Rodolfo Aguirre
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El arte popular representa todas aquellas manifestaciones artísticas propias del pueblo y para el pueblo, que reflejan nuestra idiosincrasia, sensibilidad social, problemas estructurales y coyunturales que afectan a la persona como ser social capaz de transformar la realidad en la que esta inmerso.
Traigo esto a colación ya que he podido observar en casos como algunas instituciones dentro de su filosofía pregonan justicia social, solidaridad y otros valores de carácter social, contradictorios a la hora de invitar a sus eventos participativos a cantores y grupos a quienes les proporcionan solo refrigerio y transporte para actuar pudiendo darles un pago digno y son muy contados las ocasiones en donde se les brinda un pequeño honorario, a caso no tienen necesidades como cualquier persona o artista que brinda sus servicios profesionales y mas si se trata de manifestaciones que lejos de fomentar malas enseñanzas o hábitos edifican por un mejor porvenir.
A lo anterior hay que agregar que en otras ocasiones solicitan los servicios de los virtuosos y aun teniendo presupuesto se limitan a dar un par de dólares, lo cual no dignifica su participación y considero que es injusto.
Ahora cuando es un evento de carácter benéfico o humanitario es comprensible y es ahí en donde se demuestra el verdadero altruismo, el cual seguramente en su momento puede ser compensado, ya que hay que sembrar para cosechar.
También quiero referirme a la contratación de empresas de espectáculos por parte de comités de festejos patronales de Alcaldías, en donde como es de esperar la mejor tajada de contratación es agenciada por estas y no digo que este mal, ya que ofrecen un espectáculo de calidad y de acorde a las necesidades de festejos; pero considero que es necesario darle mayor oportunidad de trabajo a aquel trabajador del arte y la cultura que con muchos sacrificios ofrece su arte o caravana artística, a precios considerables, pero eso si con la capacidad de lograr el objetivo: entretener y hacer de los asistentes un espectáculo aplaudido a través de su elenco artístico.
Es necesario entonces que los contratistas de eventos paguen a sus talentos honorarios justos, ya que de lo contrario no gozaran de estabilidad y como en el camino nos vamos identificando, resulta que hay experiencias no gratas por parte de algunas instituciones como de los dirigentes y productores de eventos según comentan los trabajadores del arte y la cultura.



