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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
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Martes, 09 de Marzo de 2010 / 09:36 h

Ventana de política criminal

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Atilio Ramírez Amaya hijo
Introducción al Manual de Derecho Penal  1

Cuando en marzo de 2006 se hizo publica la primera edición del Manual de Derecho Penal Salvadoreño por la Editorial LIS, del amigo, ex-alumno y abogado Luis Vásquez López, el libro tenía una introducción que sigue siendo actual en planteamientos que se debaten en política criminal de menores, en reformas subiendo penas, en persecución de niños y mareros; y con base en encuestas populares amañadas.  Por tal motivo, y porque hay muchos amigos que no la conocen, creemos debe hacerse pública. Posiblemente también ayudará a entender que no es la pena, ni la Biblia, las que influyen en el delito.  El libro es un trabajo al alimón con Josefa Noya Novais.

I
Luego de un Curso de penal en México, D. F., al celebrar su clausura en casa del profesor Moisés Moreno Hernández, nos decía Raúl Zaffaroni que el nuevo derecho penal había que construirlo desde cada país, y agregaba: si Welzel rebatió principalmente a Mezger, ahora los estudiosos de cada lugar deberíamos enfrentarnos a nuestras propias realidades sociales, especialmente a la onda expansiva del ejercicio de poder punitivo Latinoamericano; al sentimiento generalizado de miedo sentido por lo aplicadores de la justicia penal ante la prepotencia del ejecutivo.

Esa inseguridad de los jueces se acrecienta con el mutismo de la cúpula del órgano judicial, que únicamente observa, sin hacer nada por contener la avalancha de desprestigio que cae sobre la jurisdicción. El ejecutivo juega a la gallina ciega con la opinión popular y las encuestas, priorizando una publicidad antidelincuencial con hechos aislados para generalizar el temor del ciudadano común hacia los presos.

Se aprovecha la verticalidad del ministerio de gobernación y dirección general de centros penales para hacer creer que el supremo hacedor, gobierno de turno, protege a la generalidad de los ciudadanos siendo cruel contra los más vulnerables de El Salvador: los presos en el sistema carcelario. Publicamos este Manual cuando son del dominio público los tres últimos tratados de derecho penal: Claus Roxin, Günther Jakobs y Raúl Eugenio Zaffaroni. En la redacción del trabajo seguimos el esquema de Zaffaroni como punto de referencia.

Compartimos el origen welzeliano del moderno derecho penal. Nos adherimos al humanismo pregonado por Baratta y Zaffaroni rechazando, por lo mismo, algunas ideas legitimantes del sistema que se encuentran en Roxin; y otras, francamente contrarias a los grupos más desprotegidos de nuestras sociedades, que se hallan en Jakobs.

El atropello de los más carenciados, pobres, débiles, vulnerables, de nuestros países se realiza en tierra firme (el cielo es para los ángeles y los gorriones, como dijo el poeta Heine). Todos los acercamientos de la norma penal al hombre pertenecen, en primer lugar, al sujeto viviente; cualquier afán de aislarlo normativizando las relaciones, se vuelve perverso. También creemos que el derecho penal en manos de los jueces debe ser un muro de contención al poder desmedido del Estado.

El último refugio de la dignidad penal está en manos de los jueces, ahora íngrimos, sin voz, aislados ante los embates de cualquier hijo de vecino que con lujo de ignorancia se atreve a juzgarlos. A pedimento de la fiscalía se ha elevado a delito doloso la tentativa de culpa temeraria, habiendo juzgadores que sin conocimiento de la sistemática penal condenan, o permiten juicios abreviados imponiendo sanciones, a “conductores temerarios”, demostrando un total desconocimiento de la dogmática en teoría de la culpa.

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