LOCUTOR: Primero fueron las bombas, los misiles de crucero.
LOCUTORA: Luego, llegaron los soldados.
LOCUTOR: Entraban de noche en las casas, rompiendo a patadas las puertas, linterna en mano, gritando obscenidades.
LOCUTORA: Las mujeres eran empujadas, manoseadas.
LOCUTOR: Los hombres, sin razón ni delito, eran encapuchados y metidos en camiones militares.
LOCUTORA: El destino, campos de concentración.
LOCUTOR: Cubos de agua helada, perros enfurecidos mostrando los dientes, encerrados en celdas de un metro cuadrado, sin dormir, sin comer, sin agua, sin moverse.
LOCUTORA: Ibrahim fue desnudado, colgado del techo. Un aguijón eléctrico aplicado a sus genitales hizo que su cuerpo rebotara contra las paredes.
LOCUTOR: Taladros en el cráneo, altavoces a todo volumen hasta reventar los tímpanos, abusos sexuales de todo tipo.
LOCUTORA: Aumentar la dosis. Pulsar el botón eléctrico más tiempo. Más dolor, más dolor, alcanzar un dolor extremo.
LOCUTOR: Esto hizo y sigue haciendo el ejército norteamericano y sus mercenarios en la martirizada tierra de Irak.
LOCUTORA: En los primeros años de ocupación, se calculan 61,500 iraquíes capturados por las fuerzas invasoras.
LOCUTOR: Encarcelados en Abu Ghraib, en Guantánamo, en prisiones clandestinas.
LOCUTORA: 61,500 seres humanos detenidos y torturados “por error”.
EFECTO BOMBAS
LOCUTOR: 30 mil bombas arrojadas sobre Irak, 20 mil misiles crucero sobre la ciudad de Bagdad.
LOCUTORA: Los cálculos más conservadores hablan de 655 mil muertos iraquíes.
LOCUTOR: Los heridos y mutilados no se cuentan.
LOCUTORA: Ni los cuatro millones y medio de desplazados y refugiadas en los países vecinos.
LOCUTOR: 655 mil civiles muertos.
LOCUTORA: Y nadie ha pagado por esta carnicería.
LOCUTOR: Nadie ha sido enjuiciado por estos 655 mil crímenes.
LOCUTORA Y LOCUTOR: Ahí están los asesinos, George W. Bush, Donald Rumsfeld, Dick Cheney, Paul Bremer, James Steele, Tony Blair…
LOCUTOR: Ahí están los encubridores. El primero de la lista es el presidente Barack Obama, que no quiere saber nada de juicios ni de responsabilidades.
LOCUTORA: Nada. Los asesinos pueden seguir tomando whisky y contando las ganancias de la guerra.
LOCUTOR: Consiguieron lo que querían: destruir un país…
LOCUTORA: … el negocio de la guerra…
LOCUTOR: Y reconstruirlo…
LOCUTORA: … con sus corporaciones, especialistas en saquear fondos públicos.
LOCUTOR: Sólo la Halliburton, la empresa que lidera los contratos de “reconstrucción” en Irak, se embolsó 20 mil millones de dólares…
LOCUTORA: … pagados naturalmente por los contribuyentes norteamericanos.
LOCUTOR: Consiguieron lo que querían, apoderarse del petróleo iraquí a costa de dejar destrozado un país soberano.
LOCUTORA: Un desastre. Siete años de desastre capitalista aplicando la perversa ideología de la escuela de Chicago, imponiendo a sangre y fuego la religión del libre mercado.
LOCUTOR: Siete años de invasión contra el pueblo de Irak.
LOCUTORA: ¿Quién paga por los muertos, quién paga por un país roto?
BIBLIOGRAFÍA
Naomí Klein, La doctrina del shock, Paidós, 2009.
Naomí Klein, La doctrina del shock, Paidós, 2009.



