Muchas familias viajan desde San Salvador para apreciar la belleza del Lago de Ilopango y así llevarse una bonita imagen para el recuerdo.
Iris Gálvez
Redacción Amigos
El Salvador está lleno de bellos paisajes y destinos turísticos, que aún no han sido visitados por los exploradores, uno de ellos es San Miguel Tepezontes, paraíso que resguarda entre sus cerros, paisajes únicos y exuberantes.
A 45 minutos de la capital y con un clima fresco, este municipio está ofreciendo a todos los salvadoreños y extranjeros un verdadero ecoturismo, mediante el cual los visitantes podrán recorrer los más bellos parajes.
Esta zona, debido a su ubicación, cuenta con una innumerable cantidad de miradores, en estos se muestra la belleza con la que cuenta el Lago de Ilopango y sus alrededores.
El Lago de Ilopango es un cuerpo de agua de origen volcánico y tras una erupción registrada en 1880 surgieron varias islas, las cuales pueden ser vistas desde San Miguel Tepezontes.
Su belleza se compone de hermosas flores silvestres y exóticas, hortensias, antorchas, begonias; así como fragantes pinos y cipreses, donde además, se pueden apreciar torogoces, urracas, pájaros carpinteros y una infinidad de biodiversidad que moran en dicha zona.
En estos últimos meses, sus pobladores se han organizado para ofrecer una mejor propuesta turística a los visitantes, en la que se incluye el recorrido por las fincas de los alrededores, visita al beneficio de café, en el que se aprecia el tratamiento que se le da a este importante cultivo, que por muchos años, ha sido la mayor fuente económica salvadoreña.
Las y los artesanos de Tejtenti Ne Atepec Ihuan Ehecat (San Miguel Tepezontes) en la elaboración de sus telares.
Otro aspecto en el que se está trabajando actualmente, y de la mano con el señor alcalde de la localidad, Luis Alonso López, es el rescate a la técnica del telar, en el que se pueden elaborar excelentes prendas de vestir, hechas básicamente con algodón, creaciones muy originales en colores igualmente llamativos.
En la Escuela Taller “Kal Tunal” también se imparten clases de bisutería y nahuat, un dialecto casi muerto en territorio salvadoreño.
Dicha escuela taller es un proyecto de RAIS, Rescate Ancestral Indigena Salvadoreño, con la que se pretende rescatar del olvido la ingeniosa creación de atuendos y asimismo, convertirla en una nueva fuente de ingresos económicos para los lugareños.
Este bello pueblo cuenta con diversos espacios recreativos, además se están construyendo muchos más para el deleite de los turístas.
La tranquilidad de San Miguel Tepezontes no tiene comparación, y desde ya, es uno de los nuevos destinos que se pueden visitar en la próxima época de vacaciones.



