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El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
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Sábado, 13 de Marzo de 2010 / 08:15 h

El Capital (parte CCXXXIV)

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Capítulo XX
REPRODUCCIÓN SIMPLE

Karl H. Marx

Mientras examinábamos la producción de valor y el valor del producto del capital individualmente considerado, la forma natural del producto–mercancía era de todo punto indiferente; tanto daba que se tratase, por ejemplo, de máquinas, de trigo, o de espejos.

Cualquier producto concreto no pasaba de ser un ejemplo y lo mismo podía servir de ilustración una rama de producción que otra.


Entonces, nos interesaba el proceso inmediato de producción, que se revelaba en cada uno de sus puntos como proceso de un capital individual. Desde el punto de vista de la reproducción del capital, bastaba con partir del supuesto de que, dentro de la esfera de circulación, la parte del producto–mercancía que representaba valor–capital encontraría los medios necesarios para volver a convertirse en sus elementos de producción y, por tanto, para recobrar su forma de capital productivo; del mismo modo que bastaba partir de la premisa de que el capitalista y obrero encontrarían en el mercado, dispuestas para ser utilizadas, las mercancías en que invertir su plusvalía y su salario, respectivamente. Pero este método puramente formal de exposición no basta ya, cuando se trata de estudiar el capital social en su conjunto y el valor de su producto.

La reversión de una parte del valor del producto a capital y la incorporación de otra parte al consumo individual de la clase capitalista y de la clase obrera constituyen un movimiento que se efectúa dentro del mismo valor del producto en que se traduce el capital global; y este movimiento no es solamente reposición de valor, sino también reposición de materia, por cuya razón se halla condicionada tanto por la relación mutua entre las partes integrantes del valor del producto social como por su valor de uso, por su forma material.

La reproducción simple sobre la misma escala constituye una abstracción, puesto que, de una parte, la ausencia de toda acumulación o reproducción en escala ampliada es, sobre una base capitalista, un supuesto absurdo, y de otra parte las condiciones en que se produce no permanecen absolutamente iguales (como aquí se supone) en distintos años.

La premisa de que se parte es que un capital social de determinado valor produce la misma masa de valores–mercancías en el año actual que en el anterior y satisface la misma cantidad de necesidades, aunque las formas de las mercancías puedan variar en el proceso de reproducción.

Sin embargo, cuando existe acumulación, la reproducción simple es siempre parte de ella; puede enfocarse, por tanto, de por sí y constituye un factor real de la acumulación. El valor del producto anual puede disminuir aunque la masa de los valores de uso permanezca idéntica; puede permanecer invariable, aunque disminuya la masa de los valores de uso y puede, por fin, ocurrir que disminuyan al mismo tiempo la masa de valor y la masa de los valores de uso reproducidos.

Todo esto se traduce en que la reproducción se desarrollará bajo condiciones más favorables que antes o bajo condiciones peores, en cuyo caso podrá resultar una reproducción imperfecta, defectuosa. Pero esto sólo puede afectar al aspecto cuantitativo de los distintos elementos de la reproducción, nunca a la función que cumplen como capital que se reproduce o como renta producida, dentro del proceso global.

II. Los dos sectores de la producción socia1
El producto global y, por tanto, la reproducción total de la sociedad, se divide en dos grandes sectores:

I. Medios de producción, mercancías cuya forma les obliga a entrar en el consumo productivo, o por lo menos les permite actuar de este modo.

II. Medios de consumo, mercancías cuya forma las destina a entrar en el consumo individual de la clase capitalista y de la clase obrera.

Dentro de cada uno de estos dos sectores, las distintas ramas de producción a él pertenecientes forman en conjunto una gran rama de producción; de un lado la que produce medios de producción; de otro, la que produce medios de consumo. El capital global invertido en cada una de estas dos ramas de producción forma un sector especial del capital y de la sociedad en su conjunto.

En cada uno de estos dos sectores, el capital se divide en dos partes:
1. Capital variable, que es en cuanto a su valor, igual al valor de la fuerza social de trabajo empleada en esta rama de producción y, por consiguiente, igual a la suma de los salarios pagados en ella. Desde un punto de vista material, esta parte consiste en la misma fuerza de trabajo puesta en acción o, lo que es lo mismo, en el trabajo vivo movilizado por este valor–capital.

2. Capital constante, o sea, el valor de todos los medios de producción empleados para producir en esta rama. Estos se subdividen, a su vez, en capital fijo –maquinaria, instrumentos de trabajo, edificios, ganado de labor, etc.– y capital circulante: o materiales de producción (materias primas y auxiliares, artículos a medio fabricar).

