Washington/dpa
La reforma migratoria prometida por el
presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se percibe como algo cada
vez más improbable, al menos para lo que resta de un año de elecciones
parlamentarias y con otros proyectos, como la reforma de la salud, aún
sin resolver, afirma hoy el diario "Politico".
"Con la reforma de la salud cubriendo la capital como una niebla en
una película de terror y las propuestas de ley de empleo, cambio
climático y presupuestos a la cola, las posibilidades de aprobar una
reforma migratoria políticamente arriesgada están en algún lugar entre
cero y excepcionalmente remotas", sostiene el rotativo.
Según "Politico", la esperanza pasa ahora a ser que se logre un
consenso "alrededor de una medida que podría ser aprobada en algún
momento no demasiado distante, pero no en un año electoral" como este
2010 en el que se renuevan todo el Congreso y un tercio del Senado.
Algo que, sin embargo, recuerda, no resulta suficiente para los
grupos hispanos y proinmigración que llevan reclamando insistentemente
el cumplimiento de la promesa migratoria de Obama.
"Para la comunidad latina de este país, (la reforma migratoria) es
la causa de derechos civiles de su tiempo, así que un retraso
obviamente provocará más desilusión", cita el periódico al senador
demócrata Rob Menéndez.
Una reforma migratoria "sellaría el compromiso de esta comunidad
con el Partido Demócrata", sostuvo en referencia a la fuerte influencia
en la victoria de Obama que tuvo el voto latino, que constituye ya la
primera minoría de Estados Unidos, tal como no paran de recordar los
grupos que presionan por la reforma migratoria.
Sin embargo, apunta "Politico", incluso en el seno demócrata "el
apetito por un gran nuevo impulso en inmigración es el más débil en
años" y cita a la congresista Susan Collins, del Comité de Seguridad
Nacional, según la cual éste constituye un tema en el que ni siquiera
está "pensando" en estos momentos.
Durante su visita a Washington esta semana, el presidente
salvadoreño, Mauricio Funes, reveló que también el senador demócrata
Christopher Dodd le había manifestado sus dudas acerca de que la
reforma vaya a salir adelante este año, de ahí sus presiones para que
el gobierno estadounidense prolongue el Estatuto de Protección Temporal
(TPS) que expira en septiembre.
"Politico" asegura hoy que del lado republicano también flaquean
los antiguos apoyos, incluido el ex candidato presidencial John McCain,
quien tras abogar fuertemente por la reforma ahora elude el tema en
vista de que su principal contendiente para su escaño en el Senado en
las elecciones de noviembre, J.D. Hayworth, es un vehemente opositor a
la reforma migratoria.
Obama recibirá mañana en la Casa Blanca a los senadores Charles
Schumer, demócrata, y Lindsay Graham, republicano, para que lo "pongan
al día" de la propuesta de reforma migratoria bipartidista que llevan
elaborando desde hace seis meses y que se esperaba hubieran hecho
pública a comienzos de año, algo que sin embargo no ha sucedido.
Sin embargo "Politico", que entrevistó para su artículo a Graham,
revela el pesimismo del republicano respecto a las posibilidades de
éxito de su propuesta, lamentando asimismo la falta de liderazgo del
presidente en este asunto, algo que la Casa Blanca niega.
"El presidente tiene que esforzarse un poco más (...) una frase
(sobre inmigración) en su discurso sobre el Estado de la Unión no va a
ser suficiente", declaró Graham y señaló que precisamente esa falta de
liderazgo le está dificultando el sumar voces republicanas a una
propuesta que ya falló en anteriores administraciones.
Aunque todavía no se ha revelado el contenido de la propuesta de
Schumer y Graham, "Politico" adelanta que incluye una vía para dar la
ciudadanía a los inmigrantes indocumentados -estimados en unos 12
millones- a la par que "endulza" la medida ante posibles reticencias
añadiendo "nuevas duras salvaguardias", incluida una identificación
nacional biométrica para trabajadores.
Entre tanto, los grupos pro reforma migratoria continúan haciendo
una fuerte campaña para su causa y amenazan claramente con un castigo
en las urnas en noviembre si no se logran avances en esta materia.
Miles de personas han sido convocadas por las organizaciones
proinmigración para una "masiva" marcha en Washington el próximo 21 de
marzo.
"Exigimos el liderazgo (de Obama) para mover adelante la reforma
migratoria", dijo esta semana la directora de la Coalición por Derechos
Humanos para los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA, por sus siglas en
inglés), Angélica Salas, en rueda de prensa en Washington, donde
también reclamó un "alto inmediato" a las deportaciones que los grupos
denuncian se han doblado desde que el demócrata llegó a la Casa Blanca.
"Se nos ha acabado la paciencia", advirtió en el mismo encuentro la
directora de One America, Pramila Jayapal. "Esperamos más, esperamos
que el presidente demuestre liderazgo para aprobar la reforma
migratoria".



