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El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
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Lunes, 08 de Marzo de 2010 / 18:47 h

Oscar 2010: el cine le ganó a los efectos especiales

Fue una buena noche. Los premios mayores del cine estadounidense recuperaron buen humor con los excelentes Alec Baldwin y Steve Martin; además el buen gusto en el vestir de las mujeres a cual más bella y glamorosa, al igual que la elegancia y sobriedad en los hombres. También una ceremonia más ágil y entretenida. Una magnífica escenografía y una fotografía impecable.">   Versión para Imprimir

Héctor Ismael Sermeño

Especial para Trazos Culturales

 

Fue una buena noche. Los premios mayores del cine estadounidense recuperaron buen humor con los excelentes Alec Baldwin y Steve Martin; además el buen gusto en el vestir de las mujeres a cual más bella y glamorosa, al igual que la elegancia y sobriedad en los hombres. También una ceremonia más ágil y entretenida. Una magnífica escenografía y una fotografía impecable.

 

En reiteradas ocasiones he manifestado que el Oscar es un premio diseñado en Estados Unidos para la industria cinematográfica estadounidense. Es decir, es un premio a su propio ego, a su identidad cultural, con la que ha sabido imponerse al planeta entero en los últimos noventa años. La historia es y ha sido así con los valores culturales.

 

El cine es el mayor invento artístico del último siglo y medio,  es la identidad de las naciones, que se ve opacada por la gigantesca maquinaria estadounidense,  tanto en lo financiero, como en la distribución, como en la tecnología. Además el cine de todo el mundo asume los patrones de Hollywood, no solo para interesar a los estadounidenses, sino a su propio público local, que con algunos matices se enmarca en la narrativa propia del cine, pero más a la del cine de Hollywood.

 

De todo lo dicho se desprende la importancia que las cinematografías de todo el mundo, en particular del tercero, le confieren al premio Oscar, todas quieren participar, todas quieren ganar, todas quieren sus quince minutos de fama que otorga el estar presentes en una gala del premio en cuestión, y la media hora que tendrían al ganar. La autoestima nacional de todos los países, está condicionada a la opinión de la Academia de artes y ciencias cinematográficas de Estados Unidos; de su aprobación depende la existencia internacional de una cinematografía,  por eso la competencia para estar en la fabulosa noche anual. Si ellos dicen que soy bueno, entonces soy bueno. Y así por mucho tiempo antes y así será por mucho tiempo después.

 

La gala y la premiación

Lo positivo

1-Los conductores, Baldwin y Martin, ingeniosos y profesionales. Hasta los años sesenta eran dos, la Academia decidió recuperar este elemento, al igual que la inclusión de diez películas en lugar de cinco, para elegir a la mejor del año.

 

2-Que una película que suprime en gran medida a los actores y crea, aunque sea con ellos, imágines computarizas para sustituirlos, que tenga un guión repetitivo y aunque haya dejado el mayor ingreso en taquilla de la historia del cine, no gane el premio a la mejor ni el de dirección, implica que todavía le queda sensatez a la academia. Avatar no ganó.

 

3-Premiar  “The Hurt Locker”, una película sobre la guerra que no tiene buenos ni malos, solo participantes, sin falsos triunfalismos ni heroísmos, y que  sin ser una obra maestra, es una muy buena película sobre la guerra en abstracto.

 

4- Cerca del día internacional de la mujer, por primera vez se premia a una directora. Se necesitaron 82 años de premios, pero al fin se dio. Katherine Bigelow hizo historia.

 

5-La valoración de muchos filmes con historias humanas, sin computadoras e incluso muy buenas como “Up in the air”, “Precious”, “Julia and Julie” y varias otras.

 

6-El ridículo que hizo Quintin  Tarantino con ese  espantoso bodrio de los bastardos sin gloria, Christoph Waltz hubiera ganado dirigido hasta por Ron Howard, porque es él quien posee el genio. Me parece que la academia lo hizo adrede, lo ocupó de relleno y lo puso en su lugar.

 

Lo negativo

1-Darle el Oscar a una actriz mediana y a veces mediocre como Sandra Bullock. Hollywood insiste e insiste en el mismo error. Sobre todo teniendo en la competencia a la fabulosa Meryl Streep y a la increíble Helen Mirren.

 

2-Que de las diez candidatas a mejor película, la mitad no debió haber sido incluida. Para eso mejor se hubieran quedado con cinco.

 

3-No incluir a “Nine”, como candidata a mejor film.  El musical es más que espectacular, además es un género premiado en múltiples ocasiones.

 

4- Sobrevalorar al cine animado. Es demasiado en nombre de la taquilla y el gusto manipulado del público. Todas son iguales y los guiones no aportan nada desde hace más de medio siglo.

 

5-Premiar a Argentina en lugar de a Austria.  “La Cinta Blanca” debió ganar, sus valores cinematográficos son excepcionales y la película es una obra maestra. Sin menospreciar al cine latinoamericano, este no alcanza calidad técnica ni narrativa de primera categoría, como sí sucedió en los primeros cincuenta años de la historia del cine, en los que se vio la grandeza de Latinoamérica.

 

6-No fue el mejor año. Desde hace tiempo Hollywood no hace competencias de primera categoría, muy buena taquilla, pocos filmes acabados y hechos con amor al cine.

Al final igual vale la pena. El cine es el entretenimiento mayor del mundo. Los  pormenores del análisis no afectan ni a la industria, ni a los espectadores, pero es necesario que se haga igual. Después de todo, el documento también cuenta, igual que la innegable maravilla llamada cine. Hollywood pese a todo, siempre será Hollywood.

Fue una buena noche. Los premios mayores del cine estadounidense recuperaron buen humor con los excelentes Alec Baldwin y Steve Martin; además el buen gusto en el vestir de las mujeres a cual más bella y glamorosa, al igual que la elegancia y sobriedad en los hombres. También una ceremonia más ágil y entretenida. Una magnífica escenografía y una fotografía impecable.">   Versión para Imprimir


Trazos Culturales



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