Ramón D. Rivas
El Museo Universitario de Antropología de la Universidad Tecnológica de El Salvador, inauguró el pasado 4 de marzo la exposición de arte plástico del artista nacional Isaías Mata.
La exposición del Maestro Mata que lleva por nombre “Transgrediendo el silen-cio” estará expuesta en la Sala Temporal del MUA hasta el 26 del corriente. Soy de la opinión que Isaías Mata ha encontrado en la pintura una manera de acercarse y de llevar el goce estético a la comunidad, a la sociedad. Él me afirmó que su arte “es una forma de transgredir el silencio del espacio en color, imagen y forma”.
Mata es de la opinión que su obra presenta “una manera de potenciar la sensibilidad y la conciencia social”. En otras palabras, el artista, con su obra, nos demuestra que esta es una forma de establecer una especie de dialogo estético entre obra, autor y sociedad.
Así, al pregun-tarle como define su arte, responde afirmando que este se define como “concier-to nivel de dosis social, que a veces tiene elementos mágicos”, añadiendo que “no sabría decir si es una obra de realismo social o un impresionismo”. No obstante, y sin dar tiempo a la reflexión, afirma: “Mí obra es elaborada de manera franca, trato de llenar con la imagen y no tanto los escenarios atmosféricos. Me interesa sobre todo el argumento, la imagen.
Mi obra es figurativa, en donde trato de plasmar toda la esencia del ser humano”. Vemos pues, que la obra de Isaías Mata afirma y reconfirma al ser humano y que es, por lo tanto, una manera, desde la plástica, de reafirmarse con la imagen y su esencia.
Es decir, en su queha-cer artístico vemos ese binomio antropológi-co de ya no solo dedicarse a entender al otro —el yo contra el otro—, sino que vemos que primero me reafirmo yo y luego reafirmo al ser humano en su tiempo-espacio.
Se trata del yo artista, el que creo y recreo, pero naturalmente teniendo como referente, ese espacio, ese medio, sin que se pueda llamar así, el ser humano. Importante es el hecho que se constata en la obra de Mata, que en esa reafirmación del yo se visualiza una constante búsqueda que sobrepasa el cómo afinar ese instrumento creativo y a la vez poético.
El mismo Isaías lo confirma: “Siempre ando en esa búsqueda constante de cómo ir construyendo mejor esa imagen visual y, por supuesto, de fortalecer y, de alguna manera, incidir en la sociedad, y no solo la sociedad salvadoreña”.
De ese modo vemos, pues, que la obra de este artista esta plasmada en murales de Argentina, Cuba, Nicaragua, Uruguay y los Estados Unidos, entre otros países. El maestro lo reafirma: “Voy en esa ruta de cómo ir creciendo constantemente y no solo con la imagen, sino que también como ser humano”.
Es como que el arte no solo es creatividad e inspiración para el artista, sino que a su vez es una filosofía, una forma de vida. Y en eso de crear y de ver el arte así el maestro espera que el arte, junto con sus hacedores, crezca estética y humanamente para que pueda tener una incidencia bastante fuerte en la sociedad. Mata lo concretiza de la siguiente manera: “Espero que el arte pueda llevar a todos los rincones de la sociedad.
Espero también que el arte apoye la sensibilidad y genere otro tipo de cosmo-visión en la sociedad, que ayude a la toma de conciencia de la realidad, que ayude a la reflexión, a la imaginación”. Pero el maestro como que, de repente, ve la realidad de nuestro país, y con voz fuerte dice “Por su puesto, espero que el arte de democratice, que no solo sea parte de un grupo de elite privilegiada, que llegue a los diferentes tipos de la sociedad, desde el más neófito hasta el más entendido en el arte”.
En buena hora. Este museo se congratula por poder exponer en su sala temporal a la sensibilidad de los salva-doreños la obra de Isaías Mata, que comunica sentimiento y esperanza, pero que también, expresa alegría, tristeza, pasión, belleza, maldad, etc., pero con el deseo de triunfar. El maestro, en sus figuras en “tensión plástica”, como se aprecia en sus obras, expresa la dialéctica de la sociedad en su historia. Es el ser humano derrotado, pero a la vez victorioso.
En resumen, su arte es vitamina para fortalecer el espíritu de los débiles, es lucha, es pasión por el ser, por la vida. Isaías Mata expresa en su obra pictórica, tanto de caballete como de mural, las emociones del gran colectivo social, consagra los héroes y proclama íconos cuyos gritos plasmados en sus obras señalan un de-rrotero por seguir por las futuras generaciones.



