Por Daniel Flores y Ascencio*
Izalco pueblo indígena que está ubicado en el corazón del territorio ancestral Nahuat al occidente del Salvador, ha tenido una honrosa y larga historia de estar activamente envuelto en el mundo y no estar aislado de él. El mundo ha querido por mucho tiempo extenderle la mano a su gente, precisamente por esa historia que le envuelve.
Historia lacerante pero también rica, la cual muy probablemente nunca se pierda mientras la voz ancestral viva, así sea por el hecho que muchos prefieren ignoran o porque simplemente les es indiferente o porque quieran protagonizar con La Verdad del Estado Originario Indígena de los Izalcos o, de su historia.
Desde antes de la colonia, Izalco jugó un papel importante en la vida cultural, espiritual y política entre los pueblos ancestrales de Meso-América, económicamente viable en la industria del Cacao, fuerte en lo espiritual y tenaz en cuanto a defender su cultura. Con los blancos colonizadores crearon una relación más o menos aceptable de mutuo respeto, es así como durante la creación de la República del Salvador con la independencia de España, los blancos, criollos y mestizos, tuvieron que crear un trato especial con los pueblos originarios. El trato diplomático de estado a estado con los Izalcos, fue por un tiempo más la excepción, por el imponente respeto que los Izalcos exigían, que la regla, puesto que a la nueva república le estorbaban los indios.
No obstante, el trato del nuevo gobierno de la república con los Izalcos, siguió por un rato con las visitas diplomáticas, las cuales incluían como cualquier relación diplomática hoy día, comidas oficiales, intercambio de regalos por ambas partes, en los cuales más de alguna vez, José Feliciano Ama fue parte. En otras palabras dignos eventos diplomáticos de mutuo respeto.
Hoy día, la falta de diplomacia y de diplomáticos, como lo ha demostrado la situación del nuevo gobierno en cuanto a su lánguido y difuso nombramiento de estos a EE.UU. La cual ha sido conflictiva pero igualmente una embarazosa transición diplomática. La falta de atención a toda una "Nación en el Exilio", que requiere de una diplomacia dinámica y respetuosa; lo cual no solo se vuelve preocupante, sino un burdo reflejo en cuanto al trato con "los otros" se refiere. Ahora, que se puede esperar en cuanto al trato hacia el Pueblo Indígenas.
Izalco quiere un trato diferente y lo busca en una relación con su pasado, presente y con el mundo que le rodea, pero al buscar ese trato, lenta y tortuosamente en un proceso electorero con su voto, es cuando precisamente se presenta el dilema, al pretender que en un país como el Salvador el voto y la democracia, es la mejor salida para los Pueblos Indígenas. A juzgar por los gobiernos de los antiguos colonizadores, "su democracia", no ha sido el mejor ejemplo para el trato de las minorías étnicas, ni mucho menos para los Pueblos Indígenas. Si no veamos la vergonzosa e inhumana situación que han creado las democracias de occidente en Haití después de la colonización o las "Reservaciones Indígenas" en los EE.UU., solo por citar unos ejemplos.
Un hecho reciente en El Salvador –aparentemente simple pero contundente y complejo- fue la entrega de títulos de propiedad en Izalco por el máximo representante del gobierno de la república. Un acto lleno de "simbolismo democrático", pero de poco tacto político/diplomático en cuanto a la realidad histórica del Pueblo Indígena se refiere; hablar de tierras en Izalco, en un vacio histórico de indiferencia y malos modales, o es demagogia o, es una simple pedantería paternalista, irrespetuoso e irresponsable. Mas a un, cuando se obvia cualquier referencia al patrimonio indígena. Sus tierras ancestrales.
Pero esto no es una mera lucha diplomática. Diferente seria si el Estado de los Izalcos, tuviera intacto su aparto político, la unidad orgánica necesaria como Estado, su autonomía comunera, el control de sus riquezas, del agua y de sus tierras comunales o se gobernara así solo. Pero, ya de todo eso se encargo el estado salvadoreño, la iglesia y las instituciones educativas, en destruir.
No obstante, el Estado de los Izalcos existe, se mantiene y es por excelencia, el bastión de la lucha Indígena en El Salvador. Es allí donde en el 2007, se anuncia "el nuevo sentir indígena" con el 75 aniversario del Genocidio de 1932 -Pero es allí, también que aparentemente nace el partido político que rige al país por los últimos 20 años. Hechos terminantes en la vida contemporánea del país, los cuales una mayoría prefiere ignorar, pero los nuevos gobernantes no puede ni debe pasar por alto.
Si tenemos en cuenta que el Estado de los Izalcos, no se apago ni con el fuego políticos del 32, pues su resistencia ha sido de admirable fuerza y, no cualquier velada con "pretensiones democráticas" cambiara ese curso. Así se tratase de tirar una cortina de humo alrededor de la realidad del Pueblo Indígena y de Izalco en particular o utilizar las oportunidades creadas para promover una agenda propia, lo cual no solo sería lamentable, sino que más probable se convertiría en simples actos mediocres y revisionista.
