Capítulo XX
REPRODUCCIÓN SIMPLE CONT.
Karl H. Marx
III. La circulación entre los dos sectores I (v + p) por II c
Comencemos por el gran intercambio entre las dos clases (1,000 v + 1,000 p) de I: estos valores, que existen en manos de sus productores bajo la forma natural de medios de producción, se cambian por 2,000 II c, por valores que existen bajo la forma natural de medios de consumo.
La clase capitalista II vuelve a invertir con ello su capital constante = 2,000 de la forma de medios de consumo en la de medios de producción de los medios de consumo, en una forma bajo la cual puede volver a funcionar como factor del proceso de trabajo y de valorización, como valor–capital constante.
De otra parte, se realiza de este modo el equivalente de la fuerza de trabajo en I (1,000 I v) y la plusvalía de los capitalistas I (1,000 I p) en medios de consumo; ambos se convierten de su forma natural de medios de producción en una forma natural en que pueden ser consumidos como renta.
Pero este cambio mutuo se produce a través de una circulación de dinero, que, a la par que sirve de mediador de él, entorpece su comprensión, aunque tiene una importancia decisiva, ya que la parte variable del capital tiene necesariamente que presentarse una y otra vez bajo forma de dinero, como capital–dinero que se convierte de la forma–dinero en fuerza de trabajo.
El capital variable, en todas las ramas industriales explotadas simultánea y paralelamente en la periferia de la sociedad, tiene necesariamente que desembolsarse bajo forma de dinero, lo mismo si esas ramas pertenecen al sector I que si forman parte del sector II. El capitalista compra la fuerza de trabajo antes de que entre el proceso de producción, pero sólo la paga, en los plazos convenidos, después de emplearla en la producción de valor de uso.
Todo el valor del producto le pertenece a él, incluyendo la parte que sólo representa un equivalente del dinero invertido en pagar la fuerza de trabajo, es decir, la parte del valor del producto que representa el valor del capital variable. Con esta parte de valor, el obrero se adelanta a entregarle el equivalente de su salario. Pero es la reversión de la mercancía a dinero, su venta, la que reintegra al capitalista su capital variable como capital–dinero que puede desembolsar de nuevo para volver a comprar la fuerza de trabajo.
En el sector I el capitalista global ha pagado, por tanto, a los obreros 1,000 libras esterlinas (si digo libras esterlinas es simplemente para indicar que se trata de un valor en forma de dinero) = 1,000 v por la parte de valor del producto I existente ya como parte v, es decir, por la parte de los medios de producción consumidos por ellos.
Con estas 1,000 libras esterlinas los obreros compran a los capitalistas de II medios de consumo por el mismo valor, con lo cual convierten en dinero una parte del capital constante II; los capitalistas de II, a su vez, compran con estas 1,000 libras esterlinas, a los capitalistas de I, medios de producción por valor de 1,000; con ello la parte del capital variable = 1,000 v, que existía como parte de su producto bajo la forma natural de medios de producción, vuelve a convertirse para estos últimos en dinero y puede funcionar de nuevo en manos de los capitalistas I como capital–dinero invertido en fuerza de trabajo, o sea, en el elemento más importante del capital productivo. De este modo, refluye a ellos en forma de dinero su capital variable mediante la realización de una parte de su capital–mercancía.
El dinero necesario para cambiar la parte p del capital mercancías I por la segunda parte del capital constante II puede adelantarse de diversos modos. Esta circulación envuelve en realidad una masa inmensa de compras y ventas sueltas de los capitales individuales de ambas categorías, pero el dinero debe provenir, bajo una u otra forma, de estos capitalistas, puesto que hemos contado ya con la masa de dinero que los obreros lanzan a la circulación.
Puede ocurrir que un capitalista del sector II compre medios de producción a los capitalistas del sector I, movilizando para ello el capital–dinero de que dispone además de su capital productivo o, a la inversa, que un capitalista del sector I compre medios de consumo a los capitalistas del sector II, valiéndose del fondo de dinero destinado a sus gastos personales y no a las necesidades del capital. Siempre será necesario, como ya se ha puesto de manifiesto más arriba en los apartados 1 y 2 de este mismo capítulo, dar por supuesta la existencia en manos del capitalista, junto a su capital productivo, de un cierto fondo de dinero, ya sea para invertirlo como capital, ya para gastarlo como renta.
Supongamos –la proporción es en absoluto indiferente para nuestro propósito– que la mitad del dinero se invierta por los capitalistas de II en reponer su capital constante mediante la compra de medios de producción y la otra mitad por los capitalistas I para su consumo, así: el sector II invierte 500 libras esterlinas con las cuales compra a I medios de producción y repone en especie (incluyendo las 1,000 libras esterlinas de más arriba, procedentes de los obreros I) 3/4 de su capital constante; el sector I, con las 500 libras esterlinas así obtenidas, compra medios de consumo al sector II, con lo cual la mitad de la parte de su capital–mercancías consistente en p recorre el ciclo de circulación m–d–m, es decir, realiza este producto en un fondo de consumo.
Mediante este segundo proceso, las 500 libras esterlinas retornan a manos de II como capital–dinero, que estos capitalistas poseen además de su capital productivo.
