Ronny Thorau
Berlín/dpa
El actor estadounidense Matt Damon se mete en la piel de un oficial del ejército de Estados Unidos en busca de armas de destrucción masiva en Irak. En “Green Zone”, la nueva cinta de Paul Greengrass, el actor descubre una refinada conspiración que hará tambalear los pilares de su mundo. Decidido a ahondar en los motivos, acaba poniéndose en grave peligro. En vísperas del estreno del film, dpa habló con el actor en Berlín.
dpa: Este año cumple 40, ¿será este su último thriller?
Matt Damon: Se acabó, entonces. Luego empezaré a interpretar a profesores.
dpa: ¿No es usted muy débil, o muy lento para los thrillers?
Matt Damon: Si, siempre fui muy lento. Parezco más rápido gracias a la cámara. Pero la verdad es que me alegro de cumplir 40. Hace un par de meses tuve una entrevista junto a Morgan Freeman por “Invictus” y alguien me preguntó: ‘Oh, pronto tendrá 40’ y Morgan Freeman intercedió y dijo: ‘Esa fue la mejor década de mi vida, mi década preferida, la de los 40 y 50.’ Siento que tengo por delante 20 buenos años.
dpa: La idea de contar en forma de thriller esa historia de “Green Zone”, ¿no conlleva el riesgo de convertirla en una película demasiado de entretenimiento?
Matt Damon: No, pero creo que queremos que la gente se entretenga. Queremos que la película llegue a un gran público, no producir una cinta pequeña. La cuestión era si podíamos hacer lo que hicimos en las películas de la saga “Bourne” para contar una gran historia de acción y conspiraciones. Pero la cinta es una realidad y queremos que la gente vaya al cine.
dpa: ¿Realmente caló en las conciencias de los estadounidenses que las armas de destrucción masiva fueron una gran mentira o cree que algunos piensan que se trató de un “pequeño” error?
Matt Damon: No sé qué piensan los estadounidenses, no podría decirlo. Sabemos cómo ocurrió. Estados Unidos quería actuar. Para ello utilizó a los servicios secretos, de forma que presentaran todo como quería la política. El problema fue cómo actuó la CIA. Normalmente, en estos casos los servicios secretos actúan de otra manera. Pero ahora, los que siempre fueron dejados de lado pescan en río revuelto. Se sacan de la manga cosas que venían bien a la política y se las entregan sin contrastarlas al gobierno, sin publicar sus fuentes. Juegan a un juego muy peligroso. No creo que realmente creyeran que no había ningún arma en Irak. Pero hoy sabemos que no las había.



