión, para que no hayan niños ni jóvenes desocupados, tendrían su tiempo invertido en la escuela”, afirma Paniagua.
Asimismo, se refirió a que se debe revisar la dotación del paquete escolar a fin de ampliarlo hasta la educación media, puesto que sólo tres de cada diez niños llegan a bachillerato.
El director de CIDEP señala además que es necesario que los institutos usen un solo uniforme, “no puede ser que por un color de camisa o un emblema se pierda la vida y se trunque el futuro de nuestra juventud”.
Sin embargo, afirma que estas medidas no son suficientes, “somos una sociedad violenta por la cantidad de armas de fuego que están en manos de la población, uno de cada cinco salvadoreños anda armado, y las armas son para defenderse pero si no le atacan no tienen razón de ser. Necesitamos un enfoque integral que no considere a los jóvenes como el origen del problema, ellos son un sector vulnerable de la serie de multicausas que tiene el fenómeno de la violencia en el país”.
Si bien la presencia policial en las afueras de los centros escolares es persuasiva, agregó que “se debe generar acciones directas y positivas para garantizar el primer empleo a los jóvenes u oportunidades para sus iniciativas productivas, a fin de evitar más casos como el de Carlos Francisco Garay, víctima de otro joven que por quitarle una camiseta le acuchilló hasta darle muerte.