Es decir, que cualquier acto hoy día de indiferencia y vulgar oportunismo con la identidad indígena y su lucha, socavara un esfuerzo serio a futuro, por resarcir la Nación Indígena del Salvador. Y, todo quedaría enfrascado en un vano esfuerzo, sino es que en una intención deliberada, de diluir el insipiente movimiento indígena, de cualquier posibilidad real de exigir sus derechos.
Ganar las elecciones en comunidades indígenas para el Pueblo Originarios no es ningún aliento, ni ninguna "reparación histórica" mucho menos moral o política; al menos que estas, fueran encaminadas a darle al Pueblo Indígena una mayor posibilidad de alcanzar sus derechos, recuperar su patrimonio, administrarlo y darle su Autónoma.
Si bien es cierto que el "voto indígena" no fue en bloque y muy probable ni siquiera se lo dieron a los nuevos gobernantes, en Izalco, el peso de la historia ya lo comenzaran a sentir las autoridades municipales y el gobierno en turno. El Estado de los Izalcos existía desde hace mucho tiempo antes de las elecciones, que nunca se reconoció políticamente, es por el hecho que el concepto de Nación Indígena, siempre asusto a la cultura dominante y la república de blancos, criollos y mestizos, siguen deseando que los Indios se desparezcan ya sea por asimilación o por exterminio cultural; pero tarde o temprano alguien tendrá que tratar con esa realidad histórica.
Quizás todo esto no signifique nada para este gobierno y sus instituciones y/o para la cooperación internacional, que en muchos casos simplemente han obviado el tema, en aras de consolidar el estado-nación salvadoreño, donde no existan indios. Esta misma cooperación internacional que se ha quedado corto para tratar el asunto e inescrupulosamente han apoyado y sustentado la creación organizaciones fantasmas para "poder hablar" con el Indio, impulsado rutas turísticas que no llevan a ningún lado y mesas sectoriales "para tratar" con los indios, siguiendo el mismo camino de sus predecesores, los colonizadores. Y si no se quiere que los machetes vuelvan a zanjear la puerta de las casas, mejor no "maquillar" la realidad del indio.
Todo insistencia de parte del estado-nación, los gobiernos locales, la iglesia y los ladinos de seguir ejerciendo la hegemonía del poder sobre las comunidades indígenas y a reacomodar la realidad del indio a su manera, no servirá de nada, más que para frenar su auto-determinación y, cuando llegue el día que el Pueblo Indígena exija su derechos, acorralarlo en el axis de la "ultraizquierda" o "terroristas" e incluso hasta de "contrarrevolución".
Izalco merece un trato único y especial, como es absolutamente todo el respeto y apoyo, para cada sector que le componen y lo habitan. Esto es de suma importancia, sobre todo para no convertir a Izalco y la Nación Indígena en un "Estado Paria" que se convierta en una presa fácil para los predadores, que sabemos muy bien quienes son. Si se lograr aislar Izalco de su realidad histórica y de su verdadero valor ancestral como referente de la lucha indígena para convertirlo en el "Panchimalco de occidente" o un modelo de cooperación internacional para convertirlo en una "trampa turística" al estilo de Suchitoto; se estará perdiendo una oportunidad de hacer El Salvador un país más gobernable y la magnífica posibilidad generar toda una Cultura propia y soberana.
Izalco no es ningún "destino turístico" ni los Panchos son peones de nadie. Izalco es un Estado Originario Indígena, tiene su propio gobierno, cultura y su fórmula política, que no lo ejerza a plenitud, son muchas las causas. Su estatus no es gratuito, harto sabemos ya sobre ese pueblo; su condición de Estado le pertenece y seria parte de una verdadera reparación que la Nación India del Salvador espera.
Pero ese trato para los Izalcos, no puede ser solo de buenas intenciones (ya sabemos dónde estás nos llevan), burdo oportunismo, actos petulantes y bacillos de todo contenido o de luchas intestinales. Es claro, que el trato digno, no se obtendrá tampoco con un simple pero significativo perdón (eso estuvo bueno para las víctimas de la guerra recién pasada, pero en Izalco no hubo guerra, sino Matanza), ni tampoco se obtendrá con la ratificación de algún convenio internacional, ni con alguna reforma de un estado racista que sistemáticamente ha negado la existencia Originaria Indígena. Y, mucho menos, con un ‘busto’ de los cuales suelen engrandecerse los albos patriotas o con algún centro indígena para los turistas culturales.