El valor del producto global creado durante el año con ayuda de este capital en cada uno de los dos sectores se divide en dos partes: una parte de valor representa el capital constante c absorbido por la producción y cuyo valor se limita a transferirse al producto; otra parte de valor es la que se añade al producto global del año. La segunda se subdivide, a su vez, en la destinada a reponer el capital variable v desembolsado y en el remanente que queda, el cual constituye la plusvalía p. Por tanto, el producto global del año de cada uno de los dos sectores se descompone, al igual que el valor de cada mercancía por separado, en c + v + p.

La parte de valor c que representa el capital constante consumido en la producción no coincide con el valor del capital constante empleado en la producción. Los materiales de producción se consumen en su totalidad y, por tanto, su valor se transfiere íntegro al producto.

Pero el capital fijo invertido en la producción sólo se consume parcialmente en ella, por cuya razón se transfiere parcialmente al producto. Una parte del capital fijo, de las máquinas, de los edificios, etc., sigue existiendo y funcionando, aunque con un valor disminuido por el desgaste anual. Esta parte del capital fijo que sigue funcionando no existe para nosotros, cuando examinarnos el valor del producto. Constituye una parte del valor–capital, distinta e independiente de este valor–mercancías nuevamente producido y existente al lado de él.

Ya hemos tenido ocasión de ver esto al examinar el valor del producto de un capital por separado (libro I, cap. VI, pp. 162–3). Sin embargo, aquí debemos prescindir por el momento, del punto de vista que allí adoptábamos. Al examinar el valor del producto de un capital por separado, veíamos que el valor sustraído al capital fijo por el desgaste se transfiere al producto–mercancías que durante el período de desgaste se crea, lo mismo si una parte de este capital fijo se repone en especie durante este tiempo a base de este valor transferido que si no se opera semejante reposición.

En cambio, aquí, al examinar el producto global de la sociedad y su valor, nos vernos obligados a prescindir, de momento al menos, de la parte de valor transferida en el transcurso del año al producto anual por el desgaste del capital fijo, siempre que este capital fijo no se reponga nuevamente en especie dentro del mismo año. Más adelante, en otro apartado de este mismo capítulo, examinaremos este punto por separado.

Partiremos, para proceder a nuestra investigación de la reproducción simple, del siguiente esquema, en el que c = capital constante, v = capital variable y p = plusvalía, dando por sentada como cuota de valorización p/v la del 100 por 100. Las cifras pueden expresar, indiferentemente millones de marcos, de francos o de libras esterlinas.




Existentes en medios de consumo.

Resumiendo, producto–mercancías anual, en su totalidad:





Valor total = 9,000, prescindiendo, según la hipótesis antes establecida, del capital fijo que sigue funcionando bajo su forma natural.

Si investigamos la circulación necesaria que se opera a base de la reproducción simple, en la que, por tanto, se consume improductivamente toda la plusvalía, dejando a un lado por el momento la circulación de dinero a través de la cual se realiza, nos encontraremos desde el primer momento con los tres grandes puntos de apoyo siguientes:

1. Los 500 v, salarios de los obreros, y los 500 p, plusvalía de los capitalistas del sector II, deberán invertirse en medios de consumo. Pero su valor existe en los medios de consumo por valor de 1,000 que, en manos de los capitalistas del sector II, reponen los 500 desembolsados y representan los 500 p. Por tanto, el salario y la plusvalía del sector II se cambian, dentro de este mismo sector, por productos de II. Con lo cual desaparecen del producto global (500 v + 500 p) II = 1,000 en medios de consumo.

2. Los 1,000 v + 1,000 p del sector I deben invertirse asimismo en medios de consumo, es decir, en productos del sector II. Deben cambiarse, pues, por el capital constante 2,000 c restante todavía de este producto e igual en cuanto a su importe. A cambio, entra en el sector II una cantidad igual de medios de producción, producto de I, en los que se materializa el valor de los 1,000 v + 1,000 p de I. Con ello desaparecen de la cuenta 2,000 II c y (1,000 c + 1,000 p) I.

3. Quedan todavía 4,000 I c. Estos consisten en medios de producción que sólo pueden emplearse en el sector I, para reponer su capital constante consumido, y que, por tanto, mediante el cambio mutuo entre los distintos capitalistas de I se agotan exactamente lo mismo que los (500 v + 500 p) de II mediante el cambio entre obreros y capitalistas, o bien entre los distintos capitalistas de II.

Por el momento, basta con esto para la mejor inteligencia de lo que vamos a exponer.

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