Por otra parte, el sector I anticipa por la mitad de la parte p de su capital–mercancías, que tiene todavía en sus manos como producto –antes de su venta–, un desembolso en dinero por valor de 500 libras esterlinas para comprar medios de consumo al sector II. Con las mismas 500 libras esterlinas el sector II compra medios de producción a I, reponiendo con ello en especie todo su capital constante (1,000 + 500 + 500 = 2,000), mientras que el sector I realiza en medios de consumo toda su plusvalía.
En conjunto, se habrá operado una circulación de mercancías por valor de 4,000 libras esterlinas con una circulación en dinero de 2,000 libras esterlinas, el doble de ésta, lo cual se explica pura y simplemente porque el producto total del año se representa puesto en circulación de una vez en unas pocas grandes partes alícuotas.
Lo importante para nuestro razonamiento es el hecho de que el sector II no vuelve a cambiar bajo la forma de medios de producción solamente su capital constante reproducido en forma de medios de consumo, sino que además refluyen a él las 500 libras esterlinas lanzadas a la circulación para comprar medios de producción; del mismo modo que el sector I no sólo vuelve a encontrarse en posesión, bajo forma de dinero, como capital–dinero, de su capital variable reproducido en forma de medios de producción, con la posibilidad de volver a invertirlo en fuerza de trabajo, sino que además refluyen a él las 500 libras esterlinas anticipadas antes de la venta de la parte de plusvalía de su capital para comprar medios de consumo. Pero refluyen a él no por el desembolso efectuado, sino por la subsiguiente venta de la parte de su producto–mercancías en que se contiene la mitad de su plusvalía.
En ambos casos, no sólo se da la circunstancia de que el capital constante del sector II vuelve a invertirse de la forma de producto en la forma natural de medios de producción indispensable para poder funcionar como capital, a la par que no sólo el capital variable de I se invierte en forma de dinero y la parte de plusvalía de los medios de producción de I en forma consumible, susceptible de ser gastada como renta, sino que además refluyen a II las 500 libras esterlinas de capital–dinero desembolsadas en comprar medios de producción, antes de haber vendido la parte correspondiente del valor del capital constante llamada a compensar ese desembolso y existente bajo la forma de medios de consumo del mismo modo que revierten a I las 500 libras esterlinas desembolsadas por adelantado para comprar medios de consumo.
Si a II refluye el dinero desembolsado a cuenta de la parte constante de su producto–mercancías y a I el desembolso a cuenta de una parte de la plusvalía de su producto de la misma clase, ello se debe pura y exclusivamente a que una clase de capitalistas ha lanzado a la circulación 500 libras esterlinas en dinero además del capital constante existente bajo la forma de mercancías II y la otra la misma cantidad de dinero además del capital existente bajo la forma–mercancías I. Acaban pagándose mutua e íntegramente, mediante el intercambio de sus respectivos equivalentes en mercancías.
El dinero que lanzan a la circulación por encima del importe de circulación de sus mercancías, como medio para realizar este cambio de mercancías, refluye a cada uno de ellos nuevamente de la circulación, proporcionalmente a la parte alícuota que a la circulación ha lanzado. Ninguno de ellos se enriquece por este medio ni en un ochavo.
II poseía un capital constante = 2,000 en forma de medios de consumo + 500 en dinero; ahora posee 2,000 en medios de producción y 500 en dinero, como antes; y lo mismo I, que posee, al igual que antes, una plusvalía de 1,000 (procedente de mercancías, de medios de producción, convertida ahora en fondo de consumo) + 500 en dinero.
Por donde llegamos a la conclusión general de que del dinero que los capitalistas industriales lanzan a la circulación como medio para su propia circulación de mercancías, ya sea a cuenta de la parte constante de valor de la mercancía o de la plusvalía existente en forma de mercancías, cuando se invierta en concepto de renta, refluye a manos de los respectivos capitalistas exactamente la misma cantidad lanzada por ellos a la circulación.
En cuanto a la reversión del capital variable del sector I a la forma dinero, tenemos que este capital empieza existiendo para los capitalistas de I, después de invertirlo en salarios, bajo la forma de las mercancías en que se lo entregan los obreros. Ellos se lo han pagado a éstos bajo forma de dinero, como precio de su fuerza de trabajo.
Los capitalistas les han pagado, por tanto, la parte de valor de su producto–mercancías que equivale a este capital variable desembolsado en dinero. Por eso se apropian esta parte del producto–mercancías. Pero la parte de la clase obrera que trabaja para ellos no es compradora de los medios de producción producidos por ella misma, sino de los medios de consumo producidos por II.
Por tanto, el capital variable desembolsado en dinero para pagar la fuerza de trabajo no retorna directamente a los capitalistas del sector I. Pasa, mediante las compras de los obreros, a manos de los capitalistas que producen las mercancías necesarias y asequibles a los obreros, es decir, a manos de los capitalistas del sector II, y sólo cuando éstos invierten el dinero en comprar medios de producción retorna el dinero, dando un rodeo, a manos de los capitalistas del sector I.
De donde se deduce que, en la reproducción simple, la suma de valor c + p del capital–mercancías I (y también, por tanto, una parte proporcional del producto global–mercancías I) tiene que ser necesariamente igual al capital constante IIc desglosado también como parte proporcional del producto global–mercancías de la clase II, o sea que I (v + p) = IIc.