Izalco tendrá un trato digno, solo cuando se cree una "Comisión Presidencial" para investigar el caso de Genocidio de 1932; Izalco tendrá un trato digno, solo cuando el gobierno en turno invite al "Relator Especial" ante la Organización de Naciones Unidas para los Asuntos Indígenas a El Salvador, muy en especial durante el 2011 en el aniversario de la creación de la república; Izalco tendrá un trato digno solo cuando al menos se designe un "Ombudsman" para conocer mas de cerca la realidad indígena y preguntarle a los Pueblos Originarios como están y que quieren, no a una organización fantasma con sede en San Salvador; Izalco tendrá un trato digno solo cuando al menos la Iglesia Católica habrá todos sus archivos para el conocimiento público de la histórica de los Pueblos Originarios; Izalco tendrá un trato digno solo cuando hay una reparación de sus tierras comunales, etc.
Pero lo más importante, es que Izalco solo tendrá un trato digno, cuando su pueblo así lo exija. Cuando no se deje robar su historia o seda sus espacios ganados a cambio de una oferta de apoyo; Izalco solo tendrá un trato digno cuando se dé cuenta de la importancia que ocupa en la historia y forje nuevamente su papel en ella. Izalco solo tendrá un trato digno, cuando su comunidad sepa extender la mano, no para pedir, sino para solidarizarse con otras manos amigas.
Izalco es el Estado Originario por excelencia, la fuerza moral de ética ancestral viva, dentro y fuera de la Rebeldía India..
Hablar de un Estado Indígena y no participar de las elecciones y no ser demócrata, es una decisión política, consciente y deliberada. Lo cual me exige hablar de un Estado Indígena con plena responsabilidad y sin romanticismo, pues no es mi intención pasear un hecho historio por los portales de los pueblos, escribir un tratado político con ínfulas intelectualoides, mucho menos un estudio antropológico.
De lo que si se trata, es de llevar la experiencia de Pueblo Indígena, que es mi experiencia igual, a otra realidad, que es la reconstrucción de la Nación Originaria y su sentido de pertenencia.
Hablar de la identidad originaria y de un Estado Indígena, es exigir el carácter pluricultural del Salvador, ayudar a resolver algunos problemas de fondo y crear una mejor concepción de nosotros mismos. No hay misterio en este propósito. Como no hay ninguna agenda escondida en esta gestión; más bien es la falta de una "Agenda Indígena" propia, que ubica a este en una total desventaja de poder hablar sobre su realidad y exigir sus derechos con plena autoridad. Lo cual le pone en una situación más vulnerable, tanto para aceptar cualquier imposición -incluso aquellas que cohorte su propio proceso de auto-determinación- como hacerse representar por "organizaciones fantasmas" que solo sirven para captar fondos internacionales y hacerle del "ojo pacho" a los gobiernos en turno, permitiendo que la causa indígena se "politice" por intereses partidarios. Seguir en ese rumbo significa desvirtuar la lucha del Pueblo Indígena.
El Estado de los Izalcos es el futuro de la Nación India, nada menos y nada más y el único futuro para El Salvador. Puesto que si realmente nos vamos a desprender del "colonialismo interno" creado por los blancos, criollos y mestizos, que no es más que el esfuerzo de consolidar el estado-nación salvadoreño a través de la "institucionalidad"; la opción que el Indígena tiene es de replantear la creación misma del Salvador y exigir sus derechos como Pueblos Originarios.
Vivir la experiencia y el sentir indígena, con una identidad censurada toda tu vida como la ha vivido su gran mayoría en El Salvador, es una realidad muy particular, que no solo renace abrazando tu cultura ancestral, que muchos ya perdieron, sino en la lucha diaria por recrear esta experiencia vivia, fuera del tiempo y espacio creado por la cultura domínate.
Es así como con las llamadas independencias (que el próximo año 2011 los salvadoreños piensan celebrar con bombas y platillos), en el caso en la mayoría de las independencias en la región, los nuevos detentadores del poder dice el escritor Mixteco, Francisco López Barcenas, no les interesaba que el descontento y la rebeldía de los pueblos se conociera y buscaron que sus "intelectuales" difundieran la idea que cuando los indígenas peleaban sus derechos, se estaban rebelando contra el estado porque buscaban privilegios atentando contra la igualdad de todos.
Una de las formas (continua el autor) que la nueva clase dominante uso para borrar la conquista de la conciencia de los indígenas, fue la negación, no solo de su pasado sino también de su presente, lo cual los dejaba sin futuro.
Daniel Flores y Ascencio
Poeta y cineasta, de descendencia Maya/Nonualco, reside entre, la ciudad de Nueva York y el territorio ancestral de los Texacuangos, en el departamento de La Paz, El Salvador. Su más reciente filme: AMA-La memoria del tiempo, cuenta la vida y muerte de José Feliciano Ama, Jefe y Cacique de los Izalcos.
*Nota: El uso discriminado de minúsculas en nombres propios, como